Empezaremos respondiendo a la pregunta formulada, sin duda alguna sí es posible afrontar la situación de crisis actual con una formulación activa y positiva, os facilitaremos claves y estrategias. Estos momentos en los que nos encontramos ante una situación nueva para todos nosotros, difícil de manejar, nos genera incertidumbre sobre todo lo que va a venir en los próximos días pudiendo aparecer determinadas sensaciones relacionadas con el miedo, la angustia o la frustración.
Ante estos días en los que las emociones y los sentimientos desagradables se encuentran muy presentes en todos nosotros, nos resulta muy útil considerar el grado de control que podemos tener sobre todo ello, proporcionándonos seguridad, valorando nuestra capacidad de actuación… y ¿qué podemos hacer nosotros ante esta afectación? Llevar a cabo un afrontamiento psicológico activo, que nos facilite respuestas adaptativas para afrontar la situación, nos será muy beneficioso ante las demandas y el estrés que esta vivencia nos genera.
En el ámbito de la psicología, el afrontamiento ha sido definido como el conjunto de estrategias cognitivas y conductuales que una persona utiliza para responder a demandas internas y/o externas que son percibidas como excesivas para los recursos del individuo (Lazarus y Folkman, 1984).
- Estas estrategias de afrontamiento son consideradas factores de protección para nuestra salud, ya que facilitan la adaptación a la nueva situación ante la que nos encontramos
Para llevar a cabo este afrontamiento positivo, debemos tener en cuenta que todas las emociones son adaptativas, es decir, se presentan en un determinado momento para advertirnos de que algo nos afecta y facilitarnos la búsqueda de posibles soluciones. La adecuada gestión de estas emociones no siempre es realizada por las mismas estrategias de afrontamiento, si no que debemos adecuarlas en función de las demandas generadas y ser flexibles en su uso. Esta flexibilidad en el empleo de las estrategias de afrontamiento nos facilitará la utilización de más de una de ellas o modificarlas si consideramos que no están resultando eficaces y adaptativas para el momento determinado.
Con el confinamiento en el que nos encontramos, los cambios en nuestras rutinas, y la incertidumbre que nos genera todo esto, son diferentes las tácticas que podemos emplear para afrontar la situación. Por ello, y apelando a la flexibilidad que comentábamos anteriormente, os presentamos posibles estrategias de afrontamiento útiles ante estos momentos:
- Adquirir una actitud positiva atendiendo también a las buenas sensaciones positivas que pueden aparecer, tanto relacionadas con uno mismo como con el sentimiento de comunidad.
- Observar y atender a nuestras emociones. Permitirnos estar mal y no asustarnos por ello, en la situación en la que nos encontramos es normal que aparezcan emociones desagradables.
- Intentar no hiperactivar esas emociones desagradables y no hacer la situación más trágica.
- Aprovechar esta situación como una oportunidad para mejorar los vínculos afectivos con nuestros seres queridos, fomentando la empatía o la comunicación. Pidiendo ayuda si consideramos necesario ese apoyo.
- Relajarse y analizar la situación desde diferentes perspectivas, ampliando el rango de actuación.
- Admitir también nuestros límites, siendo realistas con los objetivos que nos planteamos.
- Mantener un control activo en el problema. Observar cómo afrontamos la situación y revisar lo que SI podemos hacer.
- Confiar en nuestras propias capacidades. Hemos conseguido superar otras situaciones difíciles gracias a nuestras propias competencias y recursos personales, haciéndonos más fuertes.
- Reforzar todo aquello que vamos consiguiendo, metas, objetivos, dificultades o tareas. Esta experiencia puede proporcionarnos enriquecimiento personal y podemos salir también reforzados de ella.
- Establecer una organización, con planes establecidos y diarios que debamos cumplir. Esto nos proporciona mayor sensación de control y normalidad.
- Aprovechar el tiempo libre para realizar actividad física y/o mental. Ejercicios que nos permitan mantenernos activos y liberar endorfinas, aumentando nuestra percepción de autocuidado, de bienestar y satisfacción personal, reduciendo el estrés y mejorando nuestro estado anímico.
El estado de bienestar nos será posible alcanzarlo fortaleciendo nuestros recursos internos y fomentando un equilibrio entre las demandas del entorno y nuestra posibilidad de actuación