Estos días que nos tocan vivir están llenos de retos y como ocurre siempre que nos enfrentamos a un reto, están asociados necesariamente a procesos de adaptación. En las relaciones de pareja también debemos integrar procesos de adaptación. Ante esta realidad tenemos dos opciones: seguir reproduciendo lo que nos funcionaba antes de quedarnos en casa y esperar que siga resultándonos –afrontamiento rígido-, o adaptarnos realmente al cambio para generar fórmulas distintas que cubran nuestras necesidades en la nueva situación –afrontamiento flexible-.
Del mismo modo que el trabajo, el consumo y el contacto con familiares con los que no convivimos ha cambiado, es importante que nos planteemos que la convivencia en pareja también tiene sentido que se adapte.
No tenemos la receta mágica del éxito o la buena convivencia de pareja, no obstante, sí que conocemos algunos de sus ingredientes:
- Equilibrio de tiempos
Antes de la actual situación de confinamiento, es muy probable que la gran mayoría de las parejas compartiera una parte de su tiempo pero dedicara una importante parte de su día a día a otras cosas: trabajo, hobbies, proyectos, tiempo con su familia de origen o los amigos… Esto tenía un sentido claro. No solo tratar de que las necesidades de cada miembro de la pareja estuvieran cubiertas, sino además, aceptar que las necesidades de uno y de otro no tenían por qué ser las mismas.
Aunque el confinamiento haya reducido enormemente nuestra capacidad de seguir haciendo nuestra “vida de antes”, tratar de replicar en el espacio en el que se convive ese equilibrio de tiempos, puede ser de mucha utilidad. Por lo tanto, pasar ratos juntos, otros separados en habitaciones diferentes (o con tareas distintas), hacer algunas vídeollamadas en individual y otras en pareja, tratar de mantener en lo posible nuestros ingredientes individuales de antes de tener que quedarnos en casa… son ideas que pueden acercarnos a ese equilibrio.
- Sensación de equipo
Sabemos que cuando una pareja tiene objetivos comunes y rema en la misma dirección, los miembros de la misma se sienten simbólicamente más cerca, más en una misma sintonía, algo que sin duda genera buenas sensaciones.
Es muy posible que ambos miembros de la pareja vivan, interpreten o teoricen sobre la actual situación de manera diferente (puede haber personas más optimistas u otras más centradas en la gestión política por ejemplo). No se trata de que para estar bien en pareja haya que opinar lo mismo, pero sí que puede ser de utilidad para la buena marcha de la convivencia que se tenga muy claro cuáles son los objetivos en este momento (mantener la calma, no sobreinformarnos, apoyar a las familias en la distancia, expresar nuestras emociones con naturalidad, ser solidarios, conectar con la creatividad para llenar el tiempo…) y que ambos miembros se orienten a su consecución.
Hacer y sentir equipo puede ayudarnos a vivirnos como aliados y salir reforzados de esta situación.
- Sentido del humor común
Sabemos que el sentido del humor es una estupenda estrategia de afrontamiento. Desde luego, esta situación que nos toca vivir no tiene nada de divertido, pero sin duda, nos supone mucho que afrontar, y en esa tarea, el sentido del humor puede ayudarnos ¡y mucho!
Seguramente a todas y todos nos hayan llegado infinidad de memes, vídeos, audios, iniciativas divertidas, retos virales… compartir aquellos que encajen con el sentido del humor de nuestra compañera o compañero (no todo tiene que hacernos gracia y puede haber contenidos que nos parezcan del mal gusto o no nos hagan sentir bien) es una manera de compartir momentos agradables y emociones positivas.
Si además generamos bromas o chascarrillos propios, incluso códigos que solo la pareja entienda, seguramente la sensación de unidad aumentará.
- Tiempo de calidad
El parámetro a través del cual tiene más sentido medir el tiempo no es la cantidad (quizás menos si cabe en esta situación de confinamiento) ya que más tiempo no necesariamente aporta más cosas positivas. El parámetro a través del que tiene sentido medir el tiempo es la calidad. Y por lo tanto, buscar compartir con nuestra pareja tiempo de más calidad es una clave fundamental.
Tener citas –aunque sea en el salón de casa- en las que nos pongamos más guapas/os de lo habitual y piquemos algo un poco fuera de lo común, hacer juntos spas caseros en el baño en el que el autocuidado y la relajación sean el objetivo, preparar al otro una velada sorpresa eligiendo una película que tenga ganas de ver y preparando palomitas, buscar sorprender al otro miembro de la pareja con un momento erótico que no se espere, son ideas que pueden aportar calidad al tiempo de confinamiento.
Por supuesto estos ingredientes no son los únicos, cada pareja tendrá una peculiar y única combinación que seguro que les ayudarán a llevar esta situación de la mejor manera. No obstante, si a los ingredientes que ya brillen en cada vínculo se añade o se refrescan los que proponemos en este artículo ¡estamos seguras de que la pareja será un elemento que sume para sentirnos mejor en estos momentos! ¡Mucho ánimo!
