Es septiembre, para muchos de nosotros está terminando el periodo vacacional, el verano y comienza la vuelta al trabajo y a las rutinas convencionales; son muchas las personas que tienen dificultades para adaptarse a este cambio y más en un año tan excepcional como este, la COVID 19, ha marcado nuestro verano y podemos anticipar que marcará nuestro regreso en este mes de septiembre por el nivel de incertidumbre que tenemos sobre la propia crisis sanitaria.
El denominado síndrome o “depresión” posvacacional, se trata de un conjunto de síntomas vinculados a la dificultad de adaptación que en la mayoría de casos suele remitir con la capacidad de adaptación al entorno, obligaciones y la incorporación de las rutinas, el paso del tiempo puede ayudar ligeramente, pero por si mismo el tiempo no cambia nada, somos nosotros quienes modificamos a través de nuestras acciones y la evaluación que hacemos de las mismas.
Con el cambio de horario y rutina, muchas personas pueden llegar a sentirse estresadas e incluso decaídas. Esta sintomatología se manifiesta principalmente con ansiedad, tristeza, falta de motivación y apatía principalmente. Habitualmente este malestar no reviste gravedad y suele ir remitiendo a medida que la persona se va adaptando a su nueva rutina y se fija nuevos retos y objetivos.
Sin embargo es importante estar atentos a aquellas medidas que pueden ayudarte a manejar esta situación:
- Incorporación gradual, siendo recomendable dejar al menos un día o dos de margen para la vuelta a la residencia habitual tras las vacaciones.
- Enfrentarse al trabajo de manera ordenada y progresiva.
- Retoma el contacto social con tus compañeros y favorecer un clima agradable en el trabajo.
- Cuida las horas de sueño y descanso así como una la alimentación saludable.
- Organiza tu tiempo libre, dejando espacio a aquellas actividades que disfrutas como practicar deporte o algún hobbie.
- Recuerda que este malestar es pasajero y que a medida que vayas adaptándote a la nueva rutina, probablemente los síntomas habrán ido remitiendo.
Si por el contrario pasadas unas semanas de la incorporación a la rutina, sigues sintiendo alto malestar y agitación emocional puede que estemos hablando de otro tipo de dificultad, que requerirá un apoyo y posible atención psicológica. En algunas ocasiones, si el malestar se cronifica puede derivar en depresión, lo importante es poder trabajar en la prevención y la intervención inmediata.
La depresión es uno de los problemas más frecuentes en nuestra sociedad, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúan a España en el cuarto país de Europa con más casos de depresión, llegando a afectar a más de 2 millones de personas.
- La depresión se caracteriza principalmente por una tristeza profunda y la falta de disfrute en un gran número de actividades. También se pueden observar otra serie de síntomas relacionados con emociones intensas e inapropiadas (culpa, vergüenza, irritabilidad, ansiedad o fatiga), cambios en lo fisiológico (principalmente en el sueño y alimentación) y en el ámbito cognitivo (autocrítica excesiva, pensamientos absolutistas y catastrofistas e incluso pensamientos relacionados con la muerte).
- Todos hemos podido experimentar tristeza ante algunos eventos de nuestra vida (ruptura sentimental, fracaso académico o perder a un ser querido entre otro) pero en ocasiones esa tristeza junto con otros síntomas se mantienen en el tiempo interfiriendo en nuestro día a día y causando un gran malestar, es cuando este conjunto de síntomas se establece de forma constante en el tiempo,cuando hablamos de la denomina depresión, se caracteriza principalmente por una tristeza profunda y pérdida de interés general, incluso en las cosas que antes nos gustaban o disfrutábamos.
A continuación vemos algunos de los síntomas más frecuentes:
- Tristeza o estado de ánimo deprimido
- Disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades
- Pérdida o ganancia de peso significativa
- Problemas de sueño (excesivo o escaso)
- Agitación o lentitud en los movimientos corporales
- Fatiga o pérdida de energía
- Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados
- Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión
- Pensamientos recurrentes sobre la muerte, incluso pensamientos asociados a la posibilidad de suicidarse
Todos estos síntomas sin duda provocan un malestar importante en la persona, pudiendo afectar a diferentes áreas de su vida (pareja, social, laboral…) e incluso a todas ellas.
Para poder entender mejor el mantenimiento de la depresión, debemos tener en cuenta el proceso que se atraviesa:
1º Pérdida de apoyos o reforzadores (muerte de un ser querido, ruptura sentimental, fracaso laboral o académico, pérdida de empleo…).
2º Esta pérdida desencadena en dos tipos de consecuencias:
- Pensamientos negativos (“no le importo a nadie”, “es por mi culpa”; “no soy suficiente”…)
- Sensaciones emocionales y físicas desagradables (apatía, ganas de llorar, problemas en el sueño…).
3º Como consecuencia, la persona deja de hacer actividades que anteriormente le resultaban agradables y comienza a aislarse, con lo que este tipo de pensamientos y emociones anteriormente descritos comienzan a tener más fuerza.
4º El abandono de estas actividades placenteras, supone una nueva pérdida que a su vez potencia los pensamientos negativos y las sensaciones físicas y emocionales desagradables. Esto supone un círculo vicioso que se mantiene en el tiempo y contribuye al establecimiento de la depresión.
5º Sí este circuito no se cierra en alguno de sus puntos, el siguiente paso será no poder afrontar las actividades que podríamos considerar obligatorias: trabajo, estudios, tareas domésticas, etc…. Esto sería una mayor pérdida, fortaleciendo aún más el circuito depresivo, y además crearía nuevos pensamientos de desvalorización, inutilidad y poca autoeficacia.
Para empezar a salir de este “bucle” es importante poder hacer un balance de los méritos alcanzados diariamente y los aspectos positivos ocurridos durante el día.
Sentir apoyo social y afectivo es otro de los aspectos que más pueden ayudar a la persona, por lo que pasar tiempo con amigos y/o familiares será fundamental para superarla.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que para superar la depresión el paso del tiempo por sí mismo no es una herramienta útil y que requerirá de ayuda profesional. Centro TAP cuenta con un equipo de psicólogas con amplia experiencia y formación para ayudarte a conseguirlo, queremos recordaros que no estáis solos.