En los últimos meses, hemos visto como la situación de pandemia ha cambiado el uso y el tiempo en que las familias están delante de una pantalla. Y es que durante el aislamiento domiciliario hemos tenido la oportunidad de valorar el acceso a la red y la tecnología como una herramienta imprescindible, implementado en nuestras vidas el teletrabajo, telestudio, incluso las tele-relaciones sociales.
Si bien es cierto que hemos visto el lado positivo de utilizar la tecnología y en muchos casos nos ha ayudado a seguir teniendo el contacto con el exterior, también hemos visto como esta intrusión inevitable en nuestra forma de comunicarnos y de relacionarnos, nos muestra su cara menos amable. Y es que según uno de los datos extraídos del informe ‘El impacto de las pantallas en la vida familiar durante el confinamiento’, realizado por la plataforma digital Empantallados y la consultora GAD3, la mayoría de las familias afirman que en muchos casos ha producido aislamiento, incluso que la gestión de su uso está generando conflictos a nivel familiar. Y esto tiene su lógica, ya que ha pasado a ser uno de los entretenimientos más elegidos por la población infantil y juvenil.
No se trata aquí de demonizar su uso, ya que forma parte de nuestro futuro/presente, sino de ser conscientes que estamos ante un cambio de paradigma en nuestra forma de comunicarnos, de trabajar y de pasar nuestro tiempo de ocio, en definitiva, un cambio en nuestra forma de vida. No obstante, no podemos pasar por alto los datos de un reciente estudio realizado por Ciber Security Insights, que concluye que el 60% de los padres no son conscientes de a qué tipo de contenidos acceden sus hijos e hijas.
Desde Centro TAP estamos viendo la dificultad que requiere para muchas familias ajustar y generar dinámicas sanas en cuanto al uso de la tecnología se refiere. Por esta razón nuestro trabajo pasa por, facilitar a las familias recursos para ofrecer modelos de conducta de uso tecnológico adecuados y alternativas de ocio a los más pequeños.
¿Cómo puedo hacer para que poner límites a las pantallas no sea un conflicto familiar?
Evidentemente poner límites siempre es un tema controvertido, tanto es así que hay multitud de manuales sobre como ayudar a los padres y madres en esta difícil tarea. Sin embargo, por muy difícil que nos resulte, es absolutamente necesario marcar unas normas y límites acordados y ajustados por supuesto a cada situación y a cada edad. Ya que es fácil que el uso de la tecnología pase a ser descontrolado y acabe afectando a su conducta, su capacidad de gestión y a sus relaciones con otros. De igual manera los límites deben ser puestos en un contexto de confianza y seguridad, deben ser consensuados y comprendidos por los niños y niñas. Así, podemos explicarles que no es saludable abusar de la tecnología y que hacer cosas diferentes nos aporta también disfrutar de otras actividades.
¿Qué cosas debo tener en cuenta para favorecer un uso adecuado de la tecnología?
- En primer lugar, es importante gestionar bien el tiempo de uso teniendo en cuenta la edad y el perfil de los niños para ajustar los tiempos y los contenidos. Podemos usar herramientas de control parental o contratos privados para llegar a acuerdos de uso. Pero también es muy importante que se dialogue sobre cuáles serán las consecuencias adecuadas de no cumplir con los horarios pactados. En este sentido no es ajustado poner como consecuencia que le retiremos su uso durante una semana si se ha pasado 30 minutos del tiempo pactado.
- Fijarse objetivos concretos, si se va a utilizar para estudiar, debemos retirar distractores de manera que el tiempo de estudio sea para lo que nos hemos propuesto. Aprender a esperar y buscar estrategias que me permitan cumplir mi objetivo propuesto, favorece el entrenamiento de nuestras funciones ejecutivas.
- Somos modelo para nuestros hijos, por lo tanto, mostrarles una adecuada gestión sobre nuestra relación con la tecnología ayudará a nuestros hijos a tener referencias adecuadas en el uso de esta herramienta.
- Infórmate y fórmate, es importante que los padres estemos informados y formados sobre las plataformas y aplicaciones que usan, así como cuales pueden ser las fórmulas adecuadas para transmitirles un uso adecuado y saludable. Existen multitud de aplicaciones que ayudan a los padres en esta tarea.
¿Qué alternativas hay?
Si nos ponemos en la entrada del colegio en algún corrillo de padres y madres, seguro que podemos escuchar esta frase. “Ya no saben jugar a nada que no sea con una pantalla…”
Es difícil cambiar rutinas, pero precisamente las rutinas son hábitos adquiridos, lo que no quiere decir que no se puedan reeducar y para ello necesitamos paciencia y sobre todo perseverancia.
- Así que, observa a tus hijos y piensa que puede ser de su interés. No todo sirve para todos. Ofrécele alternativas de ocio saludable que sean atractivas para él o ella. Prueba con juegos de mesa, cuentos, etc.
- Si no se te ocurre nada, prueba a preguntarles…y para ello es importante establecer tiempos de calidad en familia, dialoga con ellos y dejaros tiempo para compartir experiencias vividas. Fomenta la comunicación asertiva.
- Ayúdales a generar el equilibrio entre la conexión online y su vida fuera de las pantallas. Por tanto, nuestro reto como padres y madres será acompañar a nuestros hijos e hijas en el desarrollo de su autonomía y toma de decisiones, para que sean ellos mismos los que aprendan a regular su comportamiento.