¿Qué se nos viene a la cabeza cuando pensamos en la maternidad? Quizás palabras o imágenes de un embarazo, un bebé, sonrisas, felicidad… Cada persona creamos nuestro propio concepto sobre la maternidad, en función de las experiencias previas que tenemos. Influye, por ejemplo, si lo vives en primera persona, lo que te cuenta tu entorno cercano, el relato de tu propia madre, y por supuesto, lo que vemos en películas y series, revistas y lo que la sociedad marca.
Recogiendo un pedacito de cada una de estas variables, llegamos a construir nuestra propia proyección o modelo de maternidad, aunque seguramente coincidamos, al menos, en un primer momento, en que es una etapa de plenitud y llena de felicidad.
Realmente, el objetivo de este artículo no es quitar el mundo colorido y todo lo maravilloso que rodea a la maternidad, sino nombrar y poner de manifiesto TODO lo que conlleva.
Si no hablamos de la maternidad real, muchas mamás que no se reconocerán en esa imagen de mujer perfecta, sin un pelo fuera de su sitio, con unos hijos sonrientes en una casa perfectamente ordenada, vivirán la maternidad como un fracaso por no ajustarse a esta foto perfecta e idealizada (mamá todoterreno que puede con todo, segura de sí misma, que gestiona cualquier imprevisto sin dudar, que no se cansa y que no tiene miedo).
¿Cuál es la consecuencia de no hablar de la maternidad real? Madres frustradas, que se sienten culpables por tener dudas respecto a la crianza, por sentirse desbordadas, por no sonreír las 24 horas del día o por enfadarse con su bebé cuando no la deja descansar.
Entonces, ¿qué es realmente la maternidad?
No existe un manual de perfección al que atenerse y que nos diga qué tenemos que hacer en cada momento y cómo debemos sentirnos. Cada persona es libre de vivir su maternidad de una forma única, bajo sus criterios, más o menos acertados, pero siendo conscientes de que siempre trataremos de hacerlo lo mejor posible.
La maternidad dura toda la vida, es un proceso vivo, que evoluciona al ritmo al que lo hacen nuestros hijos y nosotras mismas. Las obligaciones, las necesidades y las preocupaciones van variando en función de la etapa en la que nos encontremos, por ello, es importante abrirse a experimentar todo aquello de lo que venga acompañada.
Ya sean risas, rabietas, felicidad, cansancio, plenitud o agobio. Podemos tener momentos maravillosos de cosquillas y besos mezclados con ojeras y mucho sueño. Sensación de saber cómo hacer ciertas cosas y muchas dudas y miedos ante otras.
¿Cuáles son las claves para vivir la maternidad de una manera saludable?
- Flexibilidad: porque hay momentos donde, literalmente, todo puede pasar. Por mucho que tuviéramos una rutina o plan perfectamente estructurado en nuestra cabeza, en un minuto salta todo por los aires. Nos toca reelaborar y adaptarnos.
- Autocuidado: sabemos que el bebé tiene prioridad absoluta, pero no podemos olvidarnos de nosotras mismas. Aunque sean 5 minutos, es muy importante tener un momento para ti.
- No te compares con otras madres, hijos o familias: como hemos dicho, cada persona vive la maternidad de forma única.
- Infórmate, pero con criterio: hay muchas modas en la crianza y, sobre todo, información contradictoria. Hay mil maneras de hacer las cosas, pero ninguna perfecta, por lo tanto, es importante que te sientas cómoda con las decisiones que vayas tomando a lo largo de todo este proceso.
- Permítete: emocionarte, enfadarte, sentirte cansada, dudar, agobiarte…Incluso, permítete fallar. Equivocarse es parte de la vida, y, por tanto, también está presente en la maternidad.
- Pide ayuda si lo consideras necesario: no lo podemos saber todo y no pasa nada por ello. Consultar con un profesional es totalmente válido y recomendable.
En Centro TAP te acompañaremos en todas y cada una de las etapas de la maternidad y nos adaptaremos a tu manera única de vivirla para que crezcas en ella adquiriendo los recursos que te hagan sentir más satisfacción en tu desarrollo de rol.