En un artículo anterior hablábamos sobre el afrontamiento psicológico de la ovodonación. En esta ocasión, nos dedicaremos a profundizar en los miedos y preocupaciones que surgen más habitualmente a lo largo de este proceso.
- Lo más frecuente es que estos miedos se disipen según el embarazo va avanzando, y que desaparezcan una vez se conoce al bebé en el nacimiento: no suelen tener mayor recorrido. No obstante, son fuentes de un intenso malestar a la hora de tomar la decisión, así como en las primeras fases del embarazo. Por ello, es importante aprender a identificar los miedos, y contar con información verídica que ayude a mitigarlos.
- Antes de nada, es importante normalizar y validar la aparición de miedos en este proceso. La ovodonación, en la mayoría de los casos, es una vivencia novedosa y desconocida por la persona y, como tal, resulta esperable y comprensible que la incertidumbre que rodea al tratamiento potencie nuestros miedos.
- A esto se suma que la ovodonación, como ya mencionábamos en el artículo anterior, continúa siendo un tema “tabú” en nuestra sociedad, por lo que resulta difícil conocer experiencias de personas que hayan vivido o estén viviendo esta realidad, y que puedan acompañarnos con su vivencia (algo que, por supuesto, suele resultar muy calmante).
¿Cuáles son los miedos o preocupaciones más frecuentes?
- “Renunciaré a mi genética”
Más que un miedo, se trata de un proceso de aceptación por el que hay que transitar, el denominado duelo genético. Consiste en aceptar que el material genético del bebé no será el mismo que el de la mamá gestante.
No obstante, suele resultar de ayuda conocer que, a pesar de que la carga genética inicial corresponde a otra mujer, durante el embarazo tienen lugar intercambios celulares entre el bebé y la mamá gestante, influyéndose mutuamente. Es lo que se conoce como microquimerismo fetal. El bebé no tendrá tu misma carga genética, pero si tendrá parte de ti, y tú de él/ella.
- “No se parecerá a mí”
El parecido físico es una preocupación recurrente. Si bien este parecido nunca se puede asegurar (ni siquiera en un embarazo con óvulo propio), las clínicas de reproducción asistida seleccionan donantes con rasgos similares a las madres (raza, constitución, altura, color de ojos y pelo, etc.) para aumentar las probabilidades de semejanza.
Cuando la preocupación se centra más en el temperamento o personalidad, ayuda recordar la gran influencia que el ambiente y el aprendizaje tienen sobre estos factores. La genética no pesa tanto como a menudo creemos.
- “¿Y si el bebé tiene problemas de salud física y mental?”
Es un miedo que suele aparecer en la mayoría de los embarazos, y es que es importante saber que el riesgo cero nunca puede existir, en ningún tipo de embarazo. Sin embargo, cada vez contamos con más avances científicos que permiten manejar las probabilidades. Para ello, se hace una selección de donantes cuidada, con una revisión exhaustiva de los antecedentes familiares.
En cualquier caso, las nuevas investigaciones sobre epigenética nos aportan datos esperanzadores, otorgándonos cierta controlabilidad en esta materia. Y es que, según los mecanismos de la epigenética, desde el primer día de embarazo la forma de vida de la mamá y el ambiente que la rodean posibilitarán que determinados genes se expresen o no. Es decir, que aunque exista una tendencia, tenemos la capacidad a través de nuestra forma de vida (alimentación, ejercicio, exposición a determinados agentes…) de potenciar o inhibir la expresión de dicha tendencia.
- “¿Y si no soy capaz de quererle?”
Ser madre o padre va mucho más allá de lo biológico. Se aprende a ser madre (y a querer como tal) a través de la práctica. La construcción del vínculo de apego es progresiva: necesita de tiempo y experiencias.
Es habitual que muchas mamás -por ovodonación o a través de sus propios óvulos- no sientan amor hacia su bebé cuando éste nace. No siempre tiene lugar ese “flechazo idílico” de las películas. Y está bien, es algo normal. Hay personas que requieren de mayor tiempo y cúmulo de vivencias para construir un lazo afectivo. El apego a veces no es inminente, pero llegará, y entonces el origen del óvulo será lo menos importante.
Recuerda, además, que los bebés llegan al mundo sin ideas preconcebidas: para él o ella serás su mamá en cualquiera de los casos, y te regalará un amor sin condiciones.
Por último, si percibes que estos miedos te están implicando un alto nivel de malestar, o si notas que te bloqueas en tu toma de decisión, no dudes en consultar con un/a profesional especializado/a. Te ayudará a abordar tus miedos y preocupaciones, así como a seleccionar un centro que se amolde a tus necesidades específicas. Contacta con las profesionales especializadas que formamos Centro TAP.