Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, esto quiere decir que necesitamos de la interacción con otras personas para desarrollarnos plenamente y satisfacer nuestras necesidades.
Esta interacción conlleva una gran diversidad de factores a cuidar para que las relaciones sean satisfactorias, placenteras y, por tanto, sanas. Cumpliendo así, el objetivo del mantenimiento de estas relaciones y los beneficios que podemos obtener de ellas.
En el presente post queremos hablaros de uno de los factores más importantes a tener en cuenta en las relaciones sociales: el establecimiento de límites saludables.
Los límites en las relaciones sociales son aquellas “líneas” invisibles que definen aquello que estamos dispuestos a aceptar en el vínculo relacional. Esto implica tener un buen conocimiento de uno mismo y de lo que consideramos que es beneficioso para nosotros.
No tener claro cuáles son los márgenes que valoramos en las relaciones sociales pueden provocar en nosotros importantes afectaciones que impliquen una mayor inestabilidad emocional. Por ello, es bueno conocer los daños que nos puede ocasionar.
¿Qué efectos puede tener la falta de límites?
- Afectación en la seguridad personal, teniendo una influencia directa en la autoestima
- Provocar estrés
- Producir ansiedad ante la relación
- Aparición de excesivas preocupaciones
- Dificultades para identificar y gestionar nuestras emociones
- Posible dependencia emocional
- Dificultades para identificar las necesidades propias
- Habilidades de comunicación deficientes
- Influencia negativa en nuestro desarrollo personal presente y futuro
Sin embargo, en consulta nos encontramos, con frecuencia, grandes dificultades a la hora de establecer estos límites en los diferentes tipos de relaciones, amorosas, de amistad o, familiares. En muchas ocasiones, se desconocen los prejuicios que puede acarrear la falta de establecimiento de estas “líneas rojas” y no se prioriza su trabajo.
Pero ¿por qué nos cuesta tanto establecer límites en nuestras relaciones?
- Falta de identificación de mis necesidades y valores, no conocernos bien y saber qué es aquello que me hace bien tener al lado y qué otras cosas no. Por ello, es importante la identificación de nuestras propias necesidades y autoconocimiento.
- Podemos sentir que no tenemos el derecho a marcar límites sobre aquello que estamos dispuestos o no a consentir en una relación. Este aspecto se encuentra íntimamente relacionado con una baja autoestima, llegando a sentirnos inferiores al resto y, por tanto, sin la capacidad para reclamar nada en los vínculos establecidos.
- En ocasiones, se piensa que marcar estos límites puede ocasionar un conflicto en la relación, una confrontación y, por miedo a quedarnos solos, no le damos el valor suficiente a estos derechos para compartirlos con las personas de nuestro entorno.
- De la mano al punto anterior, es importante destacar el miedo a la confrontación. El creer que exponer nuestras necesidades puede ocasionar una discusión y que yo no tengo las habilidades suficientes para enfrentarme a ello puede ocasionar una controversia respecto a la necesidad de expresarlos o no.
- Desconfiar en las propias habilidades puede generar dudas de nuestra capacidad de llevar a cabo una comunicación asertiva, pensando que la otra persona se lo puede tomar como ataque personal.
- A veces, nos podemos sentir egoístas por estar poniendo nuestras necesidades sobre la mesa, esto nos hace tener sentimientos de culpabilidad respecto a nuestro comportamiento hacía la otra persona, haciendo la traducción de que esto indica que nos estamos poniendo por delante de ellos. Sin embargo, establecer límites en consonancia a nuestro bienestar y hacerlo de una forma adecuada debe ser uno de nuestros derechos fundamentales a nivel personal para cuidar nuestro bienestar emocional y no va intrínseco ningún daño ni ataque hacía la otra persona.
Constantemente, vemos cómo el bienestar personal se ve alterado por dificultades en las relaciones sociales y esto afecta directamente a la valoración de nosotros mismos y de cómo gestionamos los diferentes conflictos, dando mayor importancia a la validación por parte del otro.
Este funcionamiento puede acabar convirtiéndose en un círculo dañino ante el que debemos actuar cuanto antes para que las consecuencias ocasionadas no sean mayores, pudiendo llegar a generar dependencia emocional.
Para establecer unos límites saludables en las relaciones sociales es importante cuidar diferentes aspectos: conocerse a uno mismo, valorar las propias cualidades y habilidades, establecer una comunicación asertiva, saber decir “no”, llevar a cabo una adecuada gestión emocional, e identificar que defender nuestras necesidades y cuidarnos es nuestro derecho.
Aprender a establecer límites es un acto de respeto hacía uno mismo y hacía los demás.
Si consideras que el establecimiento de límites en tus relaciones sociales es una tarea pendiente para ti y puede estar afectando a tu equilibrio emocional, desde Centro TAP podemos acompañarte en esta importante labor hacía la construcción de unos vínculos saludables y bienestar personal.