Cuando a una familia se le comunica que su hijo o hija tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad/Impulsividad), tras realizar una evaluación psicopedagógica, pueden surgir muchas dudas acerca de qué hacer con esta información y cómo trasladarla. ¿Se lo contamos? ¿Va a entender qué significa?
Hay estudios que afirman el beneficio que tiene para los/as menores conocer el diagnóstico debido a que favorece el autoconocimiento, pudiendo identificar sus desafíos y fortalezas y, por tanto, fomenta el desarrollo de una adecuada autoestima. No obstante, la decisión final siempre será de cada familia.
Para poder comunicar en el contexto familiar dicho diagnóstico, se considera importante que los padres y las madres hayan podido resolver las dudas que puedan tener acerca del diagnóstico y su implicación para que puedan establecer una comunicación clara y empática.
¿Qué aspectos serían importantes tener en cuenta?
- Elegir un momento adecuado, teniendo en cuenta que pueda ser tranquilo y con intimidad para que el/la menor pueda sentir seguridad, así como, que tenga espacio para realizar todas las preguntas que necesite. Por ejemplo:
- Si se realiza una evaluación o hay cambios en la rutina como, iniciar una intervención terapéutica, medicación, etc.
- Cuando él/ella mismo/a realiza preguntas relacionadas: ¿por qué se me olvidan las cosas?, “he empujado a mi amigo y no quería hacerlo, no me puedo controlar”.
- Cuando nota diferencias con sus iguales y hace comentarios al respecto: ¿por qué tardo más en hacer los exámenes?
- Adaptar el lenguaje a su edad y comprensión cognitiva. Cuando son pequeños, es importante evitar términos técnicos y realizar un discurso acorde a la sintomatología que pueda observar, con ejemplos que pueda percibir en él/ella mismo/a. A continuación, se van a mostrar varios ejemplos partiendo de la siguiente definición: El TDAH es una condición del neurodesarrollo que afecta a la forma en la que el cerebro procesa la atención y las funciones ejecutivas, es decir, el control inhibitorio y la autorregulación. Hay personas que pueden presentar más características relacionadas con las dificultades atencionales o con la hiperactividad-impulsividad y, otras que presentan sintomatología combinada.
En la infancia: “A veces te resulta más difícil atender en clase o estar quieto mientras la profe está explicando, ¿sabes por qué te pasa? Algunos cerebros van muy rápido y responden sin pararse a pensar en qué va a pasar después, por lo que sería importante que le ayudemos a “frenar” para que no haya consecuencias negativas. Nuestro cerebro se puede entrenar, como los músculos cuando hacemos deporte, por eso nos van a ayudar para tener trucos que le ayuden a ir más despacio o poder atender durante más tiempo”.
En la preadolescencia/adolescencia: “¿Has oído hablar del TDAH? ¿Sabes qué significa? Cuando nuestro cerebro es TDAH tiene una forma diferente de procesar la información, a veces tiene más dificultad para mantener la atención mientras escucha a la profe o a los amigos; le puede costar más pensar en qué va a ocurrir después de hacer o decir algo; también suele ser más difícil planificar qué hay que hacer o esperar para conseguir algo que nos apetece mucho, aunque quieras hacerlo de otra manera. Por eso, es importante que lo entrenemos para que, podamos ayudarle a parar y planificar antes de tomar ciertas decisiones.
- Enfatizar en las fortalezas: independientemente de la edad, es importante señalar características positivas del TDAH, como puede ser la curiosidad, inquietud o alta energía para realizar actividades. Así como, que hay muchas personas con TDAH, pudiendo ponerle ejemplos de personas con TDAH que han conseguido sus objetivos para que puedan tener referentes.
- Utilizar cuentos o recursos visuales que faciliten la comprensión del niño, la niña o adolescente.
- Trasladar que hay profesionales que le ayudarán a generar herramientas para afrontar los retos con más seguridad.
El diagnóstico de una neurodivergencia ayuda a entender y comprender el funcionamiento de la persona y por qué se siente diferente, así mismo, reduce la frustración o culpa que pueden sentir al hacer frente a situaciones que pueden resultarles difíciles y permite que se involucren en su propio proceso de aprendizaje. Por ello, es importante no caer en la trampa de la estigmatización o la justificación.
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