El entorno natural en el que se desenvuelve el niño es en el hogar, es dónde se siente seguro y capaz, es el mejor entorno en el que desenvolverse como persona, en el que desarrollar el lenguaje de forma natural. El papel de la familia es primordial en este acompañamiento hacia el desarrollo de todas las habilidades y también en el lenguaje y la comunicación.
La comunicación empieza mucho antes de que el niño diga su primera palabra, es por ello que debemos observar desde el inicio cómo se comunica con nosotros, y nos daremos cuenta de que las miradas, los gestos y los sonidos en un inicio pueden parecer casuales, pero paulatinamente van adquiriendo forma e intencionalidad.
El niño pasa por la observación, el gesto, las vocalizaciones experimentales, el balbuceo, hasta llegar a la palabra… pero antes nos habrá estado observando y aprendiendo de nuestro modelo.
Alrededor del año y año y medio se iniciará en sus primeras palabras, estas irán aumentando en número y las palabras se irán transformando en frases. Para que todo ello pueda llegar a buen puerto, podemos acompañarlos aprovechando las oportunidades que nos brinda la cotidianeidad del día a día.
Para un buen acompañamiento son recomendables las siguientes pautas:
- Observar los intereses e iniciativas del niño y seguirlas. Cuando tenemos claros sus gustos podremos proponerles cosas de su interés.
- Ofrecer un modelo de habla ajustado a las capacidades del niño, habla clara y a un ritmo adecuado para que poco a poco pueda replicarlas.
- Utilizar la entonación y los gestos para enfatizar el significado nuestro mensaje.
- Colocarnos a la altura del niño para poder vernos la cara mutuamente y entendernos mejor.
- Hablarle para poner lenguaje a las rutinas diarias, al ser repetidas de forma sistemática, son buenas fuentes de aprendizaje de vocabulario y estructura sintáctica.
- Utilizar el juego motriz como precursor del lenguaje poniendo palabras a los movimientos que más les suelen gustar.
- CANTAR, y escribo cantar en mayúsculas porque el video en el móvil no nos vale, lo que nos interesa es la interacción cara a cara. Es el momento de recordar las canciones de nuestra infancia, en las que las abuelas nos hacían reír con los movimientos más desternillantes. Siempre queríamos repetir, ahí está el secreto.
- Dejar espacio para que el niño pueda intervenir. Utilizar comunicativamente los tiempos de silencio y espera. Es importante hablarles, pero también lo es dejarles tiempo para intervenir.
- Invitar y ofrecer situaciones comunicativas, pero no forzar a hablar.
- Evitar hacer correcciones explícitas ya que pueden hacer que el niño se retraiga y hable menos o deje de hablar. Mejor ofrecer el modelo adecuado para que el niño pueda replicarlo si así lo desea.
- Ajustar el tipo y cantidad de preguntas al nivel del niño.
- Evitar hacer preguntas constantemente.
Si a pesar de utilizar todas estas estrategias, parece que el niño no muestra interés por interactuar o no logra iniciarse en el lenguaje ni en las habilidades comunicativas, es necesario consultar con un especialista lo antes posible. Una intervención temprana es fundamental en estos casos.
En Centro TAP podemos acompañaros en este camino de la adquisición del lenguaje desde nuestra área de logopedia. ¡Contacta con nosotras y te lo contamos todo!