En las sesiones de logopedia la motivación es la piedra angular del trabajo. Acompañamos e intervenimos en situaciones diversas pero todas ellas tienen en común la intencionalidad y la motivación como base.
La motivación es el motor más potente para el aprendizaje de habilidades nuevas y/o afianzar las que ya tenemos. En el caso de los niños, la motivación suele ir ligada al disfrute, a la diversión, al juego, y es por ello que utilizamos el juego como herramienta para el aprendizaje. Cuando el niño está motivado los resultados obtenidos son más sólidos y generalizables, porque el niño aprende con el juego de forma natural.
La intervención logopédica basada en el juego parte de propuestas motivadoras para el niño fundamentadas en objetivos específicos de trabajo. Para poder diseñar un programa de intervención logopédica basado en el juego, partimos de una valoración inicial detallada y unos objetivos concretos personalizados a partir de los resultados de la evaluación.
Desde este enfoque podremos trabajar todos los objetivos logopédicos. Algunos ejemplos pueden ser:
- Ampliación redes semánticas.
- Conciencia fonológica.
- Correspondencia grafema-fonema.
- Velocidad de acceso al léxico.
- Organización del discurso narrativo.
- Comprensión de estructuras gramaticales complejas.
- Escritura, trazo y expresión escrita. Segmentación.
¿Qué tipo de juegos utilizamos?
Juegos de mesa de uso común comercializados y juegos diseñados específicamente por el logopeda para cada niño.
¿Cómo se estructura una sesión de intervención basado en el juego?
- Iniciamos “pactando” con el niño los juegos que vamos a realizar. Previamente el profesional selecciona las actividades y juegos acordes con los objetivos de trabajo planteados, de tal forma que elija el juego que elija, los objetivos se trabajen de forma específica. Los juegos elegidos se plasman en una agenda de sesión para que el niño tenga clara la planificación. Solemos dejar el juego más deseado para el final de la sesión, de esta forma mantenemos la motivación hasta el final. Es fundamental que los objetivos de trabajo persigan objetivos concretos y jerarquizados para poder adaptar la actividad al nivel real del niño en particular.
- Se realizan los juegos en el orden establecido y al final se plasman en material visual y/o escrito a modo de recordatorio para poder tomar conciencia del trabajo. El niño se llevará una pequeña muestra con una propuesta de juego para casa, el trabajo continuado y coordinado con la familia es parte esencial del éxito del tratamiento.
A modo de ejemplo, pongamos que atendemos a un niño en los primeros cursos de primaria con dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura. Podríamos “jugar” a:
- AROS Saltar aros secuencias de sonidos del habla representados en grafías dentro de los aros. El logopeda dice secuencias de 2-5 sonidos según el nivel del niño, y después se cambian los papeles y es el niño el que dicta y el adulto el que salta.
- LETRAS Representar estas secuencias de pseudopalabras con letras manipulables. Repasarlas con el dedo, repasarlas o escribirlas. Quién antes la escribe gana punto.
- ADIVINA LA PALABRA Uno lee una palabra y el otro tiene que adivinar cuál es según la descripción. Quién más palabras adivine, más puntos tiene.
- DELETREO Sacamos una palabra de una caja y tenemos que deletrear sin volverla a mirar, el otro tiene que decirla sintetizando las letras escuchadas. Quién más palabras adivina, gana punto.
- RULETA Escribimos por turnos trocitos de un cuento loco a partir de las palabras que van saliendo en la ruleta o el come coco.
- JUEGO COMERCIALIZADO tipo Tabú, Dobble, Dominó, Ruleta de Letras…etc.
- Se lleva a casa una de las actividades realizadas para jugar en casa con su familia.
- Las estructuras silábicas, las letras y las palabras utilizadas son previamente seleccionadas a conciencia por el logopeda según el momento del aprendizaje de la lectoescritura en el que se encuentra el niño.
- Es importante trasladar a la familia los objetivos y las razones para las cuáles utilizamos cada juego, así como hacemos consciente al niño de los retos que enfrentamos en los juegos y que trasladaremos a los desafíos académicos.
El ejemplo nos sirve únicamente para ilustrar de forma en la que trabajamos utilizando el juego como herramienta, pero la idea es poder aplicar esta filosofía en todas las intervenciones logopédicas, con el objetivo de que el niño pueda encarar sus retos como oportunidades para aprender ahora y en adelante.
Esta metodología de trabajo permite al niño realizar aprendizajes significativos basados en la motivación y en sus intereses, y ello conlleva un aprendizaje significativo y eficaz.
En Centro TAPacompañamos a niños y adolescentes en su desarrollo, adaptándonos a sus necesidades y trabajando de la mano con las familias. Si creéis que vuestro hijo puede necesitar apoyo logopédico, contactad con nosotros y valoraremos juntos cómo podemos ayudarle.