En estas últimas semanas, nos encontramos en una situación de continuos cambios debido a las medidas implantadas ante el confinamiento y su desescalada con su consiguiente readaptación y manejo de la incertidumbre. Estos cambios los sufrimos tanto a nivel nacional como diferenciado en las distintas provincias del Estado. Toda esta información trasladada sobre los cambios que se llevan a cabo se ha ido produciendo de forma muy variable, llegando a conocer características de las diferentes medidas a tomar horas antes de su implantación, generándonos diferentes emociones de malestar e incertidumbre ante cómo enfrentar los próximos días, semanas o, incluso, meses.
La constante afluencia de diferentes noticias, la tendencia a estar continuamente escuchando información sobre el COVID 19 y la situación de confinamiento, nos envuelve en una realidad compleja, delicada y definida por una constante incertidumbre. Nos esforzamos en intentar predecir el futuro y lo que va a ocurrir próximamente en una lucha desesperada de la mente por tener las cosas bajo control, si yo anticipo lo que puede pasar dentro de unos días o unos meses, me puedo preparar para ello. Pero todo esto, en lugar de facilitarnos mayor sensación de control, nos genera aún más intranquilidad ya que estamos continuamente “preparándonos” para lo que va a venir.
Tenemos por delante los meses de verano en los que, a lo largo del año, hemos ido generando diversas expectativas para nuestras vacaciones, nuestros días libres y de disfrute de viajes o reuniones con amigos y familiares. Ante esta época del año habíamos creado ilusiones que ahora vemos afectadas por las medidas que se van implantando e interceptan en esa preparación que teníamos hecha.
La unión de las expectativas sobre esta época del año y la incertidumbre ante la situación en la que nos encontramos, nos puede generar una mayor sensación de intranquilidad, anticipándonos a todo lo que pueda ocurrir de ahora en adelante, lo que nos hace descuidar la higiene mental tan importante para nuestro bienestar.
¿Qué debemos hacer cuando lo que tenemos ante nosotros está teñido por la incertidumbre? ¿Cómo podemos manejar esa tendencia a la anticipación de lo que va a ocurrir? Un aspecto fundamental para el manejo de esta situación consiste en la capacidad de centrarse en analizar de forma objetiva qué sucede y qué es lo que deberíamos hacer aquí y ahora para sentirnos bien, sin anticipar nada.
Sabemos que a la hora de la práctica puede resultar complicado de llevar a cabo, por lo que os facilitamos determinadas pautas que os pueden ayudar a conseguir este objetivo y a reducir la anticipación y, sobre todo, el malestar que puede generar:
- Evita dar respuesta a todas las preguntas. En estos momentos nos hacemos interrogantes ante aspectos de los próximos meses que aún no podemos resolver.
- Acepta tus emociones. Pueden aparecer emociones desagradables como el miedo, la nostalgia o la tristeza, y es normal que esto ocurra, se consciente de ellas y atiende a tus necesidades.
- Céntrate en el aquí y ahora. Organiza tu presente, tú día a día, realiza actividades que te hagan sentir bien y establece una rutina adecuada a ello.
- Atención plena, genera un espacio libre de virus. Lleva a cabo actividades que te faciliten la concentración en el momento actual, actividades y técnicas asociadas al mindfulness, yoga, meditación o cualquier otra actividad que te permita centrarte en el momento presente será una muy buena opción.
- Mantén el contacto con tus seres queridos. Comparte las preocupaciones con ellos y comenta tus sensaciones con tus personas de mayor confianza, esto te ayudará a recibir apoyo y comprensión.
- Pon en práctica el afrontamiento activo. Identifica las estrategias de afrontamiento que en el momento actual te proporcionen esa sensación de control y de proactividad.
- Trata de encontrar situaciones a lo largo de tu vida en las que te hayas sentido de manera similar e identifica esos recursos que te ayudaron en aquel entonces a manejar la anticipación.
- Evita caer en la trampa de “lo haré cuando esta situación haya desaparecido”. Se han habilitado diferentes recursos que facilitan el llevar a cabo determinadas actividades desde casa, como pueden ser actividades formativas online, visitas a museos a través de la red o la visión de obras de teatro.
“Solo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer y principalmente vivir” Dalai Lama