La educación es esencial en nuestra sociedad, si bien, ha sido y está siendo una de las áreas con gran afectación por la pandemia del COVID-19. El mes de junio es el más esperado por niños/as y adolescentes ya que terminan las clases y, por tanto, comienzan las vacaciones de verano. Sin embargo, este año es diferente al llevar desde marzo sin clases presenciales: exámenes online, recuperaciones, dudas acerca de si promocionan al siguiente curso, posibilidad de clases de refuerzo…son muchas las novedades e incógnitas por resolver.
¿Cómo está afectando por tanto el confinamiento en los procesos educativos?
- La brecha socioeconómica aumenta debido a que las familias con bajos recursos tienen que compartir los equipos tecnológicos en casa, si tienen esta disponibilidad. En el informe Covid-19 y educación II: escuela en casa y desigualdad de la Fundación Cotec, se refleja que los alumnos con mayor vulnerabilidad no tienen ningún ordenador en casa, mientras aquellas familias que se encuentran en un nivel más alto cuentan con “tres o más” dispositivos.
- Además de tener o no acceso a herramientas digitales, también esta influyendo en esta brecha educativa, la disposición e implicación de las propias familias en los procesos de aprendizaje de sus hijos/as. Estos niños/as por tanto dependientes de las posibilidades de sus progenitores se quedarán atrás en la adquisición de conocimientos; pudiendo tener relación con otro de los retos que para las familias está siendo compaginar teletrabajo con tareas escolares o la propia falta de conocimiento para ayudarles en las diferentes materias, por supuesto, puede afectar a su desarrollo.
- Los recursos tecnológicos en los propios centros educativos también son diferentes debido a que en algunos cuentan con una plataforma digital eficaz, mientras que en otros se han tenido que adaptar a las clases a distancia sin contar con este tipo de ayuda y, por tanto, innovando en el día a día para ir mejorando.
- Otro de los aspectos que están influyendo es la capacidad que tienen los centros educativos para formar y facilitar al profesorado dar continuidad a las clases virtuales. Así mismo, en esta línea hay que valorar la implicación de los propios maestros/as y profesores/as teniendo que desarrollar la creatividad para llegar al alumnado.
- El seguimiento de las clases en formato online también está siendo diferente en función de las características individuales de los propios alumnos/as. Por tanto, para los niños/as que en el colegio contaban con determinadas adaptaciones, metodológicas o significativas, adaptarse a este nuevo formato ha sido más complicado aún aumentando la distancia con su grupo de referencia.
Todos estos aspectos afectan al próximo curso escolar y, por tanto, es fundamental que se tengan en cuenta de cara a la reapertura de los centros escolares, a la metodología de enseñanza y a evaluación del alumnado.
¿Qué podemos hacer para reducir esta brecha educativa?
- Fomentar los espacios de comunicación y coordinación entre el centro escolar y las familias de los alumnos/as.
- Valorar las necesidades individuales de cada niño/a y adolescente para adaptar el aprendizaje a la situación actual de cada alumno/a.
- Acompañar a los docentes en el establecimiento de la enseñanza a distancia, facilitándoles formación al respecto y recursos que puedan emplear si se tuvieran que cerrar de nuevo los centros educativos.
- Formar tanto al personal administrativo como docente acerca de las medidas de seguridad e higiene a seguir en los centros escolares.
- Explicar a las familias y a los alumnos/as cuáles son las nuevas normas y prácticas de higiene para que puedan ir incorporándolas.
- Facilitar el acceso a nuevas tecnologías a aquellas familias que no cuenten con estos recursos para asegurar que las oportunidades de aprendizaje son similares para todos los alumnos/as.
- Elaborar un plan que permita abrir y cerrar los centros educativos, en caso de ser necesario, y que favorezca continuar con el aprendizaje online.
La educación, más allá de proporcionar conocimientos, favorece el enriquecimiento cultural y el desarrollo de los valores personales. Por tanto, protejamos la educación de nuestros niños/as y jóvenes para fomentar su adecuado desarrollo integral