Han sido meses de asilamiento, encerrados en casa con la constante amenaza fuera y con noticias e imágenes dantescas mostrando sin parar la fatalidad que ha supuesto el Covid-19 en España. Han sido meses de esfuerzo, de ayudar a comprender a los niños por qué no podían salir a la calle, por qué el cole era ahora por Internet. Meses protegiendo celosamente a nuestros mayores, los más vulnerables. Y así, nuestro sistema de protección se ha puesto totalmente en alarma y hemos aprendido mucho sobre las medidas que nos pueden proteger, pero ahora…volvemos a la “nueva normalidad” y nos toca entrenar comunicación y nuevas claves relacionales.
Y no es extraño que, aunque volver a la normalidad ha sido algo muy deseado por todos, al mismo tiempo nos puede producir mucho vértigo e inseguridad. La amenaza no ha desaparecido y tenemos que saber gestionar nuestra cotidianidad con las medidas oportunas para controlar esta situación, es más que una responsabilidad personal, hay una responsabilidad social.
En los días de confinamiento, en los que la instrucción era muy simple y precisa, no salir de casa, era fácil saber qué hacer, nuestro sentido de control podía verse así más fácilmente satisfecho. Es fácil de realizar el #yomequedoencasa. Pero ahora que las cosas han empezado a gestionarse hacia la normalidad, las medidas de protección parecen tomar muchos más matices y complejidades, y nos confunden. Empezamos a salir, y muchos no van con mascarilla o la llevan en la barbilla, los dos metros de distancia nunca fueron tan relativos, y sentimos que las medias de protección se pierden en un mar de subjetividades, tantas casi como personas y situaciones.
La “nueva normalidad” nos pone a prueba, qué considera cada uno que ha de hacer para proteger y protegerse, y cómo de capaz serás de llevarlo a cabo en tu realidad inmediata. Muchas familias se reencuentran tras meses sin verse, amigos que empiezan a abrir sus casas para cenas muy anheladas, los trabajos empiezan a ser más presenciales, y con todo esto, empiezan las primeras tensiones de qué entiende cada uno que es seguridad. Tu hermana emocionada se lanza a abrazarte, tu amigo en un acto reflejo te brinda su mano cogiendo la tuya para estrechártela, y la alegría de verse reduce demasiado esa distancia que no facilita la familiaridad. Y te notas tenso, enfadado, inseguro y molesto, no entiendes qué hace la gente, esperas que ellos hagan lo mismo que tú.
En este volver a la normalidad -que nunca volverá a ser la misma de antes-, es necesario que todos sepamos expresar adecuadamente nuestras necesidades, nuestra emoción, sin miedo a molestar y haciendo valer aquello que necesitamos. Vamos a tener que aprender a relacionarnos de un modo diferente pero no tiene porque ser malo. Cada uno se esta protegiendo, pero también protegiendo a los demás. Reivindiquemos el importante valor social que tiene el hacer cumplir lo que es más necesario ahora, por encima de muestras de afectividad, las medidas de protección frente al Covid-19. Cumplir estas reglas también es una gran muestra de cuánto queremos y nos preocupan los demás.
¿Cómo interactuar entre nosotros de una manera que nos mantenga a salvo, pero no nos ofenda?
Para que esto resulte más fácil y sobre todo menos conflictivo, la asertividad es una habilidad social que será la mejor herramienta a usar. La asertividad es la capacidad de expresar sentimientos, opiniones, creencias y necesidades, directa, abierta y honestamente, sin violar los derechos personales de los demás. De ninguna manera significa ser agresivo, ni se vale del chantaje emocional.
En tu comunicación, para hacerla asertiva utiliza siempre un lenguaje de referencia hacia ti mismo (“Yo pienso, Yo siento…”) y guía tu petición por los siguientes elementos:
- (Yo) Cuándo… Da una descripción neutra del comportamiento o la situación que quieres abordar. Ej. “Cuando nos reunimos muchas personas en tu casa…”
- (Yo) Siento… Explica del modo más preciso posible tus sentimientos, y mantén tu responsabilidad sobre ellos, evita culpar a otros. Ej. “Me siento abrumado y preocupado por el riesgo que puedo estar asumiendo”.
- (Yo) Lo que preferiría es… Da una alternativa al comportamiento o situación, evitando que las personas tengan que adivinar tus necesidades. “Yo preferiría antes de entrar, asegurarme de que el espacio es suficiente, y marcar dónde sentarnos para hablar sin estar preocupado”.
Otras claves para tener una comunicación y acción asertiva cuando se trata de hacer valer las medidas de protección frente al Covid-19:
- Es muy importante tener siempre presente que la situación es real, y aunque haya gente que minimice, que incluso te quiera convencer con argumentos, tú tienes derecho a exigir que se respeten las medidas de seguridad y distancia, no lo dudes, es tu derecho.
- Anima y promueve que la gente use alternativas para trasmitir afecto y apertura social. No solo el contacto físico ha de trasmitir unión, y ya se han ingeniando simpáticas alternativas que con el tiempo pueden formar parte de lo cotidiano. Por ejemplo, unir nuestras propias manos, darnos a nosotros mismos un abrazo, mostrar un corazón con los dedos -según la afectividad que se quiere mostrar- mientras decimos: “uno mis manos/me doy un abrazo… para mantener el cuidado”, resaltando nuestra consideración social responsable. También podemos optar por algo que en países orientales es común: “pararse frente a la persona y bajar la cabeza asintiendo”.
- Es importante que tengas en cuenta que confrontar directamente a un infractor de reglas puede hacer que se ponga a la defensiva e incluso que se enfade. En lugar de calificar a un amigo como irresponsable puede ser más útil enfocarle en tu propia necesidad de cuidado y preocupación, comunícaselo. No obstante, si una persona permanece en esa actitud de infracción, tendrás que valorar la conveniencia y viabilidad de mantener la distancia por completo con esa persona, al menos hasta que la situación sea realmente segura. Controla el enfado o el impulso de romper con amistades que seguro que se normalizarán cuando la circunstancias también se terminen de normalizar.