El inicio del mes de septiembre viene con el arranque de un nuevo curso escolar, sus clases, una nueva rutina y unos nuevos horarios, este año especialmente adaptados a la situación que vivimos y la evolución producida en estas semanas en referencia al COVID-19.
Tras las últimas novedades al respecto, han sido varias las noticias que se han hecho eco del malestar de profesores, padres y alumnos respecto a la incertidumbre que había en relación a la vuelta al colegio. A pocos días antes del inicio de las clases, eran varias las dudas que nos albergaban en relación a las medidas de seguridad que se iban a implantar en el colegio al que van nuestros/as hijos/as y que aún no estaban determinadas dentro de una misma comunidad autónoma y/o dentro de ese mismo centro escolar.
Poco a poco estas incógnitas se han ido resolviendo por parte de los organismos pertinentes, indicándonos las determinadas pautas a seguir. Aún así, el malestar general ante la vuelta al colegio y el posible riesgo que esto puede conllevar sigue provocando cierta desconfianza en los padres respecto a la forma en que se pueda garantizar el cumplimiento real de todas estas normas de seguridad y su utilidad.
Pese a las reticencias y temores que podamos tener los adultos como padres, no debemos olvidar que la vuelta al colegio para los/as menores, sin lugar a duda, es muy beneficiosa.
- Relacionarse con otras personas y hacerlo en el ámbito educativo favorece el crecimiento adaptativo y facilita el desarrollo de las habilidades físicas, cognitivas y sociales en ellos/as, desarrollando competencias propias de sus etapas evolutivas como pueden ser sus habilidades psicomotrices, de comunicación, de autoconfianza, empatía o resolución de problemas, entre muchas otras. Sin embargo, el aislamiento prolongado podría dificultar el adecuado progreso de éstas.
- Debemos tener en cuenta también, que el inicio de esta nueva etapa les va a permitir manejarse eficazmente ante la nueva normalidad, aprender a relacionarse con prudencia, afianzando lo que ya han aprendido cuando han salido con nosotros a la calle, cuidando la higiene y la seguridad tanto suya como de las personas de su entorno, manejando de forma adecuada los nuevos hábitos que requiere la situación actual y adaptándose a ellos a la hora de relacionarse con los demás. Ya que no sabemos cuánto puede durar esta situación, debemos aprender a vivir con ello y adaptarnos en función de nuestras necesidades y las de nuestros menores.
- Tener en cuenta y valorar estos aspectos positivos de acudir al colegio nos va a ayudar a gestionar las emociones desagradables que podamos estar viviendo estos días, como pueden ser el miedo, la angustia o la incertidumbre, lo que nos va a permitir transmitirles una mayor tranquilidad y calma a nuestros hijos e hijas.
Para facilitar este proceso os proponemos unas claves que pueden ayudaros en el manejo de estos días:
- Establecer una rutina. Crear una nueva rutina adaptada a los cambios realizados ante este nuevo curso facilitará reducir los nervios presentes en los primeros días.
- Centrarse en el presente. En estos momentos de incertidumbre ante lo que puede ocurrir, con cambios en cortos periodo de tiempo, el hacernos preguntas sobre el futuro puede generarnos aún una mayor ansiedad que puede verse trasladada a los menores de nuestros hogares. Por ello, es importante centrarnos en el momento actual y en cómo gestionarlo de la forma más adecuada posible.
- No trasladar nuestras preocupaciones a los/as menores. Debemos ser conscientes de no trasladarles nuestras dudas a nuestros hijos e hijas, ya que si se ven contagiados con estas ideas puede verse incrementada su actitud negativa hacia el colegio, llegando a tener miedos asociados al respecto.
- Facilitar la comunicación en el hogar. Fomentar la confianza para que puedan hablar de todas las dudas y/o preocupaciones que les puedan surgir.
- Explicar la situación a nuestros menores. En el caso de los/as niños/as más pequeños nos puede ser útil el uso de cuentos o de metáforas que les ayude a entender mejor la situación actual. En el caso de adolescentes, es importante no utilizar un lenguaje infantilizado, si no acorde a su madurez.
- Transmitir tranquilidad. Es importante transmitirles calma a nuestros hijos/as, reduciendo sus sentimientos de angustia y trasladándoles serenidad.
- Tiempo para actividades físicas, fuera de las pantallas. Fomentar el ejercicio físico, actividades que no requieran estar con el ordenador, el móvil o la Tablet, que les faciliten la activación corporal, importante para su salud en la etapa de crecimiento en la que se encuentran.
Queremos terminar este post con frase anónima que nos ayudará a entender bien nuestro objetivo como madres y padres:
“No prepares el camino para el niño, prepara al niño para el camino”