A los y las sexólogas hay una frase que nos encanta: la sexualidad es un valor que hay que cultivar
Quien haya tenido contacto con profesionales de la Sexología habrá escuchado esta frase en numerosas ocasiones. Principalmente porque una de las cruzadas más importantes en la que las personas que nos dedicamos a esta disciplina nos embarcamos, es la de conceptualizar la sexualidad como un área de la vida en la que detenernos, invertir y construir.
Lamentablemente, por mucho que las y los profesionales nos empeñemos, hay varias amenazas y factores de vulnerabilidad que lo ponen difícil: la educación sexual escasa y de mala calidad que hemos recibido, las experiencias negativas vividas, la ausencia de conocimiento acerca de recursos que podrían nutrir la vivencia de nuestra sexualidad, la vorágine de vida en la que estamos inmersas/os que hace que en muchas ocasiones lo urgente pase por delante de lo importante…
Sería maravilloso que ninguna persona tuviera malas experiencias relacionadas con la sexualidad. También sería deseable que tuviéramos el tiempo, el acceso y la disposición para embarcarnos en el autoconocimiento, para informarnos y ganar claves que nos permitan ampliar nuestro marco de comprensión y tomar decisiones de una forma mucho más libre o para explorar nuestros deseos en un entorno de seguridad y confianza. Pero esta no es la realidad en la que vive la mayoría de las personas…
Entonces, ¿qué hacemos?
Habría multitud de claves que podrían sernos de utilidad para acercarnos a ese objetivo –cultivar una sexualidad positiva, satisfactoria y placentera–, pero una de las más importantes (si no la que más) tiene que ver con la actitud que adoptamos con respecto a la sexualidad. Y es ahí donde entra en juego la erotofilia.
- La erotofilia es una actitud positiva, de apertura y aceptación hacia todo lo relacionado con la sexualidad. No se trata de que elijamos, hagamos nuestro o nos apetezca todo lo que vayamos conociendo o se nos ponga por delante; simplemente, se trata de que haya una actitud basada en la ausencia de juicio, así como en el entendimiento de que las diversidades y el hecho de que haya tantas sexualidades como personas, es algo maravilloso.
- La erotofilia es la contraposición a la erotofobia, una actitud negativa hacia todo lo relacionado con la sexualidad, basada en el rechazo, la culpa, el miedo o la vergüenza, que como no es difícil imaginar, suele llevarnos a una vivencia negativa, reduccionista y rígida de nuestra sexualidad.
Sabemos que las prácticas y los deseos son importantes en la construcción de una sexualidad placentera, pero el entender como base para todo lo demás que la sexualidad es un valor positivo, nos va a llevar sin duda a la flexibilidad, los permisos y el disfrute (ingredientes que sabemos que nos acercan al bienestar).
Por lo tanto, el cultivo de la erotofilia: la aceptación de nuestras peculiaridades eróticas, el desterrar los juicios –hacia nosotras/os mismos/as y hacia las demás personas– en lo relativo a la vivencia de la sexualidad y el entender que la sexualidad se descubre día a día y que es importante valorar positivamente esos descubrimientos, son claves importantes para empezar a funcionar de forma auténtica desde la idea de que “la sexualidad es un valor que hay que cultivar”
Cuando conocemos, estamos más cerca de entender, cuando entendemos, estamos más cerca de aceptar, cuando aceptamos, estamos más cerca de valorar, y habitualmente cuando valoramos: CULTIVAMOS. Así que conozcamos, entendamos, aceptemos y desde ese punto ¡cultivemos día a día una sexualidad positiva, placentera y basada en el bienestar y la toma de decisiones!