Se acerca el esperado periodo navideño, y la incertidumbre sobre las restricciones debido a la COVID se va disipando, pero necesitamos saber cómo gestionarlo, todo apunta a que las Navidades de este año serán distintas a las que conocíamos hasta la fecha. Comidas familiares, cenas de empresa, ir de compras, visitar exposiciones navideñas como Cortylandia, visitar belenes, acudir a la cita con sus majestedes los Reyes Magos en la cabalgata, correr carreras populares como la famosa San Silvestre… Son muchas las tradiciones navideñas a las que tendremos que renunciar o, al menos, modificar.
Ante esta ruptura de expectativas con respecto a la celebración de la Navidad, es esperable que aparezcan multitud de emociones y sentimientos desagradables, ya que debemos despedirnos de la idea que teníamos sobre las fiestas, y reajustarla a la realidad actual. En este proceso de adaptación es importante:
- Identificar y normalizar las emociones y sentimientos que aparezcan, sin culpabilizarnos porque estén presentes.
- Mostrar compasión con nosotros/as mismos/as. A lo largo de este año hemos echado en falta a nuestros seres queridos y hemos tenido que renunciar a multitud de aspectos de nuestro día a día. Llevamos a las espaldas el peso de un año complicado y, en fechas tan simbólicas como son las fiestas navideñas, es normal que estemos más sensibles de lo habitual.
En esta situación, tendremos que convivir con una serie de restricciones y condiciones, que se encuentran fuera de nuestro control y con las que podemos estar más o menos de acuerdo. En cualquier caso, nuestro bienestar emocional dependerá en buena medida del grado de aceptación de dichas circunstancias. Para ayudarte a aceptar las circunstancias actuales te recomendamos lo siguiente:
- Intenta buscar un sentido a las renuncias que te tocará hacer: ¿por qué y para qué es conveniente hacer estos sacrificios? ¿qué beneficios nos puede aportar? Si encuentras un sentido para hacer algo, te será más fácil encontrar la manera de llevarlo a cabo. En palabras de Nietzsche, “Quien encuentra un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”
- Recuérdate que la renuncia es una cuestión temporal y no permanente. Aunque ahora no puedas vivir las Navidades como te gustaría, más adelante podrás hacerlo.
Llegados a este punto, es importante recalcar que el hecho de que no podamos tener unas Navidades como las conocemos hasta ahora, no implica que no podamos vivir las fiestas de una manera distinta. Nuestro derecho a disfrutar sigue vigente. Sólo nos toca averiguar el “cómo”
¿Cómo afrontar estas “nuevas Navidades”?
A menudo caemos en la trampa de percibir la realidad en blanco o negro. Esto es, o las cosas son como creemos que tienen que ser, o no pueden ser: o las Navidades son como siempre, o no pueden celebrarse. Sin embargo, aquí entra en juego una característica psicológica que es la flexibilidad: la capacidad de identificar alternativas diferentes, escapando de categorías estancas y rígidas.
Así, este año nos encontramos ante una oportunidad para crecer, desarrollarnos en otras líneas y para entrenar nuestra capacidad de adaptación, flexibilización y resiliencia. Aquí te damos algunas ideas:
- En el periodo navideño existen multitud de tradiciones, compromisos sociales y obligaciones, que nos envuelven a menudo en un ritmo vertiginoso que dificulta nuestra conexión con lo que verdaderamente nos apetece hacer.
Aprovecha la situación actual para identificar cuáles son tus verdaderas apetencias y necesidades, y busca la forma de poder llevarlas a cabo: un día entero para decorar la casa tranquilamente, cocinar algo especial sin prisas, darte un homenaje culinario, dedicar tiempo a esa actividad que llevas tiempo postergando, elaborar de manera reflexiva e introspectiva los propósitos para el año que viene, descansar, etc.
- Prioriza la calidad sobre la cantidad. Las Navidades de 2020 serán más tranquilas, con menos actos sociales. Podemos aprovechar esta circunstancia para cuidar con calidad de nuestro núcleo más cercano, a quien muchas veces no prestamos tanta atención como nos gustaría. Recuerda que el hecho de pasar mucho tiempo con alguien no implica que ese tiempo sea de calidad.
- Atrévete a innovar. ¿Y si este año fuera una oportunidad para incorporar nuevas tradiciones en tus Navidades? Para inspirarte, puedes revisar tradiciones de otros países. Por ejemplo, en Islandia existe la costumbre de regalarse libros en Nochebuena, y pasar la noche leyendo en familia. Busca alguna práctica que te resulte atractiva, e incorpórala en tu rutina.
- No dejes de cuidar a los tuyos. Sabemos que en estas fiestas la forma de querer a nuestros allegados será desde la protección y la distancia. Pero también sabemos, por la experiencia de este año, que la distancia no es un impedimento para cuidar. Canaliza la añoranza que sientes por tus seres queridos hacia muestras de afecto que les hagan sentir que estás un poquito más cerca: escribir cartas, hacer regalos manuales, elaborar un montaje de fotos o una lista de música personalizada, reservar tiempo para hacer videollamadas, etc.
- Inspírate con alternativas creativas. Por último, puedes investigar las nuevas ideas que están surgiendo para hacer frente a estas extrañas Navidades: desde cabalgatas de Reyes a través de videojuegos hasta cenas de empresa a distancia, en las que una empresa de catering entrega simultáneamente la comida a las diferentes personas invitadas.
Desde Centro TAP te animamos a que pongas a prueba tu capacidad de adaptación, tratando de crear unas navidades seguras y protectoras, sin renunciar a la ilusión y a los valores fundamentales de estas fechas tan especiales