Hay una frase que inunda internet de memes y que se atribuye a Einstein según la cual el físico creía que “un problema irresoluble es un problema mal planteado”. Siguiendo al genio aprendemos que tenemos que hacer algo distinto cuando una y otra vez ante un problema terminamos siempre en el mismo sitio, es decir, no resolviéndolo.
Y el mismo Einstein habló también de las claves para un buen abordaje de los problemas: hay que echar mucho tiempo en el análisis y planteamiento, que luego la solución será cuestión de minutos.
Vamos a ver cómo hacer un buen abordaje de los problemas cuando es la familia la que se enfrenta a una búsqueda de soluciones
Los conflictos familiares son momentos de crisis que aparecen cuando la familia tiene que confrontar una situación difícil que afecta e implica a los diferentes miembros. La enfermedad de un miembro, que alguien quede en paro…otros problemas menos graves, pero quizás más frecuentes serían la gestión de las cosas que se necesita hacer en casa, y por qué no, qué hacer con la cena de nochebuena en plena pandemia de la Covid-19. Aprendamos a resolver bien los problemas y evitaremos otros que se pueden derivar de una mala gestión.
Que la familia siga unas buenas pautas de análisis y abordaje del problema, así como en la toma de decisiones, serán la clave para la solución de casi cualquier problema, pero el punto más importante de partida es el diálogo.
Desde Centro TAP queremos presentar una pequeña guía para que las familias pueden seguir y probar adaptándola a sus necesidades y mejorar así su competencia en la solución de problemas. Pasos a seguir:
- Comencemos sintiéndonos todos parte de un EQUIPO (familia) en busca de la solución. Intentar no convertir a uno de los miembros en “el problema”. Si un miembro de la familia tiene un problema todos los sufren y todos participan en la solución, lo importante es determinar en qué modo somos partícipes de la solución y COMPROMETERNOS.
- Hay que BUSCAR EL MOMENTO más adecuado para analizar y hablar del problema. No forzar al que no esta preparado, pero también hay que no caer en la EVITACIÓN.
- Promover la ESCUCHA ACTIVA de todos los implicados, incluidos los niños, ellos también tienen preferencias, dudas, miedos… que expresar y ser escuchados. El diálogo ha de estar siempre basado en el RESPETO y la CORRECTA EXPRESIÓN de todos, no hay que dejarse llevar por lo nervios.
- IDENTIFICAR Y CONOCER EL PROBLEMA. Intentar objetivar al máximo el problema, así como la gravedad, si no es un problema grave o importante se puede valorar la conveniencia de dejarlo pasar.
- ANALIZAR Y DEFINIR EL PROBLEMA. Una vez vemos que es un problema que la familia necesita solucionar, es interesante centrarse en algunos aspectos clave del análisis:
- Obtener la máxima información sobre el problema y estructurarla.
- Descripción objetiva, directa, sin vaguedades.
- Determinar cuales son los aspectos más importantes y urgentes de toda la información analizada.
- Establecer un objetivo de solución realista y asumible, no caer en la solución ideal si esta puede ser imposible. Hay que pensar que a veces la reducción del daño es mejor que no solucionar nada.
- Una vez bien analizado y determinado el problema, el siguiente paso es la solución, y esta puede venir de una o de la combinación de varias soluciones. En este momento es importante que todo el mundo aporte soluciones, y en forma de TORMENTA DE IDEAS hacer un barrido por muchas opciones de solución que se tendrán en cuenta y valorarán.
- El siguiente paso lógico es la TOMA DE DECISIONES. Éste ha de ser un proceso meditado y no impulsivo, en el que finalmente nos comprometemos y decidimos por una solución, asumiendo los inconvenientes que se puedan derivar y siendo activos. Los adultos de la familia serán los responsables de concretar estas decisiones, pero para hacerlo tendrán que llegar a PUNTOS DE ACUERDO con todos los miembros de la familia. En estos acuerdos familiares la NEGOCIACIÓN es la herramienta imprescindible, ayuda a avanzar siempre hacia la solución, por contra, los planteamientos rígidos y absolutistas no funcionan y estancan, hay que aprender a CEDER sin miedo. Si todos los miembros de la familia parten de la máxima de ceder, todos obtendrán. No hay vencedores ni vencidos, todos ganan con esfuerzo y compromiso.
- Es importante que si nos enfocamos en un proceso deliberado y objetivo como el que plantea esta guía –con la intención de ser útil– no caigamos en la mecanización de la solución y rigidez. La clave para hacer este proceso agradable y cómodo es no dejar de MANIFESTARSE AFECTO, nada tiene que ser frío y mecánico. La familia puede hablar y solucionar problemas al tiempo que comen algo rico de merienda, se pueden gastar bromas (nunca ironías, ni burlas), se pueden estrechar manos, dar abrazos reconfortantes…nuevamente es importante no perder la perspectiva de equipo.
- Por último, toda solución de un problema requiere la PUESTA EN PRÁCTICA de la solución. Llegados a este punto puede pasar que realmente se haya encontrado una solución viable o pueden surgir inconvenientes, nuevos problemas, equivocaciones… si al final no salen las cosas como se esperaba, lo primero es vivirlo con CALMA y no como una derrota, no hay que dramatizar. Es el momento de volver a reunirse y APRENDER con lo que ha sucedido, para rectificar.
Ahora la familia ya sabe dar un nuevo enfoque a los problemas con esta pequeña guía, seguir analizando y hablando llevará a nuevas y mejores soluciones! Si os resulta complicado siempre podremos contar con nuestra ayuda, estaremos encantadas de acompañaros .