- Por desgracia, es probable que en algún momento de nuestra vida nos tengamos que enfrentar a una situación o evento potencialmente traumático, veremos entonces cómo generar factores de protección.
En psicología entendemos este concepto como aquellas situaciones en las que hay un peligro o amenaza para nuestra seguridad. Esto puede vivirse en primera persona, ser testigos de que le está pasando a otro o incluso que alguien cercano nos cuente que ha experimentado una situación similar. Este tipo de situaciones pueden suponer un impacto en el equilibrio emocional de las personas y dejar huella a corto y largo plazo.
Afortunadamente el porcentaje de personas que logran afrontar con éxito estas situaciones suele ser mayor, frente a las personas a las que ese impacto provoca un daño más profundo y duradero. En este caso estaríamos hablando de la sintomatología postraumática y algunos casos el diagnóstico del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). Para entender cuáles son las variables que potencian o limitan el impacto del trauma, atenderemos a una serie de factores que denominamos factores de riesgo y de protección.
No podemos asegurar que si desarrollamos nuestros factores de protección no vayamos a sufrir el impacto del trauma o que éste no dejara secuelas, pero la probabilidad de que se puedan desarrollar será menor. Lo mismo ocurre con los factores de riesgo. Es decir cuando viajamos en coche podemos elegir ponernos el cinturón o no (factores de protección) o consumir alcohol o no antes de conducir (factores de riesgo).
En este sentido, los factores de riesgo vinculados al evento traumático, han sido estudiados en profundidad y se ha averiguado que la naturaleza e intensidad del acontecimiento traumático tienen una correspondencia en su impacto psicológico.
- Cuando el suceso traumático es intencionado (por ejemplo una agresión sexual o un secuestro) será más probable que impacte de manera más significativa en la persona.
- También se ha podido saber que cuanto más cerca del suceso se encuentre la persona, mayor será el impacto. Por ejemplo, en el caso de un atentado terrorista el impacto se puede ver en un primer lugar en las víctimas directas y sus familiares, seguidos del personal de emergencias, familia indirecta y en último lugar personas que pasan por allí.
- Otra de las variables que pueden afectar a la “mala digestión” de esta situación, es que la persona viva varios sucesos traumáticos de manera simultánea.
- Por otro lado, si nos fijamos en los factores de riesgo vinculadas a la persona, se ha encontrado que sufren unas consecuencias más duraderas y estables las mujeres. También puede ser más complicado para aquellas que antes del suceso ya tenían problemas de depresión o ansiedad, las que a nivel familiar tenían personas con alguna psicopatología, o más en concreto a las que sus padres ya habían pasado por un diagnostico de TEPT.
- Otra de las variables que han visto que están relacionadas con la gravedad de las secuelas, es sufrir el evento en etapas tempranas (infancia y adolescencia).
En cuanto a las características psicológicas o estilos de personalidad, se ha podido averiguar que sufren más consecuencias aquellas que tienden a evitar experiencias nuevas, les cuesta adaptarse a los cambios y aquellas que sienten o perciben que el poder de cambiar su situación depende de factores externos (locus de control externo).
- Las variables que pueden amortiguar el impacto del trauma, podemos ver que aquellas personas que suelen tener buenos recursos para afrontar el estrés les facilita la gestión, así como aquellas personas que poseen auto percepciones de competencia, mérito, confianza (todo esto se vincula con un mayor auto eficacia, autoestima y autonomía).
- Por otro lado, una personalidad que tiende a la adaptación y flexibilidad, así como la sociabilidad tendrá más probabilidades de regular el impacto del trauma.
- También puede ayudar poseer buenas habilidades de autorregulación emocional (control de impulsos, afecto y regulación del arousal).
- Las personas que tienen desarrollada una perspectiva positiva sobre la vida (esperanza, creencia en que la vida tiene un significado, fe) tendrán unos recursos de afrontamiento más eficaces.
- Finalmente en cuanto a los factores de protección unas buenas habilidades de comunicación pueden ayudar en cierta medida.
- Al mismo tiempo, para impedir que las consecuencias del trauma invadan la vida de la persona y se instalen en ella, es importante destacar la importancia de los apoyos y recursos que podríamos nivelar en diferentes escalones: familiar, social, a nivel público (opinión pública, medios de comunicación…), así como el Estado y las administraciones.
En cualquier caso, experimentar un evento traumático puede implicar un nivel de sufrimiento y malestar difícil de manejar y desde Centro TAP podemos ayudarte en ese proceso siempre que lo necesites.