Es posible que anteriormente no hayas escuchado esta palabra y que te resulte totalmente desconocido su significado y qué acarrea este término. En el blog de hoy queremos mostraros la presencia de este concepto, qué es, cómo podemos identificarlo y qué tratamiento podemos encontrar ante su aparición.
- El término de misofonía surgió en el año 2000 cuando los neurocientíficos Pawel y Margaret Jastreboff adoptaron este término. Estos autores hicieron referencia a él considerándolo una alteración psicológica que se caracteriza por una sensibilidad selectiva ante el sonido.
- Desde ese momento, comenzamos a conocer más esta afectación, identificando que diferentes sonidos que para la mayoría de las personas son considerados de fondo sin ninguna importancia (como puede ser el teclado del ordenador, el roce del boli con el papel o el sonido al masticar un chicle), para las personas que padecen esta alteración son especialmente desagradables.
- Debido a los aspectos, aún por conocer, de su origen y desarrollo, se ha dificultado su determinación y aparición como trastorno específico en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V).
Pese a estas dificultades por las propiedades aún por conocer de esta alteración, podemos encontrar una definición exacta de misofonía considerándola una alteración neurológica existente entre las áreas cerebrales del lóbulo frontal que se encargan de conectar el procesamiento de los sonidos y aquellas encargadas de las respuestas de huida y/o lucha, considerando estos sonidos como estresantes o irritantes, en mayor grado de lo que en realidad lo son.
¿Qué sienten las personas que presentan esta alteración?
Las personas que padecen misofonía presentan un gran malestar ante la presencia de sonidos considerados como cotidianos, que nos encontramos en nuestro día a día de forma habitual y ante los cuales no suele dársele mayor importancia a su presencia. Sin embargo, las personas con misofonía pueden presentar emociones de alta irritabilidad e ira, así como conductas de evitación o ganas de escapar, llegando a considerarlos insoportables y provocando en ellos reacciones negativas.
La presencia de estos sonidos puede llegar a convertirse en una obsesión para estas personas, llegando a imaginar o, incluso realizar, conductas violentas hacía la persona u objeto que genera ese sonido.
Cuando los sonidos objeto de malestar provienen de personas cercanas al individuo, pueden provocar importantes problemas en el trato y convivencia de éstos, teniendo como consecuencia un empeoramiento en su relación.
¿Qué aspectos son importantes a la hora del tratamiento psicológico de la misofonía?
El tratamiento más utilizado en la presencia de este trastorno es el basado en la terapia cognitivo-conductual. Con este trabajo se pretende conseguir una adquisición de estrategias, por parte del individuo, lo suficientemente funcionales que le permitan la convivencia con estos sonidos tan habituales en el día a día, así como protegerlo de la aversión que estos le puedan provocar.
Para ello, es importante romper con la asociación entre estos sonidos y el malestar ocasionado, volviendo a convertirlos en estímulos neutros a través de la reeducación auditiva. También es importante llevar a cabo la desensibilización de estos estímulos introduciéndolos poco a poco junto con otros que resulten agradables.
Es importante llevar a cabo todos estos trabajos a través de la presencia de un profesional de la salud mental, el cual pueda marcar las pautas oportunas en base al desarrollo de la alteración y el momento en el que se encuentre la persona.
Aditivamente al trabajo psicológico con un profesional de la salud mental, ¿qué se puede hacer personalmente para la gestión del malestar que provocan estos sonidos?
- Psicoeducación. El tener un adecuado conocimiento sobre lo que ocurre tiene un papel fundamental para entender y aceptar cómo se puede encontrar la persona en determinados momentos. Cuando se encuentra presente la comprensión sobre lo que nos ocurre, evitamos valoraciones negativas hacia nosotros mismos, conductas evitativas y de aislamiento respecto a las personas de nuestro entorno.
- Apoyarse en nuestras personas de confianza. Contar con la colaboración de las personas de nuestro entorno, que puedan llegar a entender lo que ocurre y qué lo genera es un apoyo importante a la hora de reducir determinados ruidos que conozcan que pueden resultarnos molestos, así como llegar incluso a suprimirlos si es posible.
- Música a través de cascos. Esto puede ser especialmente útil para aquellos momentos en los que la persona considere que son vulnerables a la aparición de sonidos objeto de desagrado, pudiendo servir de “escudo” que mitiga la percepción de los sonidos desagradables.
- Técnicas de relajación. Prácticas como el mindfulness o la meditación pueden facilitar una adecuada gestión de las emociones que pueden provocar la presencia de estos sonidos, facilitando el trabajo hacia ellos y el bienestar personal.