Cuando hablamos de una evaluación psicopedagógica, nos toca contextualizar y explicar de forma detallada cada uno de los factores que evalúan las pruebas y cuáles son los aspectos que pueden estar comprometidos y de los que debemos buscar fortalezas.
Uno de los aspectos comunes, dentro de las neurodivergencias, puede ser la velocidad de procesamiento de la información. Cuando realizamos las pruebas, es un aspecto que observamos e intentamos contextualizar lo máximo posible, ya que nos da muchas pistas de cómo continuar ejecutando el proceso evaluativo.
La velocidad de procesamiento de la información es una medida de la aptitud que tenemos para responder con rapidez la información que ha sido captada y entendida. Hay que señalar, que las pruebas que se realizan en las evaluaciones y conforman este índice no son solo medidas del tiempo de reacción o de la discriminación visual, puesto que también intervienen los procesos cognitivos de toma de decisiones o los procesos de aprendizaje. Es decir, además del tiempo de reacción y la toma de decisiones, también ponemos en marcha las funciones ejecutivas, la memoria visual y la coordinación visomotora.
Por lo tanto, cuando hablamos de velocidad de procesamiento, estamos hablando de más aspectos que la propia velocidad y que influyen directamente en ello.
La velocidad de procesamiento puede verse condicionada por muchos aspectos dentro de un individuo.
- Por un lado, si el sujeto tiene un perfil cognitivo alto, de talentos o de alta capacidad, podemos observar que su velocidad es más baja con respecto al resto de baremos cognitivos y eso viene dado por la cantidad de factores que tiene en cuenta el sujeto, a la hora de razonar las diferentes opciones de respuesta posibles. En estos casos nos encontramos con razonamiento que podemos describir como arborescente, donde una idea o un objetivo se ve condicionado por múltiples factores para poder llegar a la conclusión.
- También puede verse condicionado, si tenemos un perfil perfeccionista donde dedicamos tiempo en decidir cuál puede ser la respuesta más correcta o la que tiene menos probabilidad de error, o si las funciones ejecutivas del sujeto están comprometidas, ya que como hemos dicho con anterioridad, se ven implicadas también estas destrezas.
Las funciones ejecutivas, descritas de forma sencilla, son las encargadas de dar prioridad a las acciones según su importancia, pensar los pasos, reflexionar sobre lo que necesitamos y ejecutar aquello que se nos pide. Si estos pasos se desordenan o no se tiene en cuenta alguno de ellos, tardaremos más en ejecutar la respuesta.
En el caso de una condición del neuroprocesamiento como el TDAH, el TEA o incluso en un perfil de AACC, que ya sabemos que están o pueden estar comprometidas sus funciones ejecutivas en algún aspecto por aspectos descritos con anterioridad, podemos observar que, en su perfil general, puede estar algo más bajo o con una diferencia sustancial (más de 23 puntos) con respecto a los procesos puramente cognitivos.
Por eso es fundamental, ser conocedores de la implicación de la velocidad de procesamiento. Saber que es un aspecto que puede mejorarse con trabajo, al igual que la memoria, y saber que debemos conocerlo para poder abordarlo.
Hablamos de niños, adolescentes o adultos que tienen dificultades en el aprendizaje, ya que su velocidad de respuesta puede ser menor al resto, pueden tardar más en pensar la ejecución de una tarea y además puede verse comprometidos algunos de los pasos o tareas a ejecutar, ya que, al tardar más en su procesamiento y ejecución, puede que olviden las siguientes tareas a realizar.
Por eso:
Si eres maestra o maestro:
- Fíjate en los tiempos que necesitan tus alumnos y alumnas. Obsérvales.
- Acompáñalos en temporalizar tareas y que puedan visualizar el tiempo que les conlleva ejecutarlas.
- Divide las tareas largas en pequeños pasos.
- Acompaña para que ellas y ellos los organicen.
- Añade emoción y conviértelo en un juego donde tengan que desarrollar su rapidez. Por ejemplo, compitiendo consigo mismos en mejorar sus propias marcas.
Si eres mamá, papá de un menor o pareja de un adulto con estos desafíos:
- Acompaña en las rutinas diarias, haciéndole participe de cada paso que hay que tener en cuenta. Desgrana para que sea conocedor de su amplitud o sencillez.
- Pasos pequeños a los que hacer check .
- Temporaliza. Usa un reloj común o de los de cocina para dar tiempo para ejecutar.
- Acompaña para aprender a dar prioridad a los aspectos verdaderamente importantes.
- Acompaña para ver lo que hay detrás de cada ejecución.
Si necesitas saber más o tienes dudas sobre tu hija, hijo o alumna, no dudes en contactar con nosotras. Dentro de Centro TAP, tenemos un área especializada en evaluación diagnóstica en cualquier etapa evolutiva. Tanto en la niñez, la adolescencia como en la etapa adultoa (Trastornos del aprendizaje, del habla, autismo, TDAH, AACC…) Dicha área está compuesta por psicólogas y psicopedagogas que estaremos encantadas de acompañaros.