El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo con inicio en la infancia. Ante esta afirmación, normalmente se plantean varias dudas en consulta: “¿se puede curar?”, “¿se puede diagnosticar en la edad adulta?”.
Para dar respuesta a la primera pregunta es importante entender que según el DSM-5 (Asociación Americana de Psiquiatría), un trastorno es »un síndrome caracterizado por una alteración claramente significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su función mental». Además, según diversos estudios, hay evidencias de que existe un retraso madurativo en estructuras cerebrales en las personas con TDAH y esto se relaciona con la sintomatología descrita.
Por tanto, desde la psiquiatría y la psicología, se puede realizar un tratamiento de los síntomas del TDAH para facilitar estrategias que le permitan tener una vida más funcional. Sin embargo, no se podrá “curar”, entendiendo que esto significaría eliminar.
Ante la segunda pregunta, »¿se puede diagnosticar TDAH en la edad adulta?», la respuesta es afirmativa. A pesar de que los síntomas deben haber comenzado en la infancia, en este momento, nos encontramos con muchas personas que no han recibido una evaluación ni diagnóstico en su infancia o adolescencia, pero que presentan sintomatología acorde con un TDAH. Esto se puede deber a diferentes cuestiones, por ejemplo:
- Desconocimiento del trastorno o menor importancia en épocas anteriores.
- El coeficiente intelectual puede hacer que se compensen con otras estrategias las dificultades propias del TDAH, pudiendo hacer que no haya disfunción en el área académica y, en consecuencia, que pase desapercibido durante esta etapa. No obstante, cuando se realice la evaluación es importante detectar si se podía observar disfunción en otros contextos como el familiar o social.
- Cuando la sintomatología principal está relacionada con el área de atención, pero el comportamiento es adecuado.
En consecuencia, las personas que presenta un TDAH pero que no se ha detectado ni trabajado durante su etapa infanto-juvenil, pueden desarrollar otro tipo de dificultades (ansiedad, depresión o adicciones, entre otras) debido a que se han tenido que enfrentar a situaciones para las que no tenían las herramientas suficientes, pudiendo producir mucha frustración y baja autoestima.
Por tanto, para hacer un diagnóstico de TDAH en la etapa adulta sería importante:
- Que algunos síntomas de inatención o hiperactividad/impulsividad se presentaran antes de los 12 años o, según últimas investigaciones, incluso en la adolescencia tardía.
- Que los síntomas sean crónicos, es decir, no estén relacionados con momentos en los que la persona presente sintomatología ansiosa o depresiva.
- Que haya influido y/o influya en el funcionamiento académico, laboral o social de la persona.
- Tener en cuenta que los síntomas, especialmente los relacionados con la hiperactividad/impulsividad pueden reducirse en la etapa adulta. Sin embargo, se mantienen dificultades en las funciones ejecutivas, motivación y autorregulación emocional.
Si eres adulto/a y presentas dificultades que pueden estar relacionadas con el TDAH: te pierdes en mitad de una reunión o conversación con otras personas, sientes que no eres eficaz en el trabajo, pierdes objetos u olvidas donde los dejas, te cuesta ponerte a hacer tareas aburridas, interrumpes en muchas ocasiones, dices lo primero que piensas sin tener en cuenta las consecuencias, te resulta difícil gestionar tus emociones, etc., en Centro TAP estaremos encantadas de acompañarte para detectar y evaluar si estos síntomas pueden formar parte de un diagnóstico de TDAH. ¡Conocer y entender cómo funciona nuestro cerebro puede mejorar la calidad de vida!