A menudo, cuando pensamos en “técnicas de estudio”, nos imaginamos simples herramientas de repetición o memorización de información. Sin embargo, esta visión limitada no contempla la verdadera esencia de un estudio efectivo. Por ello, es importante comprender el concepto en su totalidad, sabiendo que las técnicas de estudio son mucho más que simples trucos de memorización, y que incluyen un conjunto de herramientas poderosas que abarcan desde la planificación y organización hasta la gestión del estrés y la autoevaluación.
En este artículo desglosaremos las técnicas de estudio a través de tres fases clave (antes, durante y después del estudio), exponiendo cómo cada una de ellas contribuye a que los estudiantes incorporen aprendizajes más profundos y desarrollen autonomía y seguridad en sí mismos.
Antes de estudiar
- Hacer un buen uso de la agenda. Utilizar la agenda adecuadamente es uno de los pilares básicos para la buena organización del estudio. En ella, los alumnos deben apuntar las tareas, trabajos, deberes o exámenes que los profesores les vayan asignando día a día para, posteriormente, poder realizar una adecuada planificación de su estudio en casa.
- Utilizar calendarios mensuales para anotar exámenes y trabajos. Es recomendable que las fechas importantes se señalen específicamente en calendarios mensuales para que el alumno tenga acceso de forma más rápida y visual a las fechas de exámenes o de vencimiento de tareas y pueda ser más eficiente en la organización de su estudio diario.
- Realizar una planificación semanal de contenidos y horas de estudio. Una vez que el estudiante tenga claros los contenidos a estudiar y las tareas a realizar, le será de gran ayuda utilizar un planificador que le permita organizar por escrito todo lo que tiene que hacer durante esa semana. En esta planificación deben quedar especificados, tanto el tiempo de estudio que se dedicará a cada asignatura, como los contenidos específicos en los que se va a trabajar.
- Llevar al día los apuntes y los ejercicios dados en clase. Tener unos apuntes completos y bien estructurados es fundamental para poder comprender y estudiar conceptos de manera eficiente. No debemos olvidarnos de las asignaturas en las que también se evalúa la parte práctica. En ellas, los estudiantes han de contar con colecciones o fichas de actividades corregidas para poder practicar ejercicios y evaluar su aprendizaje.
Durante el estudio
- Realizar una lectura comprensiva y subrayar las ideas principales. El primer paso para poder estudiar de manera eficaz es comprender adecuadamente todos los conceptos que posteriormente se van a memorizar. Tras esto, deberán extraerse las ideas principales, marcándolas a través de subrayadores de distintos colores según la estructura o importancia de lo que se haya señalado.
- Elaborar la información por escrito a través de esquemas, resúmenes o mapas mentales. Una vez que se ha comprendido y señalado la información importante, es necesario que el estudiante organice esta información realizando resúmenes o esquemas que le permitan elaborar y estructurar los contenidos. De esta forma, facilitaremos al cerebro la memorización y el posterior acceso al recuerdo de estos aprendizajes.
- Utilizar reglas mnemotécnicas para la memorización de contenidos teóricos. Las reglas mnemotécnicas son un conjunto de recursos basados en la asociación mental que facilitan la memorización de información. Algunos ejemplos de este tipo de herramientas son el uso de siglas o acrónimos para formar una palabra con las iniciales de los conceptos, la utilización de frases o imágenes asociativas o la creación de rimas y canciones que faciliten el recuerdo. Cada alumno deberá explorar y poner en práctica las reglas mnemotécnicas que mejor se ajusten a su manera de trabajar y a la asignatura que esté estudiando en cada momento.
- Llevar a cabo repasos progresivos con acumulación de temario. Una de las mayores preocupaciones de los alumnos es creer que, si estudian un examen con mucho tiempo de antelación, pueden olvidarse de lo aprendido anteriormente. Por ello, es conveniente que, en las planificaciones semanales de estudio, se dejen espacios para poder realizar repasos acumulativos de los contenidos que se hayan ido memorizando previamente.
Después de estudiar
- Realizar simulacros de examen escritos para supervisar la calidad del aprendizaje. Es habitual que los niños y adolescentes manifiesten que, a pesar de que muchas veces “se saben” el temario, no son capaces de plasmarlo en los exámenes. En estos casos, es recomendable realizar modelos de examen por escrito en casa para poder evaluar la calidad real del estudio. Estos simulacros deberán ser similares al examen real, ajustando tiempos y número o tipo de preguntas, si se pudiera. Tras su corrección, tendremos una valoración más realista del aprendizaje.
- Llevar a cabo esquemas generales o esquemas de puntos que contengan todo el temario estudiado. En los exámenes en los que hay que memorizar una gran cantidad de contenidos, es frecuente que puedan olvidarse o confundirse conceptos. Precisamente por esto, suele resultar muy útil realizar esquemas generales donde sólo se anoten los títulos o palabras clave, que permitirán al estudiante acceder a la información desarrollada que tiene almacenada en su memoria.
- Poner en práctica técnicas de respiración y relajación para prevenir o controlar la posible ansiedad. Existen muchas técnicas que promueven la desactivación fisiológica y que pueden ayudar a los alumnos a relajarse antes de un examen (mindfullness, relajación muscular, técnicas de visualización, respiración diafragmática…). Como adultos, debemos animar a los niños y adolescentes para que exploren activamente cuáles de estas herramientas son las más adecuadas para ellos en el manejo de su ansiedad.
- Llevar a cabo el descanso necesario que permita desconectar física y mentalmente de cualquier actividad relacionada con el estudio. Dedicar los tiempos adecuados al descanso y la desconexión es tan importante como dedicarlos al estudio. Para evitar que los alumnos puedan desmotivarse o se sientan vencidos por la presión, es imprescindible que haya una buena distribución horaria con rutinas específicas de tiempo de estudio y tiempo de descanso que deben intentar no modificarse, en la medida de lo posible. Es conveniente que los niños y adolescentes dediquen parte de este tiempo de desconexión a realizar actividades deportivas que les permitan mantenerse sanos también a nivel físico.
En conclusión, el desarrollo de técnicas de estudio eficaces es esencial para que los niños y adolescentes logren un aprendizaje adecuado y que perdure en el tiempo. Planificar ordenadamente el trabajo, utilizar herramientas como esquemas, resúmenes o simulacros de examen, así como incluir momentos de descanso y técnicas de relajación, son recursos que los estudiantes deberán aplicar de manera constante hasta que logren convertirlos en hábitos diarios que les ayuden a mejorar las calificaciones académicas y a fortalecer su autonomía y confianza en sí mismos.
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