“El otro día salí a cenar con las amigas, y cuando nos dijeron que no se podía pagar con tarjeta se me cayó el mundo a los pies. Para mí es muy complejo calcular la parte que me toca pagar en una cena, y mucho más calcular el cambio que me tienen que devolver. Estoy vendida completamente a la honradez de la persona que me va a cobrar. Podría calcularlo usando los dedos, con papel y lápiz y con mucho tiempo, y no estoy dispuesta a pasar por ello delante de mis compañeras, porque no quiero sentirme incómoda ni juzgada por los demás. En el colegio lo pasé realmente mal en las asignaturas de matemáticas y ciencias, y a día de hoy todavía arrastro este problema”
Este es un ejemplo de cómo se puede sentir una persona adulta con discalculia en su día a día. Se estima que entre un 5-6% de la población en edad escolar presentan dificultades importantes en el manejo de los conceptos y el razonamiento matemático. Esto quiere decir que en cada clase hay al menos un niño con este trastorno del aprendizaje que cada día se encuentra en dificultad para aprender las matemáticas y el sistema escolar debería ser capaz de detectar y dar respuesta a sus necesidades.
¿Qué es la discalculia?
La discalculia es un trastorno del aprendizaje de origen neurobiológico que afecta al razonamiento matemático.
Son niños o niñas con inteligencia dentro de la media, que a pesar de haber practicado tanto como sus compañeros o más, no obtienen resultados acordes con el esfuerzo, y no acaban de automatizar operaciones básicas. No hay otras dificultades que justifiquen las dificultades en el área de matemáticas
¿Cuáles son signos de alerta?
Las personas con discalculia presentan dificultades para:
- Estimar cantidades, poder decidir en qué grupo hay más con un simple vistazo.
- Relacionar número y cantidad.
- Aprender de memoria hechos numéricos tras la exposición a los mismos, como sumas y restas simples o las tablas de multiplicar.
- Estimar resultados aproximados.
- Comprender las proporciones o manejarse con el dinero en la vida diaria
En general, en población infantil, son niños y niñas que pueden presentar estas dificultades:
- Tardan más que los demás en aprender a contar, en comprender las operaciones matemáticas, las fórmulas mayor/menor que…
- Siguen usando los dedos para hacer operaciones matemáticas cuando ya no deberían hacerlo,
- Pueden presentar dificultades en la generalización, es decir, cuando aprenden a resolver un problema matemático de una forma concreta, no logran hacerlo de otra forma que no siga los mismos pasos exactos, dificultades para leer los relojes analógicos, dificultades para las operaciones con números multi-dígito…
¿Cuándo se debe realizar el diagnóstico?
Entre los 6 y los 8 años se considera la edad óptima para realizar el diagnóstico.
Pero en educación infantil es fundamental realizar tareas de prevención y detección de niños y niñas con posibles dificultades para poder actuar cuánto antes, ya que una intervención precoz facilitará el aprendizaje y minimizará las consecuencias emocionales en su autoconcepto.
¿A quién afecta?
Afecta a un 5-7% de los niños y niñas del aula.
La afectación en adultos en España está, en estos momentos, en estudio y es que muchos de estos niños llegarán a adultos arrastrando estas dificultades que condicionarán en menor o mayor medida su vida cotidiana.
¿Cuáles son las consecuencias de la Discalculia?
Consecuencias a corto plazo en el colegio y el instituto:
- Bajo rendimiento en matemáticas y asignaturas de ciencias que impliquen cálculo.
- Ansiedad ante las matemáticas.
- Dificultades en los juegos con los compañeros, en seguir el punteo de partidos o estimar el tiempo que les queda de partido, entender el horario y el calendario
- Baja autoestima, creen que son “tontos” porque no comprenden cuestiones que sus compañeros con un poco de esfuerzo pueden dominar.
Consecuencias a largo plazo y en la edad adulta:
- Elección de estudios y profesiones que no tengan carga matemática, aún que estas carreras pudieran ser de su agrado. A pesar de poder alcanzar grados universitarios y puestos de trabajo de alto nivel, siguen sintiéndose muy poco competentes habilidades matemáticas.
- Menor conocimiento financiero
- Ansiedad ante las matemáticas.
- Consecuencias en la vida diaria: pagar una cuenta entre varios comensales en una cena, calcular el coste aproximado de la compra semanal, interpretar las cantidades en una receta, las proporciones para repartir una pizza…
- Baja autoestima y depresión
¿Presenta comorbilidades con otros trastornos?
En ocasiones puede estar asociada a Dislexia, TDAH y otras dificultades, pero estas no son la causa de la misma.
¿Cómo trabajar la discalculia?
Deberemos actuar mediante un plan individualizado diseñado para cada persona, ya que la heterogeneidad de este trastorno nos obliga a estudiar punto por punto dónde se encuentran las dificultades y trabajar desde la estimación de cantidades, pasando por la correspondencia número arábigo-cantidad, magnitudes, proporciones, hasta llegar a operaciones complejas.
Para ello se utilizarán procedimientos multisensoriales y manipulativos que permitan encontrar el canal más útil para cada persona.
Esta intervención se realiza en población infantil de forma sistemática y en adultos debemos contemplar las compensaciones realizadas hasta el momento, y revisar las bases para poder tener un manejo óptimo que reduzca la ansiedad ante las matemáticas y mejore el autoconcepto en cuanto a esta competencia en particular.
Si necesitas orientación o acompañamiento, no dudes en contactar con nosotras, estaremos encantadas de acompañaros.