Nadie educa a nadie, -nadie se educa a sí mismo- los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo.”
Paulo Freire
Si analizamos los últimos 30 años, nuestro sistema educativo ha vivido numerosas reformas y cambios legislativos desde la LGE, LOGSE, LOE, LOMCE…. Sin embargo, ¿Por qué en la actualidad la educación no está ofreciendo los resultados esperados?
La capacidad de adaptación del ser humano, hace que las personas adoptemos diferentes roles en diferentes espacios y contextos. Con lo que, un niño, no se comporta igual en casa con su familia que en la escuela con sus compañeros. Luego, las relaciones con los demás, modifican nuestro comportamiento según el contexto en el que nos encontremos. Este aspecto, se hace más evidente en la adolescencia, donde el grupo de iguales tiene un papel fundamental en el desarrollo de la persona. Hasta el punto de que para un alumno de secundaria el hecho de ser aceptado por sus iguales, tiene más importancia que el rendimiento académico. En diferentes estudios se ha demostrado que el rendimiento de un alumno de secundaria depende en gran medida de la valoración que se le otorgue desde el grupo o colectivo con el que se relaciona.
En el ámbito educativo, la influencia del medio ambiente sobre los alumnos es fundamental para su desarrollo y crecimiento. Si analizamos bien, cuando un niño tenga 16 años habrá pasado unas quince mil horas de su vida (1,7 años) en centros educativos. Podemos hacernos una idea de la influencia que tienen los profesores, cuidadores y compañeros en la vida de esta persona.
En la mayoría de los centros educativos, al llegar a la educación primaria, los niños se sientan en una disposición de pupitres individuales y el aprendizaje en grupo pasa a ser exclusivo para los trabajos grupales. Como resultado lo que se fomenta es el individualismo y la competitividad entre alumnado.
A grandes rasgos y sin generalizar, podemos ver que en el modelo de enseñanza tradicional, los alumnos, a pesar de estar dentro de la mismo aula, no tienen interacción entre sí, sino que la interacción entre ellos se concibe como un hecho distractor dentro de la clase. El compañero no aporta, sino que entorpece. Es un modelo donde se generaliza a las personas, siendo la misma intervención educativa para todos, cuyo proceso didáctico es: exposición del tema, memorización, verbalización y prueba de resultados. Siendo un modelo, donde no se sabe por qué aprendemos lo que nos “enseñan” hoy y no sabemos lo que aprenderemos mañana (más allá de los libros de texto), es decir, no somos protagonistas de nuestro propio aprendizaje.
Investigaciones de las últimas décadas han establecido que la interacción entre compañeros no sólo debe ser tenida en cuenta, sino que tiene un papel de primer orden en la consecución de objetivos educativos. Y que la interacción social es un elemento fundamental para la facilitación del aprendizaje y del desarrollo de la capacidad intelectual.
Está comprobado, que el alumno que más aprende es el que “explica” la materia a sus compañeros.
Por tanto ante este modelo, de individualidad, homogeneidad y pasividad, surgen otras alternativas que históricamente, han estado unidas a los movimientos de renovación pedagógica y las teorías psicológicas del aprendizaje de autores como: Vygotsky, Piaget, Johnson, Ausubel, Rogers y Gardner.
En este sentido, el concepto de aulas cooperativas no es ninguna novedad.
Aula cooperativa es una metodología didáctica, que parte del cambio organizativo de la clase, no sienta a los alumnos en su pupitre mirando a la pizarra, sino que los coloca en pequeños grupos. En la educación infantil, este modelo de colocación está generalizado, pero no es así en el resto de etapas educativas. El mero hecho de colocar a los alumnos en pequeños grupos cambia la perspectiva y la visión del aprendizaje, no centra la atención en la pizarra sino que favorece y centra la atención en los propios educandos, en lo que de ellos se puede aprender.
En este sentido, es importante destacar que no es lo mismo el trabajo en grupo que el aprendizaje cooperativo. En el aula cooperativa los alumnos se coordinan entre sí y aprenden conjuntamente, buscan soluciones juntos y aprenden de los diferentes puntos de vista, adaptándose unos a otros en el nivel de aprendizaje.
Esta metodología se basa sobre todo en teorías e investigaciones de la psicología social y constructivista. Determinan que todos los seres humanos somos sociales por naturaleza, y somos el resultado de una interacción entre nuestra genética y el medio que nos rodea.
¿Qué ventajas tiene el aprendizaje cooperativo?
Contribuye al desarrollo cognitivo, ya que los alumnos están con contacto con diferentes puntos de vista y se buscan alternativas para solucionar los problemas a partir de todas las opiniones. Reduce la ansiedad, permite a los alumnos relajarse y trabajar en un entorno tranquilo. Fomenta la autonomía al permitir a los alumnos no depender tanto del profesor. Permite el desarrollo del pensamiento crítico. Favorece la escucha activa y la participación, así como el desarrollo socioafectivo. Promueve la motivación hacia el estudio, ya que fomenta el compromiso con el grupo y el aprendizaje, promoviendo el interés por la tarea.
Sin embargo, es importante saber que esta interacción entre compañeros, no es la fórmula mágica para resolver los problemas de motivación y rendimiento. No es suficiente colocar a los alumnos en grupo. El profesor tiene un papel fundamental, pues será el encargado de que las interacciones se produzcan en la dirección adecuada, debe por tanto guiar y crear el clima adecuado para que la metodología sea efectiva y se obtengan los resultados esperados.