En los primeros 1000 días de vida de nuestro bebé, se suceden cambios importantes en el desarrollo a nivel cerebral que, como profesionales en esta área, nos parece que las familias deben saber. En esta etapa, nuestro cerebro cambia y se desarrolla a un nivel excepcional y los niños no podemos olvidar que aprenden a través del juego. El aprendizaje se sucede día a día, minuto a minuto, de tal manera que entre el segundo y tercer año de vida hemos realizado un número de conexiones tan elevado que no volverá a repetirse a lo largo de nuestra experiencia vital.
No significa esto que debamos sobre estimular a nuestros hijos para que aprendan antes. Lo importante es conocer lo que el bebé necesita en cada momento, conocer los periodos en los que el bebé está preparado para aprender una determinada habilidad, lo que llamamos “ventanas de aprendizaje”. Ya que, tener este conocimiento nos dará la clave para ayudar a que nuestro bebé se desarrolle de manera óptima y saludable.
Pongamos un ejemplo: es habitual escuchar la frase “no le cojas en brazos que se acostumbra”. Bien, pues es importante señalar que los bebés no desarrollan la memoria hasta los 6 meses de vida. Lo que entra en contraposición con el hecho de “acostumbrarse a algo”, ya que para adquirir un hábito hay que mantenerlo en la memoria.
Cuando un niño cumple los 3 años de vida ha aprendido a caminar, a controlar esfínteres, a hablar… Y todo esto, casi sin que los adultos nos demos cuenta de lo más importante: su desarrollo emocional. Desde el nacimiento hasta aproximadamente este tercer año, el bebé atraviesa una etapa de cambios físicos muy llamativos y quizá por esto, en muchas ocasiones nos olvidamos de la parte emocional. Debemos saber que su desarrollo a nivel socioafectivo, tendrá repercusión a largo plazo. Ya que todas las experiencias que el bebé tiene en estos meses, modifican su estructura cerebral, sobre la que irá construyendo su propia percepción del mundo que le rodea.
Este aprendizaje ocurre de manera natural, con la interacción del día a día, casi podríamos decir, sin esfuerzo. Aunque hoy en día, nadie duda de que el motor fundamental para el aprendizaje en la infancia es el juego. A través del juego, los bebés comienzan a discernir sonidos, a establecer patrones de conducta y de movimientos. Con el juego, el aprendizaje se convierte en una experiencia placentera y divertida en la que también aprenden cómo funciona el mundo, quienes son o quienes quieren llegar a ser. Cada una de las etapas de desarrollo está encaminada al progreso y mejora de las habilidades que le van a permitir crecer y conseguir los hitos de desarrollo evolutivo.
Me parece importante reseñar aquí como, desde el Programa PAPMI®, observamos que el juego muchas veces se convierte en un momento de tensión entre el cuidador y el bebé. Ya que los padres pueden tener preferencias por uno u otro juego y proponen (a veces desde la imposición) un tipo de juego al niño, muchas veces para el que no está preparado y otras veces, por el que el niño o bebé no está motivado en absoluto. El juego es en sí una actividad libre y así debes ser, el juego, lleva implícito el verbo “dejar” en palabras de Francesco Tonucci. Lo maravilloso del juego, es precisamente que es libre, que es espontáneo, que se mueve por la motivación del que juega. Si es una imposición deja de tener el efecto positivo y mágico que hace aprender sin esfuerzo. Por eso, es fundamental que observemos primero a nuestros hijos, cuáles son sus motivaciones, y después les acompañemos en ese juego, no que les impongamos. Proponer sí, imponer no.
¿Qué juegos podemos poner en marcha para ayudar a nuestro bebé para desarrollarse adecuadamente en cada etapa?
En función de la edad del bebé y el momento de desarrollo podemos realizar un tipo de juego que le permita desarrollarse de manera adecuada.
- De los 0 a los 6 meses
Se caracteriza por ser una etapa en la que los patrones de sueño aún no están regulados y pasan muchas horas al día durmiendo. Sin embargo, poco a poco van organizando esos patrones y los bebés pasan más tiempo despiertos y pronto aparecen las ganas por verlo y tocarlo todo. En esta etapa los juegos más adecuados son los que potencian, tacto, oído, vista…. Por ejemplo: canciones, sonajero, masajes, gestos con la cara, …
- Entre los 7 y los 18 meses
El bebé comienza a controlar la totalidad de su cuerpo y aprende a caminar, lo que nos permite realizar otro tipo de juegos. Necesita seguir descubriendo su mundo, y ahora puede hacerlo desplazándose. Además, empiezan a darse cuenta de fenómenos físicos como la gravedad, y es el momento de destruir, construir, abrir y cerrar cosas, tirar y recoger… nos puede parecer que no es importante, pero están creando patrones para ubicar su cuerpo todo lo que le rodea en el espacio. En esta etapa podemos seguir con los juegos que despierten los sentidos, y además añadiremos los que impliquen movimiento, el desarrollo de la psicomotricidad gruesa: tirar la pelota, jugar con un globo, esconderse, buscar objetos…
- A partir de los 18 meses
El niño adquiere y especializa sus movimientos. Por eso tendrán especial importancia los juegos que ayuden al desarrollo de la psicomotricidad fina. Algunos pueden ser: dar con el pie a la pelota, soplar figuritas de papel, colocar pinzas, garabatear…
Y por último, para explorar y aprender es importante que el bebé pueda hacerlo desde la seguridad. Tendremos en cuenta que los bebés aprenden también a través de la observación y por eso es importante destacar que, como los papás y mamás vivan las experiencias, así lo percibirá el bebé.
- Debemos tener en cuenta que en los primeros años de vida, los cuidadores principales son su ventana al mundo y de ahí la importancia de conocer para poder desarrollar estrategias de crianza adecuadas y saludables que permitan el desarrollo óptimo del bebé.
Si quieres conocer más sobre este y otros temas relacionados con la crianza en Centro TAP trabajamos para que las familias adquieran los recursos y herramientas necesarias para construir su autonomía en la crianza y que desarrollen su rol de padre y madre con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor para sus hijos/as y familia. Búscanos en redes sociales Crianza Activa y entra en nuestro Programa Aprender a Crecer Juntos.