Los mejores años de tu vida son aquellos en los que decides que tus problemas son solo tuyos. No es culpa de tu madre, la ecología, o el presidente. Uno se da cuenta así del control de su propio destino
Albert Ellis
La adolescencia es un periodo vital que se extiende desde los 12 a los 24 años aproximadamente, hasta bien entrada la veintena. Cualquiera que haya vivido con un adolescente podría decir que es una experiencia que a veces puede ser desconcertante y otras veces maravillosa. Y es que es un tiempo donde se suceden cambios importantes para el desarrollo de la persona que afectan tanto a nivel fisiológico como psicológico.
Es importante que las familias no caigamos en la idea equivocada de que la adolescencia es una etapa en la que hay que “esperar” a que llegue la madurez. Es importante no vivirlo como un periodo que hay que padecer, y del que hay que salir sano y salvo, sino como un momento necesario para el crecimiento y desarrollo posterior. Podremos llegar a ser adultos porque hemos sido adolescentes.
- La convivencia con adolescentes suele ser a veces bastante complicada ya que los cambios hormonales y los estados emocionales cambiantes, provocan inestabilidad y comportamientos desadaptativos que repercuten negativamente en el ambiente familiar. Lo que hace que muchos padres admitan que pueden tener sentimientos encontrados para con sus hijos adolescentes.
- Precisamente de eso se trata, de sentir y permitirnos sentir todas esas emociones que aparecen cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y desconcertantes. Situaciones que pueden hacer surgir en nosotros de manera automática: miedo, enfado, decepción, rechazo, tristeza…
- Cuando actuamos desde la reacción emocional, o como se suele decir, desde el impulso o sin pensar, puede que a posteriori sintamos culpabilidad por aquello que hemos dicho o hecho. Y este sentimiento de culpa genera en nosotros sufrimiento y pensamientos en los que nos juzgamos a nosotros mismos como padres o madres, incluso en los que anticipamos el fracaso de nuestra labor educadora y vemos a nuestros hijos sumidos en la mayor de las desgracias.
¿Cómo puede ayudarnos la práctica de la autocompasión manejar las situaciones difíciles en la etapa adolescente?
- Una de las actitudes más importantes de la práctica de Mindfulness, es la autocompasión. (Que nada tiene que ver con el significado de lástima o pena que estamos acostumbrados a dotarle) En Mindfulness, la compasión tiene que ver más con la capacidad cuidar y ser cuidado.
- La capacidad que poseemos los humanos para querer y sentirse querido es uno de nuestros sistemas afectivos primarios. Esa característica biológica del cuidado es la base de la compasión. La compasión es pues la forma que tenemos los humanos de responder ante el sufrimiento.
Según Germer (2011) La autocompasión es darnos a nosotros mismos el mismo cuidado, consuelo y serenidad que de forma natural hacemos llegar a quienes queremos cuando están sufriendo, cuando fracasan o cuando se sienten inadecuados.
Por lo tanto, practicando la autocompasión:
- Suavizaremos la tendencia a estar todo el día criticándonos. A dejar de decirnos continuamente lo que deberíamos haber hecho, lo que tendríamos que saber hacer mejor…
- Ser amables. Si comenzamos a mostrar comprensión con nuestros propios sentimientos, podemos encontrar espacio para ser más amables con nosotros mismos. Ser amables con nosotros mismos nos libera de la coraza que nos hace enfrentarnos al mundo desde la autoexigencia, lo que nos permitirá ver y escuchar la vida de forma distinta.
- Tomar consciencia. De esta manera seremos más conscientes de nuestras propias emociones y nos permitirá enfrentarnos a las situaciones de manera más racional y menos emocional. No es una tarea fácil, ya que estamos muy acostumbrados a criticarnos y a ver nuestras equivocaciones como fracasos.
- Ser modelo adecuado. Es posible cultivar esta cualidad y ser modelo para nuestros hijos e hijas adolescentes que necesitan aprender a generar vínculos sanos, no sólo con los demás sino y muy importante con ellos mismos.