«Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio». El Principito de Antoine de Saint-Exupéry
Por todos es sabido que la autoestima será un elemento crucial a lo largo de la vida de la persona y que muchos problemas en la vida adulta tienen como base un déficit de ésta. Un adulto tendrá una mayor sensación de bienestar y satisfacción personal en la medida en que cuente con una autoestima sana.
- Diversos estudios demuestran cómo la autoestima infantil influye en el desarrollo del menor a varios niveles: en sus relaciones con los demás, en su estabilidad emocional y además influye notablemente en su capacidad para el aprendizaje.
Puesto que es un constructo vivo, que se adquiere desde la infancia en relación con el entorno y se va construyendo de manera constante con el paso de los años, ¿Cómo podemos fomentar que nuestr@s hij@s la construyan de una manera sana?
Para un niño o niña, tener una sana autoestima no es diferente a lo que supone para un adulto: es quererse y aceptarse, con los pros y con los contras, con sus fortalezas y con sus debilidades. Es también saberse querido, saberse importante para las personas que están a su lado, aquellas que a su vez le dan seguridad, cariño y apoyo. Por el contrario, un niñ@ o adolescente con baja autoestima no se percibirá competente, seguro o valioso, y en sus relaciones con los demás no sabrá mostrar sus necesidades y no se comunicará con fluidez.
En Centro TAP nos encontramos muchísimas casuísticas en la que una baja autoestima es la raíz de problemas diversos con los que la familia acude a consulta pidiendo ayuda: rendimiento académico bajo, déficit en las relaciones sociales, baja regulación emocional, conductas disruptivas, ansiedad, depresión, trastornos de alimentación, abuso de tecnologías, etc. Por lo que trabajar la autoestima infantil y adolescente será la clave para abordar la problemática que presenta el menor.
Veamos entonces cómo podemos fomentar desde casa (y desde la escuela) la autoestima de los niñ@s y adolescentes, puesto que será la mejor mochila que pueden llevar para su futuro como adulto:
- Validar sus emociones, escuchar cómo se sienten, sin juzgarles. Es fundamental que los pequeños no se vean ridiculizados por los adultos que no entienden sus reacciones de preocupación, enfado o tristeza
- Acompañarles en la gestión emocional, mantenernos a su lado y ofrecerles alternativas para que se puedan regular
- Ponerles límites y normas, que sin duda contribuyen positivamente en su seguridad personal
- Reforzar positivamente aquellos logros que alcanzan
- Propiciar que su discurso interno sea positivo, que no se limite con autoverbalizaciones como “no puedo…”, “no sé…” y acompañarlos para que las sustituyan por otras como “aún no he aprendido a hacerlo…”, “puedo conseguirlo…”
- Ayudarles a conocerse, a identificar sus puntos fuertes y débiles (y cómo se compensan éstos con otros muy buenos), y que entiendan y acepten que no todo lo pueden hacer bien, y que siguen siendo únicos e irrepetibles
- Dejarles tomar decisiones, ajustadas a su edad, para que aprendan a elegir y a asumir riesgos
- Propiciar que asuman responsabilidades también ajustadas a su desarrollo evolutivo, ya que les generará orgullo sentir que contribuyen al buen funcionamiento de la casa o de sus tareas, que para la familia su contribución es importante
- Ayudarles a gestionar aquellas tareas o situaciones que les cuestan, sin forzar, dándoles su tiempo. Podemos acompañarlos tomando pequeñas decisiones sobre cómo mejorar, y premiarles por su esfuerzo, no por los resultados
- No exigirles que realicen tareas que aún no saben hacer; es importante que nos sepamos adecuar o ajustar a su desarrollo evolutivo
- Motivarles para que se enfrenten a aquello que no les gusta o les asusta, pero de nuevo, sin forzar, manteniéndonos a su lado aportándoles seguridad y cariño
- Trabajar con ellos en la aceptación del fracaso, y ser un modelo para ellos en este sentido
- Enseñarles a ser pacientes, y a frustrarse, ya que no todo lo que nos propongamos en la vida lo conseguiremos cuándo y cómo queramos
- Contribuir a que exploren, a que sean autónomos e independientes, en función de su edad y de los riesgos que se puedan asumir (sin ser peligroso, por supuesto)
- Fomentar la creatividad y que se dejen llevar por su imaginación
- Acompañarlos en que confíen en sus valores y en sus principios
- Animarlos a que pidan ayuda de cualquier tipo cuando lo necesiten, haciéndoles ver que no son menos valiosos por ello
- Evitar las etiquetas, porque aquellas que les definan, se convertirán en limitaciones. Cambiar el “eres” por “tu comportamiento en este momento está siendo…”
- Mostrarles que los queremos también cuando tienen conductas inadecuadas, que nuestro amor no depende de que hagan las cosas bien, y que no les rechazamos si las hacen mal
- Evitar las comparaciones, con herman@s o con otros niñ@s, cada persona es diferente, ni mejor ni peor. El carácter de cada uno es único, y ¡hay que ponerlo en valor!
Esperamos que estas 20 claves os sean de ayuda, y no dudéis en buscar ayuda profesional cuando detectéis que existe un déficit en la autoestima de vuestr@ hij@; desde Centro TAP, nuestro equipo de infanto-juvenil podemos acompañaros