Para muchos ha quedado claro que NO HAY SALUD SIN SALUD MENTAL. Afortunadamente, la sociedad va siendo mucho más consciente (aunque falte recorrido) de la importancia del autoconocimiento y la regulación emocional, y que uno de los medios principales para conseguirlo es hacer terapia. Porque la vida siempre nos va a presentar inconvenientes, contratiempos y momentos difíciles con los que hay que lidiar, esos en los que con una buena salud mental, las cosas se gestionan mejor.
Dentro de esa normalización de la salud mental, nos alegra que nuestra pareja, familiares o amigos tomen la determinación de ir a terapia para solucionar sus dificultades emocionales… porque si llevamos un tiempo percibiendo que alguien a quien apreciamos o queremos no se encuentra bien, encontramos acertado que tome medidas para estar mejor recurriendo a un profesional.
Lo que nos planteamos a la hora de escribir este artículo es una situación diferente a estas que acabamos de mencionar, en la cual, no necesariamente nos encontramos con una buena acogida a este hecho: cuando es un/a candidato/a a pareja (alguien que nos gusta y a quien queremos seguir conociendo) quien nos dice que acude a terapia… cómo lo podemos valorar, ¿positiva o negativamente?
Queremos ayudar con este artículo a aquellos que pueden tener algunos prejuicios, dando motivos por los que entender que esto dice algo muy bueno de esa posible nueva pareja:
- Es alguien que reconoce que tiene dificultades, ¿pero quién no las tiene? Acudir a terapia es un ejercicio de responsabilidad, con uno/a mismo/a y con los demás, es fomentar el autoconocimiento y la adquisición de herramientas y habilidades que le permitan alcanzar un mayor bienestar
- Es alguien que sabe identificar que necesita ayuda. Y esto, lejos de indicar vulnerabilidad, denota una gran valentía, puesto que el proceso terapéutico es muy beneficioso, pero no está exento de momentos difíciles por lo que toca transitar
- Si nos está contando como un aspecto más de él/ella que acude a terapia, significa que es sincero/a. No podemos obviar que, como decíamos, aunque actualmente muchas personas expresan con naturalidad que acuden a terapia, sabemos que esto puede tener aún hoy en día connotaciones negativas para algunos. Que alguien con quien pensamos en formalizar una relación lo cuente, implica franqueza y honestidad; sin duda, es un buen indicador de que la persona quiere mostrarse con transparencia
- Ya que el proceso terapéutico no implica solamente aprender a “verse a uno mismo” sino ser capaz de “ver a otros”, de entender, manejar y gestionar de manera adecuada tanto en la relación con uno mismo como con los demás, sin duda puede tener grandes beneficios sobre la relación afectiva en pareja
- Alguien que tiene interés por mejorar, por entenderse, por solucionar… probablemente se muestre más sensible a reconocer, entender y validar las emociones de otros. Y en ese sentido, la comunicación, elemento fundamental para un buen ajuste en las relaciones de pareja, podrá tener ese componente tan necesario de emocionalidad donde se pueda hablar de cómo nos sentimos, qué necesitamos, y cómo gestionamos las dificultades que nos encontramos
Si como decimos además, en el hecho de que la gente acuda a terapia para algunos siguen existiendo prejuicios, que una persona traslade a otra que está en este proceso, sin duda ayuda a visibilizar que la decisión de ir al psicólogo tiene la misma trascendencia y legitimidad que acudir a cualquier otro profesional de la salud. Y posiblemente el cambio de mirada hacia el bienestar emocional ligado a la psicología está en el entorno más cercano, para consolidar la idea de que no son los “locos” los que acuden a terapia, sino personas que buscan su bienestar emocional.