La perfección se consigue, no cuando no haya más que añadir, sino cuando no hay nada más por quitar
(Antoine de Saint-Exupery)
Querer hacer las cosas bien trae consecuencias positivas. Querer hacerlas muy bien, hace que esas consecuencias positivas se dupliquen. Querer hacerlas perfectas… ¿triplica esas consecuencias? ¿Es posible llegar a ese punto de perfección? ¿Se consigue?
El perfeccionismo no está mal visto a nivel social. Presentarse como una persona que tiene siempre el afán de querer hacer las cosas muy bien implica perfilarse como persona en continua y constante búsqueda de la excelencia, la rigurosidad y la calidad. En definitiva, la búsqueda de la eficacia total y absoluta en todas aquellas tareas, metas u objetivos que emprende. Por ejemplo, cuando una persona se enfrenta a una entrevista de trabajo, presentarse vestido con el traje de la perfección ofrece una imagen de solvencia y eficacia que deslumbra y fortalece la idea de calidad. Incluso, en ocasiones, el ser perfeccionista se explicita como una limitación a gestionar, más que a mejorar. Sin duda, resulta muy llamativo presentar la perfección como una cualidad a gestionar. Pero, ¿qué hay detrás de esto? Seguramente, un deseo de impresionar al otro… pero también la necesidad de esconder las inseguridades personales.
¿Qué coste supone a nivel emocional para la persona que quiere ser perfecta, serlo? ¿Es posible alcanzarlo? ¿Qué hay detrás de esta máscara?
Detrás de la perfección, se encuentran personas que viven en un constante “nunca es suficiente”, “debe ser perfecto”, “tengo que saber resolverlo”. Suelen ser personas que desarrollan un nivel de autoexigencia tan elevado que, a veces, desplazan también en los demás, desencadenando conflictos interpersonales importantes. A nivel interno, el coste emocional resultante es tan negativo que produce un bloqueo personal que le impide poder solucionarlo de manera adecuada porque… tampoco será suficiente y no será perfecto. Estas personas se establecen en un estado de insatisfacción vital que entorpece el desarrollo de una vida saludable y deseada.
La perfección es una ilusión del ser humano, no existe en el universo. Es la estafa más grande del mundo; promete riquezas y entrega malestar. Es sólo un concepto que no coincide con la realidad. Para poder empezar a gestionar esta tendencia perfeccionista, te planteamos esta cuestión: si hicieras el ejercicio de concentrarte mentalmente en algún momento de tu vida en el cual fuiste realmente feliz, ¿qué imágenes te vendrían a la mente? ¿Qué era lo genuino de esa imagen, de ese recuerdo? Seguramente, nada extraordinario, nada excepcional. Quizá vengan recuerdos de las celebraciones de cumpleaños cuando eras pequeño, las vacaciones en el pueblo cuando eras adolescente, etc. Hablamos de experiencias sencillas, comunes, donde simplemente disfrutabas, te dejabas llevar, te sentías libre. Sin grilletes, sin exigencias rígidas. La premisa era: “Simplemente hazlo, vívelo”.
Empezar a plantearnos los objetivos y retos desde un criterio de ejecución más flexible, facilitará el logro y la gestión del malestar que implica funcionar desde el perfeccionismo. Este criterio lo llamaremos “el término medio”. El “término medio” es otra clase de ilusión, pero es benigna, es útil. Es como una máquina de servicio automático que le devolverá un euro y medio por cada euro que introduces. Te enriquece a todos los niveles.
Imagínate que existen dos puertas. En una pone “PERFECCIÓN” y en la otra “TÉRMINO MEDIO”. La primera es una puerta muy bonita y seductora, te tienta, y deseas mucho cruzarla. La otra puerta parece monótona, aburrida, y se cuestiona ¿quién la desea? Por eso, trata de cruzar la puerta de “PERFECCIÓN”. Siempre descubres una pared de ladrillos en el otro lado. Cuando insistes en cruzarla, te das cuenta que aparece un dolor al darte golpes contra ella. Sin embargo, cuando abres la puerta de “TÉRMINO MEDIO” aparece algo diferente. Pero nunca se te ocurre abrirla y echarle un vistazo.
Desafíate, prueba sólo durante un día a ser un “término medio”… ¿Qué puede pasar? En la segunda parte de este post valoraremos las consecuencias positivas del término medio y claves para la gestión del perfeccionismo….
