En los tiempos que corren nos hemos acostumbrado a relacionarnos a través de las redes sociales. Retomamos viejos contactos, nos informamos de las novedades de aquellas personas que han formado parte de nuestra vida y también a través de ellas mostramos al mundo aquella parte que más nos interesa que sepan.
Son numerosos los estudios que se han realizado sobre cómo afectan estas cuestiones a nuestro estado de ánimo, ansiedad, autoestima etc. Las conclusiones a las que se llegan son controvertidas puesto que algunos de ellos muestran una visión optimista y positiva mientras que otros arrojan datos mostrando efectos negativos en diferentes áreas.
Lo cierto es que somos seres sociales, que encontramos placer en compartir experiencias con los demás. También somos curiosos y nos gusta descubrir que hacen otras personas de nuestro entorno. Y por último somos «narcisistas», entendido como el placer que encontramos en el reconocimiento social que otros hacen de mis hazañas o experiencias. Estos son algunos de los factores que se aúnan en las redes sociales y son en gran medida los responsables de la gran expansión y popularidad que han conseguido.
Algunas de las conclusiones que se pueden derivar de la gran cantidad de estudios realizados, es que dependiendo del nivel de autoestima y el estado de ánimo del que partamos, el observar vidas ajenas nos afectará en una u otra dirección, negativa o positivamente.
Cuando estamos pasando por una racha más compleja, nuestro estado de ánimo está más bajo y nuestra actitud es negativa frente a la vida, percibiremos las historias de los demás como mejores con respecto a nosotros y probablemente las emociones que predominen sean algunas tales como la envidia, frustración, rabia, impotencia e incluso tristeza o desesperación.
Es en estos casos cuando es importante saber que normalmente la gente sube a las redes los momentos más felices, que no son necesariamente todos los de sus vidas ni los más representativos, y que en ocasiones suben una muestra de lo que desearían ser y tampoco siempre es reflejo de la realidad.
Por otro lado, cuando nos sentimos bien, admiramos las fotos o los momentos de la gente desde la admiración, el deseo, la curiosidad y las emociones que suscitan en nosotros son más agradables. Es en estos momentos cuando nos sentimos más animados a compartir las nuestras propias y esperar a que la gente responda con elogios y felicitaciones a aquello que también compartimos.
La conclusión a todo esto no sería otra más que las redes sociales, son positivas en tanto en cuanto las usemos como un pasatiempo, un modo de comunicación e información y analizando con cautela las experiencias de los demás. Como se suele decir, los extremos no son positivos y por tanto comparar nuestras vidas con las vidas de los demás, por lo que muestran en una red social, no sería justo ni objetivo.
- En lo que parecemos, todos tenemos un juez; en lo que somos, nadie nos juzga.
Friedrich Schiller
