Cada vez son más las personas que acuden a nosotras buscando ayuda psicológica aludiendo no aguantar más o no poder afrontar el peso del trabajo o la carga familiar. Arrastrando alto malestar y síntomas de ansiedad.
Este tipo de sensación es a lo que llamamos; el síndrome de burnout. Es un estado de agotamiento físico, emocional y/o mental, que tiene consecuencias en la autoestima, causado por un estrés excesivo y prolongado en el tiempo.
- Este síndrome, también denominado síndrome del quemado, es un trastorno emocional que está vinculado al ámbito del trabajo. Aunque también puede llegar a ocurrirte si no has disfrutado de vacaciones, o si eres padre o madre que luchas por cuidar de tus hijos y añades además la responsabilidad de las tareas domésticas a toda esta ecuación.
- Se produce cuando uno se siente abrumado, emocionalmente agotado, e incapaz de satisfacer las demandas del trabajo. Se caracteriza por ser un proceso en el que las personas pierden interés en sus tareas, motivación y el sentido de responsabilidad.
- Los síntomas más comunes son depresión y ansiedad, motivos de la gran mayoría de las bajas laborales. Puede además llegar a influir en la vida social y familiar de la persona afectada.
- Las causas suelen ser exigencias excesivas en el contexto laboral de manera prolongada, que originan altos niveles de estrés.
El síndrome de burnout se sufre principalmente en profesiones donde hay un contacto directo y permanente con personas, es decir, en trabajos cara al público en los que hay que tratar con clientes, alumnos, pacientes…
SEÑALES DE ALARMA
Las manifestaciones de este síndrome, entre otras, son:
- Dificultad para concentrarse
- Sentimiento de agotamiento emocional y físico, fracaso o impotencia
- Baja autoestima
- Impaciencia e irritabilidad
- Dolor de cabeza
- Estado permanente de nerviosismo
- Bajo rendimiento y absentismo laboral
- Falta de control en la toma de decisiones en el trabajo
- Expectativas laborales poco claras
¿CÓMO PODEMOS PREVENIRLO?
Es un muy buen momento para pararte a evaluar tu entorno laboral, nivel de estrés y ansiedad, demandas, esfuerzo, plazos, desconexión, apoyos, nivel de delegación de tareas, reconocimiento… Hecha la evaluación podrás comenzar a pensar en reorganizar el sistema si así lo necesitas.
Disfruta de los tiempos fuera del trabajo con amigos, familia y ocio individual, tu mundo no tiene que ser sólo el laboral.
¡Equilibrar es la clave de la prevención!
¿EXISTE UN TRATAMIENTO EFECTIVO?
El tratamiento se debe adaptar a la individualidad de cada persona. Siempre debe ir dirigido al aumento de la percepción de control, a la mejora de la autoestima y la autoeficacia personal.
En terapia trabajamos, entre otras, con técnicas de afrontamiento del estrés y reestructuración cognitiva; esta primera formulación permite mejorar rápidamente la gestión emocional de la persona que sufre el síndrome, y por tanto ganará la regulación necesaria para lograr el bienestar deseado.
Por otra parte, es recomendable reservar tiempo y espacio para las cosas que nos hacen disfrutar, como las aficiones, la práctica de deportes o los paseos por la naturaleza. Mantener los contactos sociales es también muy importante, al igual que saber aceptar la ayuda de amigos y/o familiares. La autoestima tras estas iniciativas se ve reforzada.
CONSEJOS Y MEDIDAS PARA EVITAR EL ESTRÉS:
- Actividades al aire libre
- Entrenar relajación con frecuencia
- Sueño reparador. Dormir lo suficiente es importante para reducir el nivel de estrés
- Tiempo para desconectar (disfrutar del ocio)
- Administrar los factores estresantes que causan agotamiento
- Búsqueda de apoyo
- Establecer relaciones positivas con los compañeros, amigos y familia
Si sientes que estás sufriendo, intenta pedir ayuda para solucionarlo lo antes posible. Recuerda que no es una enfermedad, sino un síndrome que tiene SOLUCIÓN.


