
Si nos preguntaran por nuestra época favorita del año, la mayoría responderíamos que el verano, porque nos recuerda a vacaciones y descanso.
Tanto si ya has disfrutado de tus vacaciones, como si lo vas a hacer próximamente, los días de descanso del verano nos llevan a un lugar común e idóneo: planear nuevos objetivos, metas, proyectos y viajes.
Venimos de la rutina del trabajo o estudios, los horarios de los colegios de los hijos y extraescolares, etc., que dan un orden y una disciplina a nuestras jornadas a lo largo del año.
Cuando comienzan las vacaciones, se produce un cambio en estas rutinas y horarios, aunque no siempre van acompañados del bienestar deseado. Por ejemplo, podemos levantarnos más tarde por la mañana, retrasar las horas de comer, de cenar y acostarnos. Aunque esto, si se prolonga, puede hacernos sentir desregulados y bajar nuestra energía.
Cuando tenemos más tiempo libre, aparecen también esos temas pendientes que llevamos tanto tiempo posponiendo, esos objetivos que marcados con anterioridad, quizás tampoco se lleven a cabo en esta época; y por tanto, con ellos en mente sin realizar, pueden dificultar nuestra capacidad para encontrar el bienestar en esta época.
Para disfrutar de unas buenas vacaciones este verano, no hay que olvidarse de meter en la maleta alguna de estas herramientas.
- Horario equilibrado: es importante permitirse una cierta flexibilidad, pero acompañada de organización. Hemos de encontrar el equilibrio entre la improvisación y la planificación.
- Compartir las tareas domésticas: crear un equipo en cuanto a las tareas, y si es posible anotarlas en un horario semanal.
- Dosificar tareas y obligaciones para “no quemarnos”; ya que disponemos de más tiempo, será posible y en muchos casos necesario cumplir con ciertas tareas, pero sin dejar de lado el descanso y el disfrute de actividades lúdicas.
- Buscar tiempo y espacio para uno mismo: como decíamos, tenemos más tiempo en general, y lo podemos dosificar para realizar lo que nos gusta, pero no por ello estamos obligados a compartir todo nuestro tiempo con otras personas. Buscar tiempo para nuestro desarrollo y crecimiento personal también es positivo.
- Pensar en los planes que queremos hacer, en qué momento y con quién. Hablad también con vuestra pareja, hijos, familia o amigos, sobre lo que os apetezca incluir en el plan, ya que podéis realizar actividades llegando a un acuerdo que satisfaga a todos.
- Priorizar y planificar actividades agradables, tanto dentro como fuera de casa. Una buena iniciativa puede ser estar en contacto con la naturaleza: ir a la piscina, al parque, salir al campo o a la playa. Podemos practicar deportes o actividades que durante el año no solemos realizar, o por falta de tiempo o porque el clima no es el adecuado.
- Priorizar y saborear los buenos momentos: detenernos en lo que nos hace felices o en realizar las actividades que teníamos pendientes, y no disgustarnos o frustrarnos si no salen como teníamos planificado. Es importante hacer un ajuste de expectativas, entender que no debemos perder de vista nuestro objetivo: disfrutar y pasarlo bien, pese a que la idea previa que pudiéramos tener no sea la lograda.
- Centrarnos en los logros conseguidos: disfrutar de lo que sí podemos realizar. De todo lo vivido se aprende, se disfruta, se superan miedos, etc. Y si tenemos algo pendiente lo podemos incluir en el plan del año que viene: ¡nunca es tarde para avanzar!
- Anticipar y esclarecer esos objetivos, metas o proyectos pendientes, para así empezar a saber cómo encauzarlos después de nuestras vacaciones.

Ahora ya es el momento para coger la maleta e irnos de vacaciones, con la seguridad de saber lo que tienes y puedes hacer, y la satisfacción de lo que ya has logrado.
“El propósito de la vida es vivirla, saborear la experiencia al máximo, para llegar con interés y sin miedo a nuevas y ricas experiencias.”- Eleanor Roosevelt.