“Todos los éxitos comienzan cuando nos atrevemos a empezar”
Anónimo
Parece que la Navidad es la época en la que los más pequeños viven con más ilusión.
Y tú, ¿vives con ilusión?
¿QUÉ ES LA ILUSIÓN?
La palabra ilusión viene del latín illusio-nis, que significa burla o engaño. Lo que se refiere a la creencia en aquellas cosas que no vemos, pero que nos ayudan a vivir.
La ilusión es una emoción englobada en el grupo de las emociones positivas que está muy vinculada con la motivación. Es el motor de nuestras vidas, es la fuerza que nos moviliza hacia algo que queremos conseguir. Nos da energía para hacer aquello que nos proponemos, nos empuja a trabajar a diario en lo que nos satisface y a su vez esto nos produce bienestar lo que es una retroalimentación para seguir avanzando.
El claro ejemplo de ilusión, podemos observarlo en los niños, cada paso que dan es un descubrimiento. Es esa “mente de principiante” que les hace vivir plenamente, en la experiencia y conectar con el aquí y ahora. Les ayuda a aprender, disfrutando de los éxitos, pero también de los errores, es la motivación para seguir intentándolo aunque se equivoquen una y otra vez. De no ser así, muy pocos aprenderíamos a caminar, ya que dejaríamos de intentarlo con la primera caída.
La ilusión es pues, una emoción que nos ayuda a crecer, a desarrollarnos, a aprender y emprender cosas nuevas cada día.
Pero ¿Por qué, a medida que crecemos, vamos perdiendo esa ilusión que nos moviliza y nos motiva?
Muchos de los casos que atendemos en Centro TAP, tienen como motivo de consulta la desmotivación, desgana y nos comentan “haber perdido la ilusión por todo”. Y es que a medida que vamos creciendo, e inevitablemente nuestra parte fisiológica y psicológica madura, también vamos entrando en la vorágine de las obligaciones, de las responsabilidades, en lo que es correcto o incorrecto, justo o injusto, en las consecuencias, en los deberías, etc…
Una vez que entramos en este bucle de “ser adultos” paralelamente sustituimos el cultivo de la ilusión por el de las obligaciones y responsabilidades. En muchos casos, ésta pérdida de esperanza se asocia a malestar, desánimo, depresión, tristeza, etc. Probablemente esto ocurre cuando construimos nuestra vida en torno a la búsqueda constante de la felicidad, en lugar de emocionarnos y disfrutar de cada momento. La falta de ilusión, de alguna manera, nos incapacita para disfrutar de la vida.
Sin embargo, muchas personas que habían perdido la ilusión son capaces de volver a ilusionarse después de un hecho traumático en la vida: una enfermedad superada, una ruptura sentimental, la muerte de un ser querido… y es que somos capaces de reconocer la felicidad cuando hemos vivido el sufrimiento. Parece que siempre tendemos a valorar lo que hemos perdido o no tenemos. El inconformismo, es una característica de la especie humana, ser inconformistas nos hace ilusionarnos de nuevo por conseguir aquello que queremos. Para crecer y superarnos. Y esto nos hará felices siempre que no nos olvidemos de vivir en el presente.
¿COMO RECUPERAR LA ILUSIÓN?
- Vive tus emociones. Las emociones nos guían en la exploración de nuestro mundo interior. Nos permiten analizar nuestras vivencias y reconocer nuestras inquietudes y temores. Identificar nuestras emociones y aprender a gestionarlas, nos hará descubrir nuestros deseos y sueños olvidados desde la infancia.
- Contágiate de otros y contagia tu ilusión. Las personas nos contagiamos de las emociones de otras personas, somos capaces de alegrarnos cuando una persona que está a nuestro lado se alegra y emocionarnos o entristecernos cuando vemos a otros en esta situación. Del mismo modo la ilusión es contagiosa y si nos rodeamos de personas ilusionadas, conseguiremos vivir la ilusión con ellas.
- Comparte tus emociones con otros. Cuando somos capaces de compartir nuestras emociones y nuestra ilusión con otras personas, descubrimos que las ilusiones se multiplican y las preocupaciones se dividen.
- Haz planes. El mero hecho de pensar en cosas que nos gusta hacer y planificarlas nos llena de ilusión. Si estos planes se vinculan con un proyecto personal, serán aún más gratificantes.
- Agradece cada día, cada momento es un regalo. Aunque tengas objetivos y planes de futuro, no vivas pensando continuamente en ello. Recuerda la famosa frase de J. Lennon “La vida es eso que pasa mientras hacemos otros planes”.
- Acepta la incertidumbre. Muchas veces, tenemos hábitos que realizamos como rituales y la imposibilidad de llevarlos a cabo nos hace sufrir. Flexibilizar y aceptar los cambios con la incertidumbre que conllevan es el primer paso para embarcarnos en la aventura de vivir plenamente y con ilusión.