

Las relaciones a distancia no son un fenómeno nuevo…
¿Cuántas historias hemos podido escuchar de nuestros familiares sobre parejas que bien por trabajo, bien por el cumplimiento con el servicio militar –o la razón que sea- han tenido que vivir los primeros pasos de su relación a distancia, o separarse una vez iniciada la misma?
La peculiaridad del momento en el que actualmente nos encontramos es que en un mundo mucho más globalizado que nunca, las relaciones a distancia ya no se basan en la romántica espera durante días de noticias de la amada o del amado, ya que los nuevos canales de comunicación, el abaratamiento de los viajes en avión y las posibilidades de movilidad laboral, marcan una diferencia.
No obstante, el hecho de que la accesibilidad y la inmediatez estén en la ecuación más que en ningún otro momento de la historia, no significa que los retos y los escollos que haya que superar cuando las relaciones no son presenciales, desaparezcan.
De hecho, el equilibrio entre el cuidado de la relación de pareja y la construcción de una vida nutrida en el lugar en el que se reside, la gestión de los celos, la comunicación e intimidad, la sexualidad, la necesidad de planificar los encuentros y la toma de decisiones conjunta acerca de cuándo reunificarse (y más importante todavía, dónde reunificarse), siguen siendo algunas de las dificultades más potentes que se les presentan a las parejas que viven separadas. Vamos por partes.
- Equilibrio
Para que una relación a distancia pueda funcionar, es importante que la autonomía y la construcción de una vida con un tejido social rico y un ocio activo se equilibren con la atención y el mimo a la relación de pareja. Si alguna de las dos personas que conforman la relación frena su vida, sus actividades y sus planes, la dependencia de la relación, la sensación de no ser prioridad, los celos y la insatisfacción, con seguridad, aumentarán.
Conseguir este equilibrio no es fácil. Por ello, tratar de no renunciar a planes en el destino en el que se viva, pero cuidar los tiempos y espacios que se compartan para hacerlos especiales y apetecibles, es un muy buen primer paso.
- Comunicación
Cuando se establece una relación a distancia, una clave valiosa es compartir y hacer partícipe a la pareja que no está con nosotras/os de nuestro día a día.
La comunicación sería la forma de acercar a nuestra pareja a nuestro mundo a pesar de estar separados/as. Por ello, no caer en la rutina comunicacional, no quedarnos solo en “dar el parte”, sino crear código conjunto, compartir nuestras emociones más allá de contar hechos, o introducir el humor como una fórmula de hacer más interesante las conversaciones, puede ayudar a que a pesar de estar lejos, la pareja se sienta equipo.
- Planificación
Las parejas en la distancia no pueden ocupar solo el tiempo que “sobra”. Si así fuera, la sensación de prioridad –y sabemos que esto es fundamental en cualquier pareja- desaparecería y difícilmente la relación avanzaría satisfactoriamente.
Los momentos que se compartan tienen que ser atractivos.
Los momentos en los que la pareja se reencuentre deben cuidarse especialmente para no generar la sensación de “parece que estamos mejor cuando no estamos juntos”. Sin embargo, dado que la gran mayoría del tiempo la pareja estará separada, empezar a ver una serie sincronizadamente para luego comentarla en pareja, quedar para cenar algo especial por Skype o hacer un FaceTime en una fiesta para presentarle a los nuevos amigos que se han conocido en el trabajo, son algunos ejemplos de cómo enriquecer la relación.
Además, en este sentido, no olvidemos que ¡la creatividad no tiene límite!
- Toma de decisiones
Hay ocasiones en las que la reunificación de la pareja está clara desde un primer momento, por ejemplo, cuando el proyecto en el que una de las dos personas se ha ido a trabajar tiene una fecha de finalización predeterminada.
Sin embargo, hay ocasiones en las que la separación se produce a priori indefinidamente. En estos casos, negociar, gestionar conjuntamente los plazos en los que se revisará la situación, la valoración de una toma de decisiones… son claves básicas para que la distancia no se enquiste.
Podríamos hablar largo y tendido de este tema. Si las relaciones de pareja no siempre son fáciles, en el caso de las relaciones a distancia, se podría decir que tienen un extra de complicación. No obstante, si esta es la situación que os toca vivir, os animamos a que os llevéis la distancia a vuestro terreno puesto que estar lejos no significa tener una relación de segunda categoría o en la que no se puedan construir vínculos valiosos y satisfactorios.