El COVID 19 nos ha obligado a las familias a unificarnos en espacio y tiempos, trabajar desde casa, compaginar crianza a tiempo completo, desarrollar ocio en el mismo espacio donde habitamos las 24 horas del día…. todo esto forma parte de nuestra realidad actual. Podríamos etiquetar todo lo que estamos viviendo con un peso negativo (claramente la situación no es buena) o por el contrario compensar este peso con una mirada un poco más amable, más optimista, más compasiva, más positiva en términos generales.
Desarrollar esta mirada no es sencillo, pero y si pensáramos que tenemos una buenísima oportunidad para sincronizarnos con nuestros hijos e hijas, con nuestros bebés, para aprender de manera diferente, para experimentar, para descubrir, para cuestionarnos las reglas escritas, para jugar y para por ejemplo ganar mayor capacidad de autoconocimiento en nuestro rol de padres y madres.
Si partiéramos de estas premisas ¿nuestra mirada sería diferente?, creo que la respuesta sería afirmativa, un sí rotundo.
Imaginemos que en nuestro hogar hubiera un bebé de 4 meses, qué sucedería si no estuviéramos en confinamiento, el escenario sería: uno de los adultos normalmente mamá estaría finalizando su baja de maternidad y la pareja estaría más que incorporada en su rutina laboral. Esta situación de cotidianeidad le permitiría a esta unidad familiar tener sincronía entre los 3 miembros de la familia, muy probablemente habría bloques de sincronía más nucleares:
- Mamá-bebé
- Mamá-papá
- Mamá-bebé-papá
¿Qué sucede entonces con la diada papá-bebé?
Pues que la situación de “normalidad” no siempre permite a los papás poder sincronizarse con sus bebés porque les faltan tiempos y espacios, por tanto como consecuencia pueden leer algo peor las necesidades de éstos, tienen más miedos en el manejo del día a día, no se sienten tan ágiles tomando decisiones sobre el estado del bebé y muy probablemente les cueste más generar una vuelta al estado de calma del bebé si llora.
Podríamos entonces aprovechar esta situación de confinamiento para generar mayor sincronización entre todos sus miembros, hacer equipo, construir familia, sin duda de nuevo la respuesta es afirmativa.
Quizá sea un buen momento para poner en valor las ganancias asociadas de esta situación, y poder así dimensionar lo que estamos viviendo para generar una valoración un poco más positiva del confinamiento, a través de esta reclusión podemos por tanto:
- Generar un vínculo afectivo temprano, seguro y estable con nuestro bebé fruto de nuestra sincronización con el, independientemente que seamos mamá o papá
- Los papás pueden ganar mayor protagonismo y sus necesidades parentales pueden verse cubiertas ahora que tienen la posibilidad de dedicar más espacio y tiempos a sus bebés
- La pareja puede verse reforzada al compartir al 50% los pesos de la crianza, acordando pautas, fórmulas y estrategias de cubrir las necesidades del bebé
- Estimular el desarrollo y la seguridad de nuestro bebé con nuestro soporte afectivo y atencional, nuestra dedicación puede ser mayor, no podemos olvidar que un bebé lo que más necesita es nuestro tiempo
- Promover el juego como fórmula de desarrollo, aprendizaje y experimentación. A través del juego los bebés aprenden a comunicarse, a expresar, a imitar, a simbolizar, a resolver sus primeros conflictos, sus inquietudes y sus conflictos. Además no nos podemos olvidar que el juego es una fuente inacabable de disfrute y placer
- Desarrollar mayores habilidades de acompañamiento para nuestros bebés. La crianza será más “sencilla” en etapas posteriores si en las primeras nos acompasamos bien con nuestros hijos e hijas
Aprovechemos entonces esta mala situación para aprender cosas de manera diferente, tenemos una oportunidad de mejora y construcción!
Si quieres conocer más sobre este y otros temas relacionados con la crianza en Centro TAP trabajamos para que las familias adquieran los recursos y herramientas necesarias para construir su autonomía en la crianza y que desarrollen su rol de padre y madre con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor para sus hijos/as y familia. Búscanos en redes sociales Crianza Activa y entra en nuestro Programa Aprender a Crecer Juntos.