Desde que empezó el confinamiento se ha ido observando un aumento significativo y progresivo del consumo de bebidas alcohólicas en los hogares (un 85% primera semana según Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación). Es un dato preocupante que cobra especial relevancia cuando las personas que se ven confinadas padecen un problema de alcoholismo.
Mayor nivel de ansiedad durante el confinamiento
El confinamiento aumenta los niveles de ansiedad de todos, personas con o sin problemas previos de adicciones, y un modo de paliar ese sufrimiento ha sido aumentar el consumo de alcohol, usándolo como relajante. Pero otras personas lo consumen buscando mitigar la sensación de desidia, soledad y aburrimiento, por su efecto estimulante y desinhibidor. También ha sido significativo el aumento en el consumo de alcohol en personas adictas a otras sustancias de difícil acceso durante el confinamiento (cocaína, cannabis), que ven en el alcohol una alternativa de fácil acceso. De este modo, pasado el confinamiento es muy posible que el número de personas con adicción al alcohol aumente significativamente, y el número de recaídas de quienes estaban luchando también. Contrariamente a lo que estas personas creen que el alcohol les puede ayudar, lo que consiguen es aumentar sus problemas, ya que el consumo de alcohol aumenta la ansiedad, genera más problemas de convivencia y estrés, produce alteraciones en el sueño, lleva a un mayor descontrol emocional, empeoran las enfermedades crónicas y reduce la inmunidad del organismo, lo que lleva a una mayor vulnerabilidad frente al COVID-19. Ha sido muy extendido el falso rumor de que el consumir alcohol inmunizaba, llevando esta creencia incluso a la trágica muerte de muchas personas (ej. Irán) que creían que beber alcohol industrial les salvaría. Esto un terrible bulo del que la OMS se hizo eco advirtiendo, y además recomendó la restricción del consumo de bebidas alcohólicas en el confinamiento por las contraindicaciones que ya hemos apuntado.
Lo mejor para estas situaciones difíciles de mayor ansiedad, es buscar y crear alternativas que no contemplen el consumo de alcohol, y para esto es muy útil hacer una prevención activa:
- Se trata de planificar, y escribirlo te ayudará, sobre cuáles son los momentos más difíciles y qué alternativas puedes poner en marcha en ese momento que notas la subida de ansiedad.
- No te cortes en ser imaginativo y quizás las personas cercanas puedan darte ideas: pedalear fuerte en la bici, ponerte a hablar con un amigo, tomar una bebida no alcohólica como un zumo preparado por ti.
- Es muy importante no encerrarnos en nuestro problema, confiar en familiares cercanos que puedan entender la dificultad y colaborar contigo para que regules ese momento crítico.
- Haz de tu día a día un plan flexible que ayude a prevenir la escalada de la ansiedad, propósitos que no faciliten el consumo de alcohol: terminar de leer un libro, hacer una manualidad con tu hijo, cumplir con un pequeño objetivo de ejercicio…mejorará tu sensación de control y autoestima.
Si no has tenido un problema de alcohol con anterioridad, pero tu consumo se esta elevando notablemente, usa estas mismas estrategias, pero además proponte una limitación firme en tu consumo diario, a dos bebidas máximo, por ejemplo. Y muy importante, busca ayuda profesional que te ayude a valorar la dimensión del problema y a generar estrategias, dejarse ayudar cuando más lo necesitamos es una elección responsable. Esta ayuda se ha hecho mucho más accesible hoy en día, encontrar un apoyo psicoterapéutico online es muy fácil y cuenta con los mismos resultados positivos que una terapia presencial.
Hay que valorar la situación desde la comprensión y siendo consciente de la mayor dificultad que ha supuesto para todos, dificultades superadas con mucha improvisación y que han supuestos muchos nuevos retos, no dejes de buscar tus soluciones.