La finalización del estado de alarma ha proporcionado cambios en las medidas de seguridad implantadas por el Estado, los adolescentes y jóvenes han ido incorporando algunas de ellas, pero otras no de una forma muy precisa. Tras estas modificaciones se han llevado a cabo determinadas conductas por parte de los distintos grupos sociales que se han visto muy criticadas en los diferentes medios de comunicación y, principalmente, por las autoridades sanitarias, poniéndose como objetivo principal a la hora de prevenir y velar por la seguridad de todo el conjunto nacional.
Uno de los grupos sociales mayormente criticado en estos días ha sido el formado por los adolescentes, cuya actuación se ha visto reprochada en numerosas ocasiones tras conductas observadas y valoradas como peligrosas. Por ello, hoy queremos poner especial atención en este grupo social y en cómo los adultos de su entorno podemos ayudarles, con nuestra colaboración, a que esta entrada a la “nueva normalidad” se lleve a cabo de una forma responsable.
Como han determinado diferentes estudios, los jóvenes han sido uno de los grupos sociales que peor lo han pasado durante el confinamiento, mostrando en determinados momentos sensaciones de apatía y desagrado, encerrándose en sí mismos, reduciendo su comunicación con la familia y/o mostrando mayor irascibilidad. Esta afectación se ha producido al adaptarse a una nueva forma de interactuar, se han visto separados de su grupo de iguales, y se han encontrando con la obligación de adaptarse a unas nuevas circunstancias relacionadas a su necesidad de sociabilizar. Esto les ha llevado a que, con el fin del estado de alarma, quieran recuperar el “tiempo perdido” durante el confinamiento de forma acelerada, llegando a hacerlo de manera que puede resultar peligrosa o poner en mayor estado de vulnerabilidad, tanto a ellos como a sus familiares cercanos.
Han sido varias las imágenes que han salido estos últimos días en los medios de comunicación donde se han mostrado las diferentes quedadas de varios grupos de adolescentes, de una forma masiva, donde en ningún momento se respetan las medidas de seguridad instauradas por el Ministerio de Sanidad.
Esto nos hace alarmarnos y destacar la importancia que tenemos las familias en este tipo de conductas de riesgo, y es que somos clave para ellos, tanto para ayudarles a comprender la importancia del cumplimiento de las normas establecidas, como para evitar la aparición de otras conductas problemáticas que pueden llegar a ser adictivas y que también han estado muy frecuentes estos días, como son el uso de redes sociales o videojuegos, juegos de azar o consumo de sustancias como el alcohol.
Por ello, es importante que las familias llevemos a cabo diferentes estrategias a la hora de establecer los límites y así fomentar su responsabilidad ante la situación presente. Os facilitamos 8 claves que podrán resultaros útiles en el momento en el que nos encontramos:
- Adquirir una actitud empática, reconocimiendo y entendiendo que los chicos y chicas que se encuentran en estas edades tengan necesidad de salir y relacionarse con su grupo de iguales. Hablar desde la comprensión facilitará que nos escuchen.
- Llevar a cabo una escucha activa con ellos, que se sientan atendidos. Se encuentran en una edad en la que les cuesta asumir las normas que se les impongan y pueden adquirir conductas de rebeldía pero, a la vez, están adquiriendo capacidades más adultas, lo que nos permite tener conversaciones con ellos desde una perspectiva que facilite el entendimiento.
- Compartir información sobre la situación en la que nos encontramos. Esto facilita que tanto nosotros como ellos podamos tener una visión más similar sobre las circunstancias actuales.
- Favorecer la reflexión, fomentando la parte de responsabilidad sobre lo que ellos/as pueden hacer para que la situación mejore y avancemos adecuadamente y de forma favorable.
- Adquirir una actitud positiva, sin centrarnos únicamente en poner límites y castigos, si no focalizarnos hacía la búsqueda de soluciones para cubrir sus necesidades sin necesidad de incumplir las normas de seguridad establecidas.
- Respetar los momentos en los que prefieran estar solos, facilitarles que tengan su tiempo y su espacio. Esto es importante llevarlo a cabo con el resto de las pautas indicadas, fomentando la comunicación y cuidando que no se aíslen.
- Tener en cuenta siempre que para ellos somos modelos y ejemplos de actuación, por lo que es fundamental que lo que les indicamos tenga coherencia con lo que nosotros mismos también hacemos.
- Esa empatía de la que hablábamos al inicio, también es importante trasladársela a ellos/as fomentando la conciencia colectiva y proporcionando el desarrollo de la solidaridad y el compromiso con el resto de miembros de nuestra sociedad.
“Creemos que pensamos pero raramente lo hacemos con real entendimiento y empatía. Sin embargo, la verdadera escucha es una de las fuerzas más potentes para el cambio que conozco” Carl Rogers