El rol de padre sin duda con el paso de los años ha cambiado sustancialmente, describiremos claves del beneficio directo que tiene sobre los bebés y la unidad familiar. Históricamente los roles de género estaban diferenciados, siendo las madres las que se ocupaban prácticamente en exclusiva de funciones como calmar, alimentar, y proteger, mientras que los padres se encargaban de proveer las necesidades básicas mediante el trabajo fuera de casa, jugar y en muchos casos, de poner las normas y los límites en la convivencia. Con los cambios culturales que se han ido produciendo en las últimas décadas esta diferenciación de roles está más atenuada, con una mayor implicación de los padres en todas las tareas de crianza de los hijos, convirtiéndose por tanto en figuras de apego seguro y de referencia afectiva.
Desde el embarazo los papás pueden estar conectando con sus hijos/as, cuando acompañan a las mamás a sus revisiones de salud durante el embarazado, participando activamente en las clases de preparación al parto, hablando al bebé para que pueda reconocer su voz (desde el último trimestre identifican sonidos diferenciados) de manera que tras el nacimiento, le podrá identificar como alguien cercano y familiar. La mujer va notando los cambios en su propio cuerpo durante el embarazo lo que le facilita la conexión emocional con el bebé; el papá podrá hacerlo acariciando la tripa, notando las pataditas, escuchando latir el corazón en las ecografías… Todos estos gestos y momentos le ayudarán a empezar a estar presentes en su papel de figura de referencia afectiva y apego. Además los papás en periodo de lactancia también podrán estar presentes, acunándoles cuando lo necesitan o dándoles el biberón, de manera que estarán estimulando a su bebé y creando un vínculo afectivo con él.
Algo que no sentirá el hombre es la revolución hormonal de la mujer que mediante la oxitocina, la vasopresina y la prolactina le unen como en una especie de estado de enamoramiento hacia su bebé, pero podrá participar de la conexión emocional mediante la piel, la voz, el olor, las caricias… Mediante el piel con piel, tomar el biberón en sus brazos, acunar a sus bebés, portearlos, dormirlos… son maneras de vincularse con su hijo/a dándole la misma importancia y atención que puede tener la madre donde su olor y su voz aportan calma y seguridad.
Y por supuesto, algo en lo que también participan activamente es en el apoyo y cuidado de la madre, siendo fundamental para acompañar a la mamá en su propio autocuidado, siendo facilitadores de tiempos para atender al bebé mientras ellas atienden otros aspectos personales como los relacionados con el descanso.
Son energía, cuidado, cariño, estimulación… todas ellas son aportaciones que contribuyen de manera directa y trascendente al neurodesarrollo de los bebés y sin duda a la construcción sana de la unidad familiar.
En aquellos casos en que se mantienen los roles de género tradicionales, la conclusión es clara, la unidad familiar pierde la aportación de todas las cualidades que un padre con rol activo en la crianza puede aportar a su bebé. Hoy, en el Siglo XXI, aún puede ocurrir que el rol parental no este desarrollado activamente influenciado por la educación, ya que hay papás que les cuesta más expresar a nivel emocional. Lamentablemente, besar, acariciar, mimar, no es cuestión exclusiva de las mamás en la crianza, es de todos los seres humanos incluyendo a papás.
¿Qué aspectos fundamentales aportan, por tanto, los papás?
- El padre, al igual que la madre, es una figura central en el desarrollo emocional y físico de su bebé
- La presencia del padre durante la crianza ayuda a los niños a desarrollar autonomía que le permite explorar el mundo y asumir responsabilidades. La confianza que genera el niño en la interacción con su padre le permite desarrollar esa confianza que a su vez requiere para relacionarse adecuadamente en el resto de áreas de desarrollo
- La figura paterna es un modelo para el bebé, que desarrolla también su personalidad a través de la interacción con él
- Ofrece un espacio de seguridad, puesto que es una figura de apoyo y protección para el bebé
- Un padre que se muestra presente y activo es un referente para el niño/a en la construcción de valores, de conductas, por quien se sentirá escuchado, apoyado y querido
- Durante la crianza, el apoyo a la madre también será fundamental, puesto que puede ejercer un rol de contención y regulación emocional para la madre que se traducirá para ella en una vivencia más positiva de la maternidad
- Además podrán acordar junto a sus parejas cómo será la logística en el día a día de la casa con la llegado del bebé u otros hijos e hijas mayores. Comunicar necesidades familiares y saber gestionarlas serás fundamental para la estabilidad de la unidad familiar
Estos son algunos de los beneficios sobre la implicación de los padres en la crianza, pero también es frecuente que al no contar con un modelo de referencia paterno como el que quieren ejercer con sus hijos e hijas, tengan dudas sobre cómo hacerlo.
Si quieres conocer más sobre este y otros temas relacionados con la crianza en Centro TAP trabajamos para que las familias adquieran los recursos y herramientas necesarias para construir su autonomía en la crianza y que desarrollen su rol de padre y madre con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor para sus hijos/as y familia. Búscanos en redes sociales Crianza Activa y entra en nuestro Programa Aprender a Crecer Juntos.