Las familias que deciden adoptar se enfrentan a varios desafíos cuando optan por este proceso, veremos claves para su gestión y manejo. El primero de estos desafíos es salvar la complejidad del propio proceso, verificar su idoneidad como padres y madres, mantener la constancia en un proceso largo y tedioso, afrontar sus propios miedos ante la nueva situación y su desarrollo de rol parental…., como vemos no son pocos los desafíos pero quizá el más importante tenga que ver con su capacidad de gestión emocional, ya no sólo por su propia situación personal y de pareja (si hubiera), las familias deben además acompañar emocionalmente a su hijo/a ante esta nueva situación, este acompañamiento emocional será la variable que mejor pronostique la adaptación del niño y/o bebé a la nueva familia, por tanto será interesante conocer más sobre el proceso de desarrollo afectivo de los niños adoptivos.
¿Qué necesidades tienen estos niños y niños?
Como cualquier otro menor necesitan: protección, seguridad, afectividad, atención, cuidados, escucha, autonomía…..no existen por tanto diferencias ante sus necesidades, hijos biológicos o no, TODOS los niños tienen las mismas necesidades, pero si existen diferencias en la forma en las que éstas han sido aprendidas, ya que puede que para muchos niños hayan estado ausentes o hayan sido penalizadas por sus progenitores y cuidadores principales hasta el momento, por tanto tienen que reaprender a relacionarse con la que será su nueva unidad familiar de una forma diferente.
¿Pueden los niños/as aprender a vincularse de una forma sana y adaptativa?
Con plena rotundidad decimos SI, los menores tienen la capacidad de aprender y reajustar su formulación de interacción y patrones relacionales a pesar de haber sufrido abandono, maltrato y/o alta negligencia afectiva. Es importante que la familia adoptiva conozca y sea sensible a la estructura de respuesta de apego seguro para que pueda fomentarlo, desarrollarlo y establecerlo con su hijo/a
¿Qué es el apego?
El apego, es un sistema de respuesta y protección que desarrollan los bebés en su primer año de vida hacia sus figuras de referencia afectiva, aquellas que le cuidan y le protegen, incluso en los casos en que los padres no están preparados para generar este tipo de protección, los menores están aprendiendo un tipo de respuesta, menos adaptativa y sana pero siempre aprenden una estructura de apego, ya que es de vital importancia para su supervivencia. Se suele confundir frecuentemente el vínculo afectivo (lo que generan los padres y madres hacia sus hijos/as) con el apego, pero debemos entender que el bebé lo desarrolla para aferrarse a la vida y afianzar así su desarrollo, siempre genera respuesta de adaptación al medio.
Como vemos si nuestros hijos han generado un tipo de sistema de respuesta debemos saber y prestar especial atención a la tipología de apego que han puesto en marcha, ya que contar con un apego seguro va a hacer que desarrolle y favorezca su estabilidad emocional, sentimientos de seguridad con los que puedan explorar el entorno desde la tranquilidad, una sana autoestima, autorregulación y un amplio repertorio en habilidades sociales
¿Cómo se desarrolla el apego seguro?
Los niños deben percibir en nosotros una sincronía absoluta entre sus necesidades y nuestras respuestas, cuanto mayor sea nuestra capacidad de respuesta antes sus necesidades mayor será su estabilidad emocional, pero nuestra capacidad de respuesta como padres y madres no siempre será “hacer” es importante pararnos a “describir” lo que les está sucediendo para que ellos busquen sus propias soluciones. Es importante adaptar nuestras respuestas a sus edades, ya que buscamos en todo momento que los niños/as tengan capacidad para desarrollar su autonomía, independencia y toma de decisiones para que se desarrollen como personas con alta confianza y seguridad en sí mismos.
¿Qué claves son imprescindibles en un proceso adoptivo?
- Conocer de los procesos afectivos, relacionales y de construcción de vínculo
- Identificar de las necesidades en función del propio desarrollo evolutivo y la edad de los niños/as
- Generar estrategias de comunicación afectiva entre todos los miembros de la familia
- Entender y acompañar al menor con sus inquietudes sobre su familia de origen
- Desarrollar un apego seguro y un sano vínculo afectivo con nuestro hijo/a
Si quieres conocer más sobre este y otros temas relacionados con la crianza en Centro TAP trabajamos para que las familias adquieran los recursos y herramientas necesarias para construir su autonomía en la crianza y que desarrollen su rol de padre y madre con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor para sus hijos/as y familia. Búscanos en redes sociales Crianza Activa y entra en nuestro Programa Aprender a Crecer Juntos.