“Cuando repartimos el peso, la carga es menor”
La familia tradicional, en la que el hombre trabajaba fuera de casa y la mujer se encargaba del hogar y de los hijos, ha cambiado mucho en los últimos años. Existen hoy muchos tipos de familias y es habitual encontrar que los dos miembros de la pareja trabajan fuera de casa o teletrabajen. Por lo que las responsabilidades domésticas y de cuidado de los hijos pasan a ser compartidas. O teóricamente así debiera ser, sin embargo, en algunos estudios sobre distribución de tareas domésticas, puede verse como las mujeres se siguen encargando mayoritariamente de estas responsabilidades.
Es importante recordar aquí como cuando no existe un reparto equitativo de las tareas, suele aparecer malestar y en muchos casos sensación de insatisfacción con la vida familiar, lo que deriva en dificultades en las relaciones interpersonales.
Sin embargo, nuestra vida doméstica se ha visto inmiscuida por la crisis de la COVID-19, que nos ha obligado al confinamiento en nuestros hogares y a teletrabajar en muchos casos, disponiendo todas nuestras actividades en un mismo lugar, nuestra casa. Y claramente esta situación nos ha obligado a reinventar y reorganizar nuestras vidas en familia y en pareja. A toda esta situación, si le sumamos la llegada de un bebé a la familia, el reparto equitativo de tareas resulta aún más importante, ya que la carga de trabajo con un bebé en casa se multiplica exponencialmente. Por tanto, es fundamental que se realice un reparto equitativo de las tareas creando dinámicas de cooperación entre los miembros de la pareja, incluso antes de que el bebé llegue a la familia.
¿Cuáles son las ventajas de organizar y compartir las tareas domésticas?
- Evita tensiones y discusiones familiares. Planificar, organizar, poner en común nuestras necesidades y escuchar las de los demás, ayuda a mantener un ambiente relacional adecuado, mejorando la calidad de vida de todos los miembros de la familia.
- Favorece el disfrute de tiempo libre o de libre dedicación. Poder dedicar tiempo a actividades que nos hacen sentir bien, tiene múltiples beneficios para la estabilidad emocional.
- Fortalece la relación de pareja. Dedicar tiempo para disfrutar de actividades en pareja y nutrirse de experiencias placenteras hará que nuestra relación se vea fortalecida y enriquecida. Punto importantísimo para afrontar las vicisitudes de la crianza.
- Fomenta valores de igualdad. Somos modelo, por tanto, establecer criterios de equidad, libertad y justicia en casa, favorecerá en nuestros hijos el posterior desarrollo de estos valores en sociedad.
Claves para establecer criterios equitativos en el reparto de tareas:
- Llegar a acuerdos. Aprender a escuchar y organizar no es tarea fácil, ya que por regla general tendemos a intentar convencer al otro de que nuestra postura es la correcta. Recuerda que: llegar a un acuerdo no es convencer al otro. La percepción de cada persona sobre la realidad es diferente y debemos aprender a escuchar y a expresar nuestras necesidades para que sean respetadas y tenidas en cuenta.
- Reparto equitativo y equilibrado. A la hora de repartir las responsabilidades hemos de tener en cuenta las características de cada miembro de la familia, tiempos con los que cuenta, edad (no tendrá las mismas responsabilidades un adulto que un niño). Es importante aquí que aprendamos a escuchar al otro ya que puede tener preferencias por alguna actividad en la que se siente más cómodo y debemos favorecer en la medida de lo posible que así sea. No se trata de un castigo, sino de aprender a convivir.
- Aprender a delegar. Cuando ya hemos hecho el reparto y cada uno tiene su responsabilidad asignada, es importante confiar y dejar que ejecute. Además, cada uno debe saber cuales son sus tareas sin necesidad de estar recordándolo diariamente.
- Ser pacientes. Entender la vida como proceso de aprendizaje, enseñar sin prisas, respetar los ritmos, entender que todos podemos aportar y de todos podemos aprender, ya que no existen formas únicas de hacer las cosas. Está comprobado que aprendemos mejor cuando asociamos la tarea a una emoción agradable.
- Flexibilizar. Tener en cuenta que las tareas no son rígidas que se pueden ir ajustando a las necesidades de la familia.
Sentirnos satisfechos con nuestras responsabilidades de ser padre o madre, nos permitirá sentirnos mejor con nosotros mismos y que vivamos así nuestra experiencia vital con plenitud y alegría.
Si quieres conocer más sobre este y otros temas relacionados con la crianza en Centro TAP trabajamos para que las familias adquieran los recursos y herramientas necesarias para construir su autonomía en la crianza y que desarrollen su rol de padre y madre con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor para sus hijos/as y familia. Búscanos en redes sociales Crianza Activa y entra en nuestro Programa Aprender a Crecer Juntos.