La comunicación nos permite intercambiar información con otras personas mostrando cómo nos sentimos y qué pensamos en cada momento, de forma verbal y no verbal. Una buena comunicación favorece la conexión entre las personas, siendo muy relevante ponerla en marcha con los niños/as ya que les ayuda a conectar ideas, emociones y estilos de pensamiento. Además, se ha demostrado en numerosos estudios que la comunicación entre los progenitores y sus hijos/as es clave en el desarrollo intelectual durante los primeros años de vida.
Para que los niños y niñas adquieran esta herramienta necesitan tener el estímulo del adulto, por tanto, debemos tener en cuenta que seremos su modelo de comunicación. Así mismo, cuando nos comunicamos podemos trasladar nuestras expectativas y prejuicios, por lo que hay cuidar el mensaje que emitimos ya que influye en el desarrollo del autoconcepto, la motivación y la valía personal de los niños/as y adolescentes.
La comunicación asertiva facilita la cooperación y la resolución de conflictos ya que permite expresar opiniones e intereses, teniendo en cuenta y empatizando con los demás. De esta manera se promueve la confianza, la colaboración y la interiorización de normas al poder trasladar límites desde el cariño, favoreciendo la convivencia familiar.
¿Cómo emplear una comunicación eficaz?
- Mantén una escucha activa para mostrar que te interesa lo que te está contando: mantén contacto ocular, utiliza su nombre para dirigirte a él/ella, parafrasea, exprésale que te interesa o te alegras aquello que te comenta, etc.
- Muestra congruencia entre el mensaje verbal y no verbal. La expresión facial, corporal y el tono de voz indican cómo nos estamos sintiendo, por tanto, es muy importante ajustar la comunicación no verbal al mensaje que queremos transmitir para que sea eficaz.
- Emplea una comunicación bidireccional, ofreciéndole alternativas y empleando la negociación. Si tienes en cuenta al niño/a o adolescente, se sentirán escuchados y comprendidos facilitando la cooperación y fomentando la toma de decisiones. Por ejemplo, pregúntale “¿qué prefieres hacer primero: recoger los juguetes o ducharte?”, en lugar de imponer “tienes que recoger los juguetes y ducharte” que, posiblemente, generaría enfado y mayor oposición.
- Comunícate desde el “yo”. Si utilizas la primera persona, del singular o plural, estarás expresando cómo te sientes y/o realizando una petición sin defenderte, haciendo más probable que te escuchen y colaboren al no sentirse atacados. Por ejemplo, si le dices a tu hijo/a “llevas toda la mañana jugando, la habitación está sin recoger y tú no haces nada”, seguramente se enfade y proteste. Sin embargo, si le trasladas “Cariño, ¿te has fijado que en la habitación está la ropa y los juguetes sin recoger? Estoy un poco agobiada, ¿qué te parece si dejamos de jugar y la recogemos?”, es más factible que conecte con tu pensamiento y colabore.
- Céntrate en el conflicto actual, en lugar de generalizar o expresar malestar de situaciones pasadas.
- Concreta al hablar de su comportamiento, haciendo referencia a la conducta, no a la persona cuando haces una crítica. Por ejemplo, en lugar de decir “eres un vago/a” coméntale “hoy, después de comer, no me has ayudado a recoger la mesa”.
- Identifica cuál es tu estado emocional y el del niño/a o adolescente. Si el nivel de enfado es muy elevado resulta más complejo emplear una comunicación eficaz, por tanto, es importante primero gestionar el enfado y luego comunicarnos.
- Evita realizar comparaciones con sus hermanos/as u otros iguales ya que puede generar frustración e influir de forma negativa en su valía personal.
- Refuerza positivamente los comportamientos adecuados, ya que aumenta la probabilidad de que vuelva a repetirse la conducta deseada.
- Fomenta espacios de comunicación en los que podáis contar cómo ha ido el día, expresar cómo os sentís, buscar actividades de ocio en común, etc. En estos momentos, cuéntale aspectos de ti mismo/a para facilitar que puedan expresarse y sentirse cómodos/as.
- Construye equipo con tu pareja. Es fundamental que ambos seáis modelos en la comunicación de los hijos/as, así como, que os coordinéis en cómo queréis hacerlo para que no observen discrepancias en vuestra comunicación y/o directrices a seguir.
“La mayor influencia en la educación se encuentra en la conversación que se da en casa”. William Temple
En Centro TAP contamos con una nueva plataforma de CRIANZA ACTIVA @crianza_activa_centrotap (¡buscanos en redes sociales!) donde podremos ayudaros con claves de manejo emocional y de comunicación, y de fomento de la autonomía sana de vuestro hijo/a. Para que tengáis la tranquilidad de estar haciendo lo mejor para vuestros hijos e hijas.