En este nuevo post queremos facilitar claves para identificar y gestionar los automatismos cognitivos y conductuales, están presentes en nuestra vida sin que seamos conscientes de ello pero en muchos momentos nos hace perder capacidad para mantenernos en bienestar. Así que queremos que este inicio del 2021 este «libre» de automatismos, o al menos que seamos capaces de empezar a gestionarlos
¿Cuántas veces nos hemos hablado mal a nosotros mismos generándonos un malestar emocional?, ¿o ante una discusión actuamos siempre de la misma forma sin encontrar una solución eficaz?, ¿o nos llegamos a creer los pensamientos negativos que generamos sin cuestionarlos?
- Todo esto es un claro ejemplo de nuestros propios procesos automáticos. Estos son acciones habituales realizadas repetidas veces, sobre aprendidas y sin toma de conciencia, ya que no necesitan atención o control voluntario al generarlas.
- Estos procesos automáticos pueden ser cognitivos o conductuales, y se caracterizan por ser involuntarios, no generan esfuerzo y se pueden realizar simultáneamente con otras actividades sin crear transferencia alguna.
¿Y qué características tienen?
- No generamos consciencia sobre ellos, por lo que no son intencionados.
- No requieren de esfuerzo cognitivo.
- Al generar ese comportamiento o pensamiento repetidas veces llegamos a normalizarlo.
- Caemos repetidamente en este patrón de funcionamiento, por lo que no es cuestionado.
- Son aprendidos, específicos y repetitivos.
- No podemos controlarlos si no los identificamos primero.
- Suelen generarnos un malestar emocional, por lo que no son del todo funcionales.
Además de ciertos patrones de conducta automática (como reaccionar de la misma forma ante una discusión, o inhibirnos o generar evitación ante un conflicto), es importante saber que tenemos también pensamientos automáticos negativos y limitantes. (“no valgo para este trabajo”, “nada me sale bien”, “no me van a aceptar”).
Una vez adquiridos son difíciles de modificar, pero no imposible…Se pueden considerar “nuestros puntos ciegos”. Por ello, es importante que aprendamos a identificarlos, para aprender a controlarlos y cambiarlos por otros más adaptativos, ya que, de no ser así, los seguiremos aprendiendo, nos los creeremos, y actuaremos en consecuencia, generándonos malestar o sintomatología negativa.
Estos pensamientos son mensajes intrusivos e involuntarios, que aparecen repetidas veces y están ligados a estados anímicos negativos. Es un discurso con tendencia subjetiva, que nos generamos y nos creemos. Es nuestro propio diálogo interno, y si no sabemos identificarlos o hacerlo consciente, podremos generarnos malestar de forma recurrente.
Este diálogo interno desadaptativo, son “trampas que nos ponemos”, ya que repercute en cómo nos sentimos y en cómo actuamos, no se ajustan a la realidad y provocan emociones intensas desagradables, creencias irracionales o distorsiones cognitivas (“siempre lo hago todo mal”, “debería hacerlo mejor”, “no voy a saber socializar”). Con ellas nos generamos malestar emocional innecesario, por lo que es importante que aprendamos a hacerlos conscientes para aprender a desmitificar esa creencia irracional.
¿Y cómo podemos hacerlo?
Una de las claves más importantes es desaprender para volver a aprender.
- Escuchar el pensamiento automático es el primer paso para controlar aquellas emociones desagradables que desencadenar alguna sintomatología.
- Podremos registrar los pensamientos negativos o limitantes, así mejorará la conciencia de estos y no llegaremos a retroalimentarlos.
- Confrontarnos a nosotros mismos, no creyéndonos las distorsiones cognitivas recurrentes que tenemos, emitiéndonos un mensaje más positivo y ajustado a la realidad.
- Identificar y hablar sobre las emociones provocadas por esos pensamientos, para poder reflexionar sobre ellos.
- Generar una nueva forma de pensar y percibir el mundo que nos rodea.
Por último, no debemos olvidar que todo esto es un aprendizaje a largo plazo, en el que la práctica hará que poco a poco vayamos generando recursos y habilidades de afrontamiento, aprendiendo a gestionar el pensamiento y minimizar su impacto negativo en nuestro sistema anímico, por lo que, si fallamos o volvemos a caer en el automatismo, solo podemos utilizarlo de aprendizaje posterior, mediante el ensayo-error, para no volver a caer en él en el futuro.
Así que, recordad: “no hay que creerse todo lo que se piensa”. Si con estas claves prácticas sentís que necesitáis ayuda profesional, el equipo de Centro TAP os acompañaremos en vuestro entrenamiento