Desde hace muchos meses ya, la COVID-19 ha supuesto numerosas modificaciones en nuestra manera de estar en el mundo y en nuestro día a día. Con el objetivo de tratar de aportar herramientas de manejo, la Psicología se ha detenido en temas de alta relevancia como la gestión emocional –especialmente de la incertidumbre-, el síndrome de la cabaña o la fatiga pandémica.
Hay tantas áreas de nuestra vida que se han visto influidas por la pandemia que podríamos escribir muchísimos post al respecto; no obstante, hay una realidad que cobra especial relevancia para algunas personas y es cómo dar los pasos para establecer un vínculo de pareja, o al menos intentarlo, en una coyuntura bastante poco facilitadora para ello.
- Si hubiéramos escrito un post sobre claves para ligar pre-COVID probablemente hubiéramos puesto el foco en la introspección para valorar qué tipo de vínculo buscamos, en la coherencia entre lo que queremos y cómo nos mostramos, en el perfil de persona que nos atrae, en las claves comunicacionales y de toma de decisiones que podrían ayudar al avance en el proceso o en los miedos que a veces nos frenan. Sin embargo, en la realidad actual, aunque todas estas cuestiones siguen siendo importantes, quizá hay otras que se vuelven aún más prioritarias.
Nos gustaría detenernos en dos:
Redefinición del concepto “sexo seguro”
- Aunque desde el marco de la Sexología, no solemos hablar del concepto de sexo entendido como prácticas eróticas (hablamos generalmente desde el marco de los seres sexuados y por lo tanto, del sexo que somos), probablemente todas las personas habrán escuchado alguna vez el concepto de “sexo seguro”.
- Antes, entendíamos el “sexo seguro” como la profilaxis en los encuentros eróticos: usar un preservativo, evitar la transmisión de infecciones… Actualmente, en un momento en el que el simple acercamiento físico, incluso sin contacto, puede ser potencialmente transmisor de COVID, este concepto se amplía y se vuelve mucho más complejo.
El objetivo de este texto no es hacer esa redefinición, sino animar a las personas que puedan estar encontrándose en esa circunstancia a que generen su propia definición subjetiva y particular, y a que vivan con autoafirmación y asertividad los requerimientos que necesiten para sentirse seguras y seguros en las interacciones –sean del tipo que sean- con las personas que estén conociendo.
¿Sientes que te daría tranquilidad saber qué otros contactos con otras personas ha tenido la persona que estás conociendo? Estupendo. ¿Te gustaría saber cuál es su uso de mascarilla más allá de lo que ves? Muy bien. ¿Te sería útil para posicionarte que os hicierais un test antes de que haya un acercamiento mayor? Fantástico. ¿No crees que para ti sea importante nada de lo anterior? También es una opción.
La idea es que validar el recorrido que necesitamos para sentirnos seguras/os no solo puede generarnos tranquilidad y sensación de seguridad (algo básico a la hora de construir un vínculo), sino que la comunicación y negociación, son excelentes bases para la construcción de una buena relación de pareja.
Compatibilidad en la percepción COVID
- Una de las principales grietas en pareja que nos hemos encontrado en consulta estos meses es el desajuste y la dificultad de generar acuerdos, producidos por tener visiones diferentes con respecto a la COVID.
- Imaginemos una pareja en la que uno de los miembros siente que tiene que extremar los cuidados, incluso más allá de las recomendaciones, que no está dispuesto/a a hacer ningún plan social y restringe enormemente sus salidas, frente a la otra persona que teniendo cierta precaución vive sus interacciones de forma más despreocupada. No es difícil ver que esa diferencia va a suponer un auténtico reto de gestión y ajuste a la hora de tomar decisiones sobre cómo proceder.
- Si este proceso es complicado en parejas que se conocen, comparten más, y han “rodado” a otros niveles, claramente tenderá a serlo más en parejas que aún no tienen práctica en la negociación y coordinación común.
- No se trata de que no sea posible, sino de que intentar de ajustar dos visiones muy diferentes con seguridad pondrá a prueba la capacidad de gestión de las personas y muy probablemente podrá generar sensación de falta de flexibilidad y falta de voluntad de cuidado por parte de la otra persona (lo que no es el mejor caldo de cultivo para construir un vínculo).
Por lo tanto, tener en cuenta que cierta isogamia perceptiva respecto a la COVID, es decir, una visión y gestión similar de las interacciones y planes, pueda funcionar como un factor facilitador a la hora de ir avanzando en la construcción del vínculo, puede ser interesante.
El proceso de búsqueda de pareja tiene muchos vértices que hablan de lo complejo que puede llegar a ser. Aun así, esperamos que el presente artículo aporte algunas claves que adaptadas al momento actual puedan facilitar el bienestar en el proceso. ¡Que haya que adaptar la fórmula no significa que no sea posible!