En este post queremos clarificar, describir, acompañar y ayudar a adolescentes y familias que sufren una realidad compleja
A menudo lo que se teme o se desconoce, lo podemos llegar a despreciar, banalizar, malinterpretar, temer, ignorar, agrandar o achicar… en definitiva, el desconocimiento nos invita “a rellenar el hueco del puzle que no conseguimos encontrar”, porque lo que sí necesita el ser humano para tener mayor sensación de control, es tener una imagen completa de lo que sucede a nuestro alrededor; aunque esta conformación no siempre sea rigurosa, necesitamos “completar nuestra visión y argumentario”, con esta acción tenemos una ganancia inmediata: mayor regulación emocional interna.
Y esto es lo que nos puede suceder con una realidad tan compleja como son las autolesiones en el periodo de la adolescencia. Los padres, el profesorado, las direcciones de los centros escolares, en definitiva, todos los agentes educativos, ante este comportamiento no siempre tenemos las respuestas de intervención y/o prevención, ni tan siquiera las claves para la ayuda más ajustadas una vez conocida la realidad; y es entonces cuando miramos este comportamiento tan duro generando nuestras propias hipótesis, todo ello con el objetivo implícito de generar en nosotros mayor sensación de control.
- En este post queremos ante todo trasladar un mensaje de tranquilidad a pesar de la temática. NO todos los adolescentes han pensado o han iniciado una práctica de autolesión, y SI contamos con la capacidad para generar un acompañamiento eficaz.
- En las referencias científicas se carece de consenso ante la conceptualización de la conducta autolesiva adolescente, existen estudios que hablan de “autolesión deliberada (AD)”, otros de “autolesión no suida (ANS)” e incluso algunos hablan de “parasuicidio”, pese a esta falta de consistencia en su conceptualización, si existe un notable consenso respecto a la prevalencia de la conducta autolesiva en jóvenes, que se encuentra en una horquilla de entre el 6 y 16 por cien en población comunitaria y aumenta muy notablemente en población clínica (entre el 22 y el 45 por ciento), así que sin duda nos encontramos con una realidad dura para ellos y para sus familias con mayor frecuencia de la que nos gustaría.
¿Qué son las autolesiones?
La conducta autolesiva es una acción deliberada para dañar el propio cuerpo a través de: pequeños cortes frecuentemente realizados en muñecas y antebrazos, quemaduras, golpes, sobreingesta de sustancias, saltos desde lugares poco seguros…
¿Por qué aparecen estos comportamientos?
Es muy complejo identificar un único factor que precipite al adolescente experimentar este tipo de comportamiento, hablamos por tanto de multifactores entrelazados y retroalimentados entre ellos, de ahí lo complejo que se hace poder hacer una descripción clarificadora dimensionando bien esta complejidad.
Vamos a describir algunos de los factores de riesgos asociados a este comportamiento:
- Nivel de seguridad que desarrollan los adolescentes en su proceso de maduración
- Capacidad de regulación emocional
- Sintomatología depresiva
- Estilo de afrontamiento ante los conflictos
- Percepción de autovalía (baja autoestima)
- Modelado en su grupo de iguales, que otros amigos y/o compañeros lo experimenten puede inducir a esta conducta
- Bajo control de impulso, así como baja tolerancia a la frustración
- Apoyo percibido en sus diferentes contextos de desarrollo (familia, amigos y centro escolar)
- Alta crítica interna (exigencia)
- Alto nivel de conflictos interpersonales
- Abuso sexual
- Acoso escolar (bullying)
- Consumo de sustancias
Todos estos factores son precipitantes del desarrollo de la conducta autolesiva, pero entendamos bien por qué aparece.
Debuta como herramienta para regular el alto nivel de malestar percibido, el dolor emocional se hace tan ingestionable que lo trasforman en dolor físico para obtener sensación de control interno. A pesar, que para los legos en la materia o para las familias sea difícil de entender este mecanismo, lo que subyace a este comportamiento son emociones como: el dolor, la soledad, la incomprensión, el abandono, la indefensión….
Como decíamos sabemos que la conducta autolesiva es mucho más que una estrategia “emocional” o “evitativa” de afrontamiento de estrés, busca la autorregulación emocional y además servirá como mecanismo adicional de comunicación (entre iguales) y de control interpersonal.
¿Se busca el suicidio con esta conducta?
De nuevo recurrimos a las fuentes científicas, las investigaciones realizadas con población comunitaria nos indican que el adolescente no tiene un deseo explícito ante la muerte; su motivación subyacente no es morir. Pero si describen como factor de alto riesgo el uso de ANS frecuente, ya que puede derivar en intento de suicidio (IS).
- Como decíamos al principio del post no queremos caer en alarmismos poco funcionales ante el desarrollo de las acciones de ayuda, así que centraremos nuestra mirada en lo que sí podemos hacer cuando nos hemos dado cuenta que nuestro hijo o hija, nuestro alumno o alumna esta “usando” la autolesión como fórmula de regulación emocional y de comunicación.
¿Qué podemos hacer?
OBSERVA ESCUCHA ACOMPAÑA ACOGE COMPARTE
Estas acciones parecen sencillas pero lo cierto es que no lo son, como educadores nos enfrentamos a muchas situaciones que nos desconciertan y como indicábamos al comienzo de este post cuando algo no nos encaja….hacemos que encaje con nuestras creencias, necesidades y deseos.
Ante este dolor mostrado en forma de autolesión por parte de nuestros adolescentes debemos devolverles nuestra mirada, ahora lo importante es qué sienten, qué necesitan, qué desean ellos. Por tanto, párate a explicarle que estas asustado/a pero que tu miedo no va a hacer que niegues su realidad de sufrimiento, trasládale que estas más que dispuesto o dispuesta a aprender de su mano, que juntos (la comunidad educativa al completo) podréis resolver estos difíciles momentos a pesar de su dureza, apóyate en profesionales especializados, recuerda que no debes saber todo lo que tu hijo/hija, alumno/alumna necesita. Lo importante lector/a como habrás podido ir destilando de entre el contenido es que NO JUZGUEMOS lo que está sucediendo.
- No olvides mirar a “tu adolescente” con amabilidad, orgullo y confianza, son mucho más que su conducta autolesiva, ayudémosles a gestionar la situación, así como la culpa o la vergüenza por lo que están haciendo con baja capacidad de autorregulación