Lamentablemente en es muy probable que en algún momento nos podemos enfrentar a experiencias traumáticas a lo largo de la vida. Llamamos experiencias traumáticas a aquellas vivencias donde experimentamos una vivencia en la que nosotros mismos o alguien muy cercano se encuentra en un grave peligro (accidente, terremoto, robo con intimidación, agresión sexual, atentado terrorista…). En otros casos los eventos traumáticos son más insidiosos y mantenidos en el tiempo (ej. maltrato familiar, violencia de género, bullying…).
- Afortunadamente, en muchos casos seremos capaces de afrontar de manera saludable y las consecuencias psicológicas no serán interfirientes en nuestra vida.
Además del impacto traumático que pueden dejarnos este tipo de situaciones no resueltas a corto plazo, puede tener una serie de secuelas a largo plazo, en el caso de que no la persona no consiga procesar adecuadamente lo ocurrido por sí sólo y no reciba la ayuda psicológica adecuada. Por otro lado, cuando se da la circunstancia de que el trauma se desarrolla o impacta durante la infancia, las consecuencias a largo plazo podrá ejercerse sobre las estructuras psicológicas de la persona.
También nos podemos encontrar con daños traumáticos en la infancia relacionados con la crianza, para los niños es fundamental la sensación de seguridad que se genera normalmente con la relación que establece con sus figuras de apego. Esta sensación de seguridad se tambalea cuando aparece un evento traumático (Ullman y Hilweg, 2000) o cuando la relación que establece con sus figuras de apego no son estables o no siempre lo son (familias con dinámicas disfuncionales o poco accesibles a las necesidades del menor). Si esa falta de seguridad no se reestablece, a largo plazo puede tener consecuencias importantes.
Consecuencias en la edad adulta
- El impacto de sucesos traumático durante la infancia puede tener efecto en el desarrollo de la personalidad, ya que en este intervienen tanto factores biológicos como ambientales, así como la interacción entre ambos (Roberts, 2008; Breuer 1893-1895).
- Además, que estas lesiones pueden interferir en la autorregulación emocional de la persona (Putnam, 2006). Este tipo de daños tras un suceso traumático, acompañados en la edad adulta de sucesos estresantes, pueden favorecer la aparición de síntomas depresivos y de ansiedad así como otro tipo de problemáticas vinculadas a la visión de uno mismo, del mundo y de la relación con los demás.
Cómo prevenir los daños
- Para amortiguar los efectos de trauma durante la infancia, juegan un papel fundamental las relaciones familiares que se establecen con el niño para restablecer la sensación de seguridad y protección. Ayudar a los niños a manejar la ansiedad así como otras emociones que puedan aparecer será sin duda la mejor herramienta para prevenir un daño a largo plazo. Como con cualquier cosa que queramos enseñar a nuestros hijos la mejor manera de conseguirlo será actuando como modelos para ellos (por ejemplo, si queremos inculcar la lectura en nuestros hijos pero nosotros no dedicamos tiempo a ello difícilmente lo van a hacer).
- En algunos casos el impacto del trauma es menor cuando la persona es resiliente. La resiliencia se define “Capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante” (Garmezy, 1991).
A pesar del sufrimiento que conlleva el trauma, existen elementos que pueden favorecen la resiliencia:
· Apreciar nuevas habilidades, mejorando el autoconcepto
· Fomentar el apoyo social, ayudando al fortalecimiento de las relaciones
· Afrontamiento activo aumentando la sensacion de autoeficacia
· Locus de control interno incrementando la sensacion de control
· Sentido del humor como estrategia de afrontamiento
En el caso de que sea el adulto que ha sufrido algún tipo de trauma en la infancia y que actualmente este sufriendo alguna consecuencia vinculada al hecho en sí (por ejemplo no conducir por miedo a tener un accidente en el caso de haberlo sufrido) o de manera indirecta (cómo me veo a mi mismo y cómo me relaciono con los demás en casos de personas que han sufrido maltrato familiar o acoso escolar en la infancia), reparar el daño en la actualidad supone la necesidad de restablecer esos lazos de seguridad con ellos mismos en vez de con sus figuras de apego para poder enfrentarse a esas heridas y poder sanarlas o reprocesar el trauma.
En definitiva tanto en un caso como en otro, el desarrollo de estrategias de regulación emocional y el establecimiento de medidas que fomenten la sensación de seguridad y bienestar son la clave.
Aquí vemos algunas:
· Tomate tu tiempo, busca un espacio y un tiempo para manejar lo que estas sintiendo
· Identifica y valida tus emociones
· Date permiso para sentirte mal si aparece alguna emoción desagradable. La emociones no son malas ni peligrosas
· Expresa lo que sientes y lo que ha supuesto lo ocurrido (verbalmente, por escrito, a través de alguna herramienta creativa)
· Establece una rutina de sueño y alimentación donde estas necesidades sean cubiertas y se puedan anticipar
· Establece momentos de juego o de ocio
· Apóyate en las personas de tu entorno
· Expresiones de afecto con las personas importantes para nosotros reforzaran esos vínculos
Para afrontar este proceso y conseguir reprocesar el trauma es necesario en muchos casos la ayuda de un profesional de la psicología. Desde Centro TAP estaremos encantadas de poder acompañarte en este proceso