No existen fórmulas mágicas universales para la convivencia en pareja; esta va a depender de las características de cada pareja, de sus circunstancias y sus necesidades. Pero sí podemos proponeros algunas pautas generales que pueden ayudaros a cuidar y crecer en pareja.
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Tu espacio, el suyo, y el vuestro
Es importante definir los límites entre nuestra vida, la de nuestra pareja y la relación que se construye entre ambos.
Nuestra pareja no puede cubrir todas nuestras necesidades, ¡ni falta que hace! No somos medias naranjas, si no naranjas enteras y, por ello, tenemos muchos aspectos cultivables que nos construyen como individuos (trabajo, amistades, familia, aficiones, etc.). La pareja es un área más a cultivar, pero no la única. Por ello, es importante que no dejemos de cuidar el resto de las áreas que nos definen. Nutrir la individualidad, y los espacios propios y de disfrute nos enriquece como personas, lo que también revertirá en esa área compartida que es la pareja. ¿Merece la pena renunciar a aquellas cosas que disfrutas simplemente porque tu pareja no las comparte?
Además, reservar espacios individuales no supone renunciar a las actividades en pareja. ¿Cuántas veces habremos oído hablar de la importancia del “tiempo de calidad en pareja”? Construir juntos también implica disfrutar de pasiones comunes, descubrir nuevas aficiones compartidas o recuperar planes olvidados de los que disfrutabais al inicio de la relación.
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Niños «fuera de la cama» de la pareja
Es cierto que, muchas veces, las parejas acaban compartiendo cama con sus hijos e hijas, porque ellos lo piden, por comodidad si lloran o tienen pesadillas cuando son pequeños o porque se vive como un tiempo en familia desde la crianza con colecho.
Sin embargo, la cama es uno de los principales espacios de intimidad de las parejas y, cuando uno de los hijos lo invade, los acercamientos eróticos, espontáneos o planificados, pueden verse muy afectados, si vuestra postura como pareja y familia es mantener la apertura de este espacio con todos los miembros será interesante que os paréis a identificar otro u otros espacios para seguir cultivando la intimidad entre vosotros o vosotras.
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El lenguaje del amor: la expresión del afecto
Creemos que las expresiones de afecto deben ser espontáneas para ser válidas. Sin embargo, la forma y la frecuencia en que lo hacemos se aprende a lo largo de la historia biográfica del individuo. Y todo lo que se aprende, se puede modificar y, por tanto, adaptarlo a nuestra actual pareja a la hora de demostrar afecto o de recibirlo, para que lo perciba como una muestra de amor.
Hay personas que prefieren halagos verbales o “te quieros”, otras desean abrazos o caricias, o recibir pequeños regalos y detalles, (ramos de flores, post-it que encontrar en el espejo al levantarse, etc.). Otras necesitan compartir tiempo de calidad o desean pequeños favores de su pareja (recoger al otro del trabajo, hacerle un recado, etc.)
Descubrid cual es el lenguaje del amor de vuestra pareja y aprended a hablarlo.
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Las críticas, mejor, de una en una
Resulta inevitable que, en la convivencia, surjan desacuerdos respecto a cómo deben hacerse las cosas, ya que cada miembro de la pareja proviene de familias y aprendizajes distintos, con normas y hábitos diferentes. Es frecuente que muchos de estos desacuerdos queden sin resolver en su momento, por miedo a generar una discusión, por falta de tiempo para hablarlo, por pereza, etc. Esto puede hacer que vayamos acumulando pequeñas molestias hasta que, un día, un calcetín fuera de sitio puede provocar que el vaso se desborde, metiéndonos en una discusión descontrolada y marcada por las críticas y reproches hacia la pareja. Por ello, es preferible abordar estas pequeñas discrepancias a medida que van surgiendo, escogiendo siempre el momento adecuado, en calma, y asegurándonos de qué es lo que queremos comunicar antes de hacerlo para evitar malentendidos.
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Refuerza a tu pareja
Es habitual que al inicio de las relaciones sólo tengamos ojos para aquellos aspectos que nos resultan agradables del otro y que, además, le comunicamos frecuentemente. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, empezamos a ser conscientes de aquellas conductas que nos disgustan de la otra persona y tendemos a olvidarnos de lo que sí nos gusta y que tanto nos atraía al principio. Así, olvidamos la importancia de expresar halagos sinceros, sobre conductas concretas, y sin “peros” encubridores de críticas, bajo la consigna de que la otra persona “ya lo sabe, no hace falta que se lo diga”.
Pero, halagar a nuestra pareja por aquellas cosas que nos gustan de ella o de su comportamiento, tiene un doble beneficio: no sólo hacemos que se sienta valorado, sino que, además, aumentamos la probabilidad de que esa conducta se repita. Así que, ¡Refuerza! Prueba a decirle al menos una cosa positiva al día que aprecias en tu pareja, y a ver qué pasa.
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¿Conflicto? Necesidades, no deseos
El conflicto es inevitable en cualquier relación, ya que surge cuando dos o más personas no están de acuerdo sobre un particular. Es una oportunidad de mejora y aprendizaje, para favorecer el ajuste diádico y crecimiento en pareja. Así, lo importante es ser capaces de gestionarlo para llegar a acuerdos, obligando a las parejas a negociar. No se trata de llegar a una solución salomónica, si no de averiguar si las necesidades de ambos son compatibles. Si los dos queremos la única naranja que queda, puede parecer que la mejor solución es cortar la naranja por la mitad y que cada uno se quede con su parte. Sin embargo, es posible que, si indagamos, descubramos que a mí me interesaba la naranja para hacer un zumo y que a ti te interesaba la ralladura de la piel para hacer un pastel.
Así, suele ser preferible pensar en necesidades más que en intereses, centrando la atención no en la preferencia, sino en el mínimo imprescindible de conformidad, ya que anteponer deseos suelen ser la principal fuente de incompatibilidad de posturas. Se trata de identificar que nos haría sentir satisfechos y a que podríamos renunciar.
Sabemos que no siempre es sencillo aplicar lo leído, a pesar de entenderlo y compartirlo. El equipo de profesionales especialistas en pareja que formamos Centro TAP estaremos encantadas de acompañaros en todo aquello que necesitéis.