El estrés y la ansiedad son unos de los síntomas y patologías que más afectan a la salud mental de las personas, siendo uno de los conflictos emocionales más frecuentes de la sociedad actual. Si lo circunscribimos al ámbito laboral, puede derivar del ritmo frenético de la empresa, la autoexigencia o exigencias externas, la sobrecarga laboral, alta responsabilidad, no saber ajustar expectativas, ni delegar o poner límites y de estar expuestos repetidamente ante situaciones estresantes y novedosas.
Este sentimiento de “angustia vital” lo produce el organismo ante una preocupación, miedo, cambio o sobrecarga. Esta sensación nos avisa y anticipa de situaciones desconocidas que nos generan malestar, permitiéndonos amoldarnos a éstas, de la forma más adaptativa posible. El problema se da cuando el estrés laboral se prolonga en el tiempo y cada vez es más intenso, generando bloqueos o limitaciones a la hora de cumplir con nuestras funciones y competencias profesional, afectándonos también en el ámbito personal.
- Prácticamente la mayoría de las personas hemos podido sufrir alguna respuesta de estrés o ansiedad en el ámbito laboral a lo largo de nuestra vida, por lo que deberíamos aprender a conocer mejor nuestros estados emocionales internos, para identificar el mínimo síntoma de estrés, y así poder controlarlo antes de que se convierta en desadaptativo, agudo o patológico.
Algunos de los signos de estrés más comunes podrían ser:
- Dificultad para calmar la mente, tranquilizarnos o relajarnos
- Incapacidad para concentrarnos o adaptarnos a los cambios
- Sensación de pérdida de control o agitación
- Baja tolerancia a la frustración
- Vemos el entorno con un prisma negativo (Pensamientos rumiantes)
- Insomnio
- Bajo rendimiento o absentismo laboral
- Dolores de cabeza tensionales y musculares
- Sensación de ser poco eficaz y productivo
Cuando este sentimiento de estrés nos genera una sensación de angustia y de pérdida de control constante, somatizaciones o incapacidad para actuar y pensar con claridad, puede ocasionarnos el Síndrome de Burnout, (haciendo referencia a la cronicidad del estrés en el trabajo), si no lo identificamos o gestionamos a tiempo. Se manifiesta por un estado de agotamiento emocional, mental y físico, que, prolongado en el tiempo, puede ocasionar pérdida del interés de las funciones laborales, creando consecuencias psicológicas y emocionales negativas en este ámbito.
Como hemos comentado previamente, para evitar que el estrés llegue a producirnos una patología más acusada, es importante reconocer los componentes de estrés citados con anterioridad, como la irritabilidad, el dolor de cabeza, nervios, perdida de atención, etc., además de poder identificar las posibles causas externas que nos activan y “detonan”, siendo mucho más conscientes de ellos, teniendo así más facilidad para gestionarlos y controlarlos.
Una vez identificados los posibles síntomas y consecuencias de éstos, es importante que aprendamos a poner remedio a tiempo para que no se cronifique. Para ello veremos algunas pautas para obtener un buen manejo y control favoreciendo una buena gestión emocional:
- Tener conciencia emocional para reconocer nuestras emociones y poder gestionarlas
- Escuchar a nuestro cuerpo cuando se siente mal y permitirnos no estar al 100%
- Validar nuestras emociones, necesidades y a nosotros mismos
- Identificar y controlar nuestros pensamientos negativos y limitantes
- Dedicarnos el tiempo suficiente para desconectar del trabajo (flexibilizar con el horario si es posible)
- Aprender a delegar y poner límites acordes a nuestras necesidades
- Identificar los disparadores y la intensidad del estrés, para aprender a controlarlo
- Cambiar el orden de prioridades, sin que las responsabilidades nos sobrepasen
- Generar conductas de autocuidado: alimentación equilibrada, cuidar las horas de sueño y pausas para el descanso laboral
- Aprender técnicas de respiración o Mindfulness
- Hacer ejercicio para la mente-cuerpo: yoga y pilates
Si después de aprender e intentar poner todas estas pautas en marcha, todavía sientes que no puedes gestionarlo de forma adecuada, no dudes en acudir a un profesional de la psicología para que te ayude a abordar estos síntomas de la forma más eficaz y positiva posible. Desde el equipo de Centro TAP, contamos con una amplia experiencia en el manejo y contención de la ansiedad, ayudando a nuestros pacientes a encontrar un equilibrio y bienestar emocional que necesita.