Construirnos como familia con hijos e hijas es todo un reto, sabemos que de sencillo no tiene nada, ya que no sólo somos mamás y papás. Nuestros roles son múltiples y con todos ellos interaccionando entre sí nuestro mundo se complica para mantener el equilibrio y la estabilidad deseada.
- En esta publicación queremos desarrollar unos puntos clave que permita a los padres y madres, a los profesionales de la educación y a la sociedad en general, contar con una guía de buenas prácticas en el desarrollo de la parentalidad positiva.
Las guías tienen como objetivo la clarificación, la promoción o el desarrollo de puntos clave para mejorar y/o afianzar un conocimiento. Ofrecen, por tanto, orientaciones para integrar diferentes elementos, en nuestro caso queremos integrar el papel que ejerce la familia en la construcción del bienestar de los hijos/as dentro de un sistema social activo y cambiante, analizaremos qué mirada puede ser la más facilitadora.
Claves sobre las buenas prácticas en el desarrollo de la parentalidad positiva:
- Buscar de la realización personal: concebir la parentalidad en positivo, desde la ilusión, el deseo y la responsabilidad facilitará que se convierta en un factor de protección para nuestra propia familia y como consecuencia para la construcción de una sociedad orgullosa de las nuevas generaciones, los que formarán parte activa del futuro y forman parte activa del presente. Sabernos realizados, satisfechos y orgullosos de nuestro desarrollo de rol como madres y padres, es sin duda un modelo de prevención de problemas en la etapa de desarrollo de la infancia y adolescencia. Esta concepción nos ayudará además al mantenimiento de la cohesión social, permitiéndonos promocionar una ciudadanía activa en el cuidado y la acción, todo ello hará que desarrollemos un gran capital humano y un amplio tejido social.
- Respetar la diversidad: el verbo respetar nos coloca en un desafío que no siempre las familias somos capaces de desarrollar o promover, pero reconocer y respetar la diversidad familiar, socioeducativa, cultural y de género, nos permitirá acoger y acompañar con una formulación más adaptativa a nuestros hijos/as, ya que velaremos por el interés superior de la infancia y de la adolescencia baja las diferentes realidades e individualidades; garantizando que como microsistema responsable de su bienestar nos acercaremos a la satisfacción de sus necesidades, la protección y promoción de sus derechos en todo momento.
- Desarrollar un enfoque ecológico: como familia formamos parte de un sistema amplio e interrelacionado entre sí. La familia está constituida como microsistema que aporta de manera directa un modelo relacional al niño, de concepción del mundo y un sistema de valores en el cual basar sus acciones, una guía para su desarrollo. Conocer que junto a otros sistemas construimos la realidad en la que crecerán nuestros pequeños/as debe proporcionarnos calma, seguridad y estabilidad. Adoptar este punto de vista ecológico sobre la parentalidad para entender que somos facilitadores de la construcción de creencias, expectativas, deseos, ilusiones… debe conectarnos con la idea de promoción de la corresponsabilidad en la sociedad y en el desarrollo de sentido de comunidad para proponer bienestar y calidad de vida en todos aquellos que conforman el tejido social.
- Generar un enfoque inclusivo: las familias deben saberse acompañadas en sus necesidades y particularidades, para ello es necesario proporcionarles de servicios con gran proximidad a su realidad y tejido social, es importante que universalicemos siendo lo más accesibles posibles para todas las tipologías de familias que existen, sin estigmatizar, sin excluir y sin señalar la diferencia con carga negativa. De esta forma las familias podrán normalizar el uso de recursos de proximidad a la ciudadanía como muletas puntuales de apoyo.
- Afianzar un enfoque preventivo: será interesante dar a conocer a las familias todos los servicios de apoyo, colaborativos y preventivos que estén a su alcance, sin información no habrá uso de los recursos de forma adecuada. Es importante poder dotar a las familias de estrategias de anticipación para la resolución de dificultades antes de que se encuentren con ellas. La idea es poder desarrollar un reconocimiento y promoción activa de las fortalezas que ya tienen adquiridas, para fomentar que el funcionamiento de las familias sea lo más autónomo, independiente y eficaz posible. De esta forma se genera confianza en ellas ante la resolución de los posibles conflictos futuros y presentes, se pretende con esta clave generar alta sensación de confianza y satisfacción.
En el equipo de profesionales de Centro TAP podrás encontrar el apoyo y la formación que necesitas
Cuenta con nosotras si eres padre, madre y/o institución que le inquieta la mirada que tiene o quiere desarrollar con respecto a la infancia y la adolescencia