Sin duda, las parejas a lo largo de su historia vital, se van enfrentando a momentos en los que se producen cambios, más o menos deseados o “lógicos”: por ejemplo pasar de ser estudiantes a trabajadores, de vivir en casa de los padres a vivir solos, compartiendo piso con amigos o con la propia pareja, crisis laborales, individuales, etc. Por lo que podemos afirmar que las relaciones de pareja tienen un importante reto: EL AJUSTE. Para que una relación de pareja sea vivida con bienestar por parte de las personas que la forman, ha de ir evolucionando para encajar con lo que ambos miembros sienten y necesitan.
Y así ocurre, que cuando se produce un embarazo, los cambios comienzan –ya sean cambios presentes o la anticipación o planificación de los cambios que posteriormente se van a producir- y eso activa la necesidad de ajuste. La importancia de esto es que, en caso de no producirse dicho ajuste, pueden iniciarse y agravarse las dificultades en la pareja.
¿Hay diferencias en cómo viven el embarazo los miembros de la pareja?
- Diferencias emocionales:
Ambos miembros de la pareja no van a transitar por las mismas emociones necesariamente: uno puede vivirlo con una mezcla de ilusión con preocupación y/o miedo, mientras que otro puede vivirlo con mucha más calma… Por supuesto, esta diferencia en la vivencia emocional de este momento vital tan importante, también afectará a la convivencia de la pareja.
Debemos desterrar el mito de que las mujeres en esta etapa estarás descontroladas por las hormonas, no tiene por qué ocurrir de esta manera. Si bien es importante que el hombre pueda mostrar cierta apertura y validación ya que aunque vivan este proceso desde lo emocional, no lo hacen desde lo físico y cómo esto puede influir en lo emocional, por lo que hay ciertas sensaciones o emociones que no van a tener. En muchos momentos estas sensaciones diferentes o incómodas que pueden experimentar las mujeres pueden provocar en ellos sorpresa, perplejidad o preocupación, por lo que la comprensión y la validación serán fundamentales para evitar el conflicto y que así la pareja se perciba con ajuste y competencia.
- Diferencias a nivel físico:
Por otra parte, las diferencias pueden ir más allá de lo emocional, ya que a nivel físico la mujer puede tener que enfrentarse a las molestias derivadas del embarazo: falta de apetito, náuseas, cansancio o sueño en el primer trimestre, y en el último trimestre muchas mujeres se encuentras agotadas por los dolores de espalda, dificultades para dormir, pesadez y cansancio.
La comunicación en este sentido es fundamental, para que se puedan transmitir adecuadamente tanto la situación física como emocional en la que nos encontramos y que la pareja pueda acompañarles de cara a poder cubrir sus necesidades.
- Diferencias en la vivencia de la sexualidad:
Lo cierto es que el embarazo en sí mismo, no afecta negativamente la sexualidad y de hecho, salvo que exista una indicación médica, se pueden tener relaciones eróticas de la misma forma que se mantuvieran antes. A pesar de esto, la sexualidad sí puede verse alterada.
Por una parte, las parejas tienen que ver si pueden seguir practicando las misma posturas o bien hacer ajustes que les resulten más cómodos (esto puede suponer incluso una oportunidad para probar nuevas prácticas y posturas que pueden resultar igual o más placenteras que las que solían practicar). Y por otra parte, nos podemos encontrar con que varíen los encuentros (menos frecuentes o inexistentes) porque la pareja se relaja al haber logrado el embarazo (antes habían aumentado encuentros para conseguirlo) o bien por el miedo a que las prácticas eróticas afecten de una forma negativa al bebé que están esperando.
¿Existen claves que pueden ayudar a manejar de manera adecuada esta situación?
- Puesto que la vivencia es distinta para hombres y mujeres, y a su vez hay diferencias individuales entre las personas independientemente del género, tenemos claro que la aceptación de la vivencia del otro como diferente a la mía y la comunicación es la clave. Es necesario preguntar, comunicar a nuestra pareja qué necesitamos, qué esperamos, ¡o qué nos asusta! De esta manera, las parejas tienen un punto de encuentro, y la posibilidad de compartir la vivencia del embarazo que nuestra pareja está teniendo. Dentro de la comunicación podremos recoger las emociones del otro, entender cómo se siente, aceptar su experiencia, y acordar cómo de manera conjunta queremos manejar esta situación, incluyendo no sólo el manejo del conflicto, sino la búsqueda de experiencias compartidas positivas y que nos ilusionen en este periodo
- Por otro lado, como decíamos, las parejas tienen un reto importante y es el ajuste. Una vez que hemos visto las diferencias existentes entre nosotros, tenemos que manejarnos en el desequilibrio para encontrar el punto de ajuste más adecuado. Por ejemplo, mientras que uno puede estar muy centrado en la logística ante la llegada del bebé, el otro puede estar focalizado en el planteamiento desde el cuál quiere ejercer su rol en la crianza. Entonces será necesario ajustar y acordar estos aspectos, en ese momento o pospuesto a futuro, para que puedan estar construyendo en una vivencia que, aunque con diferencias normales, puede llevarse en paralelo.
- Otro aspecto a considerar es el manejo de los tiempos de los miembros de la pareja… La llegada de un bebé a casa evidentemente requiere tiempos, cuidados, por lo que se van a reorganizar tiempos, tareas y roles de cada uno. Es fundamental que la pareja acuerde cómo quieren establecer este reparto (dentro de una flexibilidad, por supuesto) y que sean capaces de comunicarse las necesidades que presenta cada uno. Así trataremos de evitar algo que suele ser fuente de conflicto: si no existe consenso en el reparto de los cuidados de la casa, el/los hijo/s, el trabajo, o el tiempo individual para los miembros de la pareja.
Y como sabemos que una vez que el bebé haya nacido, los cambios seguirán produciéndose de manera constante, no debemos olvidar estas claves para seguir trabajando en ellas, no sólo durante el embarazo, sino a lo largo del proceso de crianza, para que el modelo tanto de pareja como de crianza se viva como algo positivo (y desde este punto, los cambios no se conciben como amenazas sino como oportunidades)
En el equipo de Centro TAP desde el enfoque de la terapia de pareja o desde el abordaje de las necesidades de las mamás con nuestras especialistas en psicología perinatal, podemos acompañaros para que esta etapa de vuestra vida sea lo más satisfactoria posible.
Contenido realizado por:
Psicóloga Sanitaria y Sexóloga M-24526
Diana Lozano López
Psicóloga Sanitaria M-22663
Patricia Sánchez Merino
