En pocos días volveremos a tomar las doce uvas al son de las campanadas y, con ellas, llegarán los ya tradicionales propósitos de Año Nuevo.
- Adelgazar diez kilos, hacer un cambio radical en nuestra carrera laboral, ejercitarse en el gimnasio diariamente, dominar un nuevo hobby, apuntarse como voluntario/a en una ONG… Parece imposible iniciar un nuevo calendario sin haber pensado en esta lista y, como cada año, volvemos a elaborarla con ilusión y motivación.
- No obstante, como dice el refrán popular, “del dicho al hecho, hay un trecho”. Y sabemos por nuestra propia experiencia que estos bonitos propósitos terminan difuminándose en un corto periodo de tiempo.
¿Por qué es tan frecuente que no consigamos cumplir con nuestros propósitos de Año Nuevo?
Los propósitos de Año Nuevo suelen cumplir con cuatro características que fomentan que los abandonemos con relativa facilidad.
- Poco realistas
Tendemos a redactar la lista movidos por el optimismo y la motivación. Nos ilusiona imaginarnos habiendo cumplido el objetivo, pero no nos paramos a valorar el proceso, coste o riesgos que conlleva lograrlo. Habitualmente nos atrae la idea de lograr un objetivo, pero no estemos dispuestos/as a transitar por el camino que nos lleva a él.
- Demasiados
Como no solemos ser conscientes del trabajo que supone lograr cada uno de esos objetivos, elaboramos listas infinitas que en la práctica resultan inabarcables, pues acaban abrumándonos a la hora de trazar un plan de acción. En este caso, más no es mejor.
- Excesivamente ambiciosos y a largo plazo
Cuando los objetivos que nos establecemos son muy exigentes y se logran en un periodo de tiempo largo, los refuerzos o gratificaciones se demoran excesivamente, y en consecuencia es más probable que acabemos abandonando dichos objetivos.
- Metas “todo o nada”
Los propósitos de Año Nuevo suelen ser muy ambiciosos y entienden poco de grises. Tendemos a aplicar una visión “todo o nada”, por la que acabamos creyendo que, si no se alcanza el 100% del objetivo, hemos fracasado. Esto hace que a menudo sintamos frustración. Y si además interpretamos que la no consecución de nuestros objetivos se explica por una incapacidad propia, nuestra autoestima y seguridad interna pueden verse significativamente deterioradas.
¿Es posible redactar una lista de propósitos realista y efectiva?
Por supuesto que sí. Establecernos objetivos en cualquiera de nuestros ámbitos vitales (personal, laboral, académico, social, etc.) nos ayuda a estar en continua evolución y crecimiento personal. Pero es necesario saber CÓMO hacerlo, para evitar que se conviertan en una fuente de malestar, frustración y parálisis.
Te facilitamos unas claves para que tu lista de propósitos te ayude en tu crecimiento personal:
- Escoge metas que sean importantes para ti y que estén alineadas con tus propios valores, no con los del resto.
- Prioriza entre tus objetivos y selecciona aquellos en los que te quieres focalizar en primer lugar. Recuerda que, a veces, menos es más.
- Fracciona tus objetivos en subobjetivos, esto es, en pequeños pasos que tienes que ir dando para llegar a la meta final.
- Valora los avances y progresos que tienen lugar en cada objetivo. La meta no debería ser únicamente llegar, sino estar en movimiento. Por ello, da importancia a los pasos que vas dando y que te indican que estás en el camino. No estar en el 100% del objetivo no implica que no hayas avanzado.
- Pon el foco en aquello que está bajo tu control. Por ejemplo, en lugar de proponerte “Que me cojan en un trabajo con un sueldo mejor”, que no depende enteramente de ti, es mejor plantearlo como “Todos los días echar mi currículum en dos empresas diferentes”, que está totalmente bajo tu control.
- Si deseas ganar compromiso con tus objetivos, te recomendamos que los escribas en un lugar visible, y que establezcas plazos (¡realistas!) para completar los subobjetivos.
- Y, por último, no olvides que proponerte metas para el futuro no puede hacer que te olvides de vivir en el momento presente.
A menudo, esperamos que nuestra felicidad llegue en un futuro, cuando consigamos alguno de esos objetivos que nos hemos propuesto: adelgazar, comprar un coche nuevo, tener pareja, etc. No obstante, la felicidad también se encuentra en vivir y disfrutar de las pequeñas cuestiones diarias (un abrazo, un paisaje, una comida que nos gusta…).
Estar excesivamente focalizados en lograr objetivos y metas futuras puede hacer que nos olvidemos de prestar atención a lo que ya existe y tenemos, restándole valor, y corriendo el riesgo de vivir en una insatisfacción permanente.
Nos olvidamos de vivir el presente por estar demasiado preocupados por cambiar nuestro futuro… Por ello, es importante encontrar un equilibrio entre caminar hacia nuestras deseadas metas y saborear el momento presente, que es lo único que realmente tenemos.
- El equipo de Centro TAP os desea una muy buena salida y entrada de año, seguiremos a vuestro lado en este nuevo año 2022, contacta con nosotras siempre que lo necesites, bien sea para iniciar un proceso terapéutico o un asesoramiento psicológico puntual.